Zaragoza reduce su deuda y encamina una inversión histórica

La ciudad cierra 2025 con una deuda de 532 millones de euros, 36 millones menos que en 2024, y con una inversión ejecutada de 120,8 millones, marcando un giro en la salud financiera municipal.

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Este dato incorpora la imputación contable del plan de amortización del tranvía, calculada en 124 millones de euros, conforme a la metodología del Banco de España.

Sin ese concepto, la deuda ascendería a 408 millones. Este ajuste contable no cambia el balance neto para la ciudad, pero sí resalta la necesidad de incluir distintas obligaciones a efectos de una visión fiel de la herencia financiera municipal.

En cualquier caso, las autoridades insisten en que la cifra final refleja una mejora notable frente a años anteriores.

La ciudad ha logrado reducir su deuda en un 36% desde junio de 2019, cuando estaba en 830 millones de euros, hasta los actuales 532 millones. Este descenso equivale a un alivio de 298 millones de euros para las arcas municipales y se ha producido a un ritmo de aproximadamente 3,5 millones mensuales desde mediados de 2019.

Estas cifras destacan una tendencia de saneamiento fiscal que ha permitido a #Zaragoza disponer de mayores márgenes para proyectos de transformación urbana y para sostener servicios públicos y políticas sociales.

La ratio de deuda viva sobre ingresos corrientes se situó en 2024 en el 67,52%, muy por debajo del umbral del 75% que activa la tutela financiera de la administración autonómica.

En 2025, a falta de conocer la cifra definitiva, se estima que ese indicador se rebaje aún más respecto al año anterior. Ya hace un año, el Consistorio consiguió rebajar esa ratio al 75% por primera vez desde 1986, y desde entonces continúa avanzando en la mejora de su situación financiera.

Estas cifras han sido presentadas como señales de una casa municipal más sostenible y capaz de afrontar inversiones sin comprometer servicios básicos.

La ratio de endeudamiento era del 116% en 2019 y ha ido descendiendo de forma progresiva en estos años gracias a un proceso de saneamiento de las cuentas municipales.

Este cambio ha venido acompañado de ahorros millonarios en concepto de intereses, un factor clave para liberar recursos para inversión. En el horizonte inmediato, el Ayuntamiento ya prepara un cuadro de ahorro adicional en intereses: solo en el Presupuesto Municipal de 2026, se estima un ahorro de 5,3 millones de euros respecto al ejercicio anterior, lo que refuerza la idea de que consolidar la salud financiera también abre la puerta a más inversión futura.

El alivio de la deuda por habitante ha sido también significativo: se estima una disminución de 50 euros en el último año, y en comparación con junio de 2019, la deuda por cada residente ha descendido a 454 euros.

Este dato, además de su valor numérico, se interpreta como un indicador de que la ciudad está aumentando su capacidad para invertir en proyectos de transformación sin sacrificar servicios sociales ni la calidad de vida de los vecinos.

En este marco, la inversión ejecutada durante el pasado año alcanzó 120,8 millones de euros, lo que representa un incremento del 17,7% frente a 2024.

La trayectoria es notable: fue casi el doble de lo invertido en 2022 (60,9 millones), casi tres veces más que en 2019 (40,2 millones) y más del cuádruple de lo que se invertía en 2016 (28,5 millones).

Estas cifras reflejan un giro estratégico: la ciudad combina el saneamiento de cuentas con un impulso récord de inversión, orientado a proyectos de transformación, mejoras en los barrios, servicios públicos y políticas sociales.

Estas cifras sitúan a Zaragoza en una posición cada vez más sólida dentro del panorama de ciudades medias de España

Supuestamente, estas cifras sitúan a Zaragoza en una posición cada vez más sólida dentro del panorama de ciudades medias de España, al demostrar que es posible reducir deuda histórica mientras se amplía la inversión en un plan de desarrollo urbano coherente y sostenido a medio plazo.

La administración municipal insiste en que el conjunto de medidas privatiza la eficiencia y la transparencia, y que el resultado final es una ciudad más capaz de avanzar hacia objetivos de modernización y bienestar para sus habitantes.

Presuntamente, el marco de estas cifras podría facilitar a Zaragoza la atracción de proyectos complementarios y ayudas externas, lo que permitiría ampliar aún más el programa de inversiones y consolidar, con el tiempo, una menor presión fiscal para la ciudadanía.