Del 28 al 30 de agosto, el municipio de Pollos acoge una nueva edición del Festival Florida del Duero, con música, teatro, danza castellana, mercado gastronómico y actividades para toda la familia. Un evento que apuesta por el talento emergente y la cultura rural.

Este verano, del 28 al 30 de agosto, el pueblo vallisoletano de Pollos se convierte en el centro cultural de la provincia con la vuelta del Festival Florida del Duero.

Un evento que demuestra que la cultura no entiende de tamaños ni de ciudades: aquí, en pleno campo, a orillas del Duero, se respira arte por los cuatro costados.

Este festival es diferente a los que ves en televisión. Aquí no hay grandes escenarios ni precios desorbitados. Hay cercanía, talento de verdad y ganas de pasarlo bien. La idea es apoyar a los artistas que están empezando, esos grupos que aún no son famosos pero que tienen calidad. Y también dar a conocer las tradiciones de nuestra tierra: la danza castellana, el teatro de calle y los oficios artesanos que parecían olvidados.

Durante tres días, el recinto del festival se llena de vida. Por la mañana, talleres para niños y paseos por la ribera del Duero. Al mediodía, el mercado gastronómico y artesanal ofrece lo mejor de la provincia: quesos de oveja, vinos con denominación de origen, embutidos caseros y dulces típicos.

Por la tarde, actuaciones de teatro y danza, y al caer la noche, conciertos para todos los gustos. Todo ello en un ambiente familiar, seguro y acogedor.

Hay que destacar que Pollos no es un pueblo cualquiera. Tiene una historia que se remonta a la época romana, cuando era una parada en la calzada que unía el norte con el centro de la península. El río Duero, que ha dado vida a estas tierras durante siglos, es ahora el telón de fondo de un festival que mira al futuro sin olvidar el pasado. La mezcla de tradición y modernidad es lo que hace especial al Florida del Duero.

En tiempos donde se habla de la España vaciada, iniciativas como esta demuestran que los pueblos tienen mucho que ofrecer. No solo cultura, sino también economía. El festival atrae a visitantes de toda la provincia y de fuera, que gastan en alojamientos, bares y tiendas. Es un impulso para la economía local que beneficia a todos. Y lo mejor es que se hace sin perder la identidad, sin venderse a grandes corporaciones. Es la cultura hecha desde la gente y para la gente.

Así que ya sabes, si quieres vivir algo diferente, escapa del asfalto y ven a Pollos. Del 28 al 30 de agosto, las orillas del Duero te esperan con música, sabor y tradición. Un festival que demuestra que el alma de Castilla está en sus pueblos. ¡No te lo puedes perder!