El Registro Vasco de Voluntades Anticipadas (RVVA) cerró 2025 con su cifra anual más alta: 69.451 inscripciones vigentes y 14.851 documentos nuevos, un crecimiento del 26% respecto al año anterior. Euskadi se posiciona como la segunda comunidad con mayor tasa de inscripciones en España.

En Euskadi, el Registro Vasco de Voluntades Anticipadas (RVVA), gestionado por el Departamento de Salud del Gobierno Vasco, ha vuelto a marcar un hito en 2025 al registrar su cifra anual más alta desde que existe este servicio.

En concreto, el RVVA reporta 69.451 inscripciones vigentes en la actualidad y una tasa de aproximadamente 37 de cada 1.000 personas adultas con su documento activo. Es decir, Euskadi se mantiene como la segunda comunidad autónoma del Estado con mayor proporción de voluntades anticipadas registradas, solo por detrás de Navarra y muy por encima de la media nacional.

El documento puede formalizarse ante el personal médico y de enfermería habilitado, ante la persona encargada del RVVA, ante tres testigos o ante notario o notaria, y en este último caso con el pago de los costes de notaría.

En total, 890 profesionales de medicina y enfermería del sistema público vasco están habilitados para tramitar estos documentos; solo en 2025 lo hicieron 447 de ellos.

El crecimiento es constante: entre las nuevas inscripciones registradas en 2025 se contabilizan 14.851 Documentos de Voluntades Anticipadas, lo que supone un incremento del 26% respecto al año anterior. Además, ese año se tramitaron 819 sustituciones o modificaciones de documentos ya inscritos. Desde su creación en 2004, el RVVA ha sumado 76.683 inscripciones, de las que 69.451 corresponden a personas que actualmente son usuarias del Servicio Vasco de Salud y mantienen en vigor su documento. Esta cifra ha crecido de forma notable en los últimos años, duplicándose en apenas tres ejercicios y alcanzando su máximo anual en 2025.

Según los datos del Registro de Voluntades Anticipadas de Euskadi, casi 37 de cada 1.000 adultos ya han inscrito sus voluntades. Por franjas de edad, destaca que 1 de cada 9 personas mayores de 75 años (117 por 1.000 habitantes) tiene sus voluntades anticipadas en vigor. En cuanto a la distribución geográfica de las nuevas inscripciones de 2025, el 13% corresponde a Álava (1.889), el 55% a Bizkaia (8.142), el 32% a Gipuzkoa (4.797) y además 23 inscripciones se realizaron fuera de Euskadi.

Entre los municipios de más de 20.000 habitantes, Donostia (San Sebastián), Getxo y Zarautz destacan por su mayor proporción de documentos inscritos en relación con su población adulta.

Euskadi, por su parte, se mantiene como la segunda comunidad autónoma del Estado con mayor tasa de inscripciones según el Registro Nacional de Instrucciones Previas (RNIP), solo por detrás de Navarra y muy por encima de la media estatal (13,78 por 1.000 habitantes).

Un dato relevante es que el 86% de las personas que registraron su documento optaron por nombrar a un representante. Aunque no es obligatorio, la figura del representante es muy recomendable, ya que cuando la persona ya no puede expresar su voluntad, este representante vela por la correcta interpretación y el cumplimiento de lo que firmó el otorgante.

Contexto e historia: el Registro Vasco de Voluntades Anticipadas fue creado en 2004 con el objetivo de garantizar que las preferencias personales sobre cuidados y tratamientos médicos sean accesibles para los profesionales sanitarios cuando la persona no pueda expresarlas por sí misma.

Así, los otorgantes pueden inscribir el otorgamiento, la modificación, la sustitución o la revocación de los documentos de voluntades anticipadas en el ámbito de la sanidad.

Hoy en día, la formalización puede hacerse ante personal médico y de enfermería habilitado, ante la persona encargada del RVVA, ante tres testigos o ante notario, siendo este último caso el que implica el pago de tasas notariales.

En la actualidad, un total de 890 profesionales de medicina y enfermería del sistema sanitario público vasco están habilitados para este trámite, y solo en 2025 lo hicieron 447 de ellos, lo que refleja una creciente valoración de la autonomía de las personas para decidir sobre su atención médica futura.