El consejero Bingen Zupiria clausura el curso de verano Basque Segurtasun Foroa, donde se han recogido las aportaciones de más de mil personas para diseñar el Plan de Seguridad Integral 2026-2030. Ciberseguridad, riesgos climáticos, adicciones y resiliencia emocional, claves del nuevo enfoque.
El consejero de Seguridad del Gobierno Vasco, Bingen Zupiria, ha sido el encargado de cerrar el curso de verano 'Basque Segurtasun Foroa. Seguridad integral y comunidad', organizado por la Universidad del País Vasco en el emblemático Palacio Miramar de Donostia. Durante dos días, más de 130 expertos y expertas han debatido sobre los temas que marcarán el futuro de la seguridad en Euskadi. Pero este curso no es un evento aislado: es la culminación de un proceso participativo que ha durado un año entero.
El Basque Segurtasun Foroa se puso en marcha como un espacio de encuentro entre instituciones, asociaciones y ciudadanía para hablar de seguridad desde una perspectiva integral.
En total, se han celebrado más de 30 reuniones en las que han participado más de 1.000 personas. El objetivo: recoger las preocupaciones reales de la sociedad vasca y convertirlas en políticas públicas. El resultado de este ejercicio de democracia participativa servirá como diagnóstico para el desarrollo del Plan General de Seguridad Integral de Euskadi 2026-2030, que el departamento de Seguridad presentará antes de que termine el año.
Zupiria ha explicado que el plan establecerá las prioridades, objetivos y líneas de actuación en materia de seguridad para los próximos años. Pero, ¿qué significa 'seguridad integral'? No se trata solo de policía y delincuencia. El concepto abarca también la ciberseguridad, la protección ante riesgos climáticos, las adicciones (tanto a sustancias como tecnológicas), la resiliencia emocional y la convivencia ciudadana.
Es decir, todo aquello que pueda afectar al bienestar y la tranquilidad de las personas.
Euskadi tiene una larga trayectoria en planificación estratégica de la seguridad. El anterior plan, vigente hasta 2025, ya apostó por una policía de proximidad y por la coordinación entre todos los agentes. Ahora, con la mirada puesta en 2030, se incorporan nuevos desafíos: la digitalización, la desinformación, los efectos del cambio climático o el envejecimiento de la población.
Por eso, el nuevo plan pretende ser más ambicioso y, sobre todo, más participativo.
El curso de verano ha servido para poner en común las conclusiones del foro. Durante las jornadas, se han tratado temas como la ciberseguridad, la seguridad ciudadana, los riesgos climáticos, las adicciones y la resiliencia emocional.
Han participado expertos de varios ámbitos, desde la academia hasta la gestión de emergencias. La idea es que el plan final recoja todo ese conocimiento y lo traduzca en medidas concretas.
Con la clausura del curso, se cierra una etapa de escucha activa. Ahora comienza el trabajo de redacción del plan. El departamento de Seguridad tiene por delante el reto de transformar las más de 1.000 aportaciones ciudadanas en políticas públicas efectivas. El horizonte, 2030, no está tan lejos. Y la meta es clara: una Euskadi más segura, preparada y cohesionada, donde la seguridad se entienda como un derecho colectivo y una responsabilidad compartida.
En definitiva, el nuevo Plan de Seguridad Integral será el resultado de un proceso sin precedentes en Euskadi, con la participación directa de la ciudadanía.
Un plan que nace de la calle y que busca dar respuesta a los miedos y esperanzas de la sociedad vasca de cara al futuro.