Una publicación internacional sitúa a Euskadi como caso de buenas prácticas en turismo gastronómico, destacando la Carta de Valores de Euskadi Gastronomika como eje de un modelo ético, sostenible y cooperativo, impulsado por Basquetour y alimentado por la experiencia de la región.
En Euskadi, la gastronomía dejó de ser un simple menú para convertirse en un motor de cambio para el turismo. La región está mostrando que es posible combinar sabor, identidad y responsabilidad en un solo marco de trabajo. Un informe internacional titulado 2026-buenas-prácticas-en-el-desarrollo-del-turismo-gastronómico, elaborado por ONU Turismo y Basque Culinary Center, sitúa a Euskadi entre ocho casos de referencia mundial y dedica especial atención a Euskadi Gastronomika y, en particular, a su Carta de Valores como pilar del modelo que se ha ido tejiendo en el territorio.
La publicación describe a Euskadi Gastronomika como una red de agentes que trabajan con una filosofía común: producir experiencias gastronómicas que respeten la identidad local, fomenten la colaboración entre empresas y destinos y generen beneficios sociales, culturales y económicos para el territorio.
Esta red, impulsada por Basquetour, refuerza la conexión entre productores, destinos y empresas turísticas y ayuda a consolidar la idea de que la comida vasca no es solo una oferta, sino un compromiso compartido.
La Carta de Valores de Euskadi Gastronomika aparece como el código ético del turismo gastronómico vasco. Se toma como base el Código Ético del Turismo de Euskadi y se alinea con el Código Ético Mundial para el Turismo de la ONU. En el informe se destaca la evolución de Euskadi Gastronomika hacia una red que se ha ido fortaleciendo en los últimos años gracias a la participación de distintos agentes del sector y a una visión de trabajo conjunto que pone a la persona viajera en el centro, sin perder de vista la identidad local ni la calidad del producto.
Entre los avances mencionados figuran la creación de una nueva web de Euskadi Gastronomika, la digitalización de los procesos de adhesión y renovación de miembros y el desarrollo de herramientas que facilitan la experiencia tanto a las empresas como a las personas viajeras.
El caso vasco también es reseñado por su apuesta por la mejora continua y por la relevancia de la reputación online, mencionando específicamente el estudio IRON que analiza la percepción en el entorno digital.
Todo ello se acompaña de una formación especializada realizada en colaboración con el Basque Culinary Center, que ha ayudado a subir el nivel de profesionalidad y cohesión entre los participantes.
La sostenibilidad es otro eje destacado: se subraya el apoyo al producto local, la economía circular y el impacto positivo generado en el territorio.
El informe señala que estas prácticas no solo fortalecen la oferta gastronómica, sino que también consolidan una manera de hacer turismo con impacto social y ambiental beneficioso para comunidades y operadores del sector.
La presencia de Euskadi Gastronomika en este marco internacional refuerza la proyección de Euskadi como destino gastronómico y reconoce el esfuerzo realizado en torno a un modelo basado en identidad, cooperación y mejora continua.
En ese sentido, el informe sugiere que la propuesta vasca se sitúa como un activo estratégico para diferenciar el destino y para impulsar un turismo más sostenible e inclusivo.
Para el lector, esto significa que, si viaja a Euskadi, encontrará experiencias que no solo destacan por su sabor sino también por su compromiso con el entorno, el producto local y las comunidades que hacen posible cada plato.
Es un recordatorio de que la gastronomía, cuando se gestiona con valores y colaboración, puede ser un vector de desarrollo que cuida el territorio y a las personas que lo habitan, al tiempo que aporta identidad y oportunidades para el barrio, la ciudad y la región en su conjunto.
Históricamente, la tradición culinaria vasca ha sido un motor de reconocimiento internacional: una cultura que ha sabido combinar pesca, huerta, comercio y una apuesta pública decidida por la formación y la innovación.
En las últimas décadas, Euskadi ha continuado fortaleciendo esa base mediante políticas públicas que apoyan a los productores, fomentan la investigación y promueven prácticas sostenibles.
La carta de valores que hoy se celebra como eje de Euskadi Gastronomika es, en ese sentido, una continuación de un camino que ya es historia, pero que ahora se acompasa con herramientas digitales, métricas de calidad y una visión más inclusiva y global del turismo gastronómico.