Una delegación vasca viaja a Colombia para fortalecer la cooperación integral con Nariño, basada en el modelo Blueprint de la ONU, con el objetivo de impulsar la Agenda 2030 desde el ámbito local.
El Gobierno Vasco, a través de eLankidetza (la Agencia Vasca de Cooperación y Solidaridad), ha dado un paso más en su compromiso con el desarrollo global.
Una delegación encabezada por su director, Javier Cortés, y acompañada por el delegado del Gobierno Vasco en Colombia, Rafael Kutz, ha viajado hasta el departamento colombiano de Nariño para consolidar una propuesta de cooperación integral entre ambos territorios.
¿La clave? El modelo Blueprint de Naciones Unidas, una herramienta que busca adaptar la Agenda 2030 a la realidad local.
Esta iniciativa no es un simple acuerdo de ayuda al desarrollo; pretende construir alianzas sólidas entre múltiples actores (instituciones, ONG, universidades, empresas) y a diferentes niveles (local, regional, internacional) para avanzar en desarrollo humano sostenible, construcción de paz y defensa de los derechos humanos.
Nariño, un departamento que ha sufrido históricamente las consecuencias del conflicto armado colombiano y la violencia, es el escenario perfecto para poner en práctica este enfoque.
Durante la visita, la delegación vasca se reunió con el gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar Jaramillo, y su equipo, para analizar oportunidades de colaboración y empezar a diseñar una agenda compartida a largo plazo.
También se celebraron encuentros con el Equipo Local de Coordinación de Naciones Unidas, que trabaja sobre el terreno para coordinar a las agencias internacionales y aplicar la Agenda 2030.
Además, participaron en espacios de diálogo con organizaciones sociales, entidades de cooperación e instituciones locales comprometidas con el desarrollo del departamento.
La cooperación vasca tiene una larga trayectoria en Nariño, y esta misión sirvió para reforzar los lazos con organizaciones como Alboan, Mundukide, Mundubat, la Universidad Javeriana, el Servicio Jesuita a Refugiados, la Fundación Suyusama, Acción contra el Hambre, Ayuda en Acción, Gernika Gogoratuz, Oxfam, UNICEF Euskadi, SETEM y Mugen Gainetik, entre otras.
También se contó con la participación de agencias de desarrollo local, la Cámara de Comercio y la Universidad de Nariño. Esta red de actores es clave para que la iniciativa tenga impacto real.
El modelo Blueprint que se quiere implantar no inventa nada nuevo, sino que conecta iniciativas que ya existen, fortalece sinergias y maximiza el impacto de las inversiones.
Se trata de crear una narrativa común que permita a todos los implicados remar en la misma dirección. Además, la propuesta busca vincular Nariño con redes internacionales de cooperación territorial y procesos de cooperación Sur-Sur, para intercambiar experiencias con otros territorios que enfrentan retos parecidos.
Este enfoque conecta directamente con la Coalición Local2030 de Naciones Unidas, cuya secretaría global tiene su sede en Bilbao. Es decir, Euskadi ya es un referente en la localización de la Agenda 2030, y ahora quiere compartir su experiencia con Nariño.
Con esta misión, eLankidetza reafirma su apuesta por una cooperación transformadora, que fortalece las capacidades locales, construye alianzas estratégicas y genera soluciones compartidas para los problemas globales.
La iniciativa abre una nueva etapa de colaboración entre Euskadi y Nariño, basada en la confianza mutua, el trabajo en red y la convicción de que el desarrollo sostenible solo es posible si se construye de manera colectiva e inclusiva.
España y Colombia tienen una larga historia de cooperación, pero iniciativas como esta demuestran que la cooperación descentralizada, de territorio a territorio, puede ser más eficaz para abordar problemas concretos.
Nariño, con su riqueza cultural y natural, pero también con sus profundas desigualdades y desafíos de seguridad, es un lugar donde la paz y el desarrollo necesitan aliados comprometidos.
Euskadi, con su propia experiencia de reconciliación tras décadas de violencia, puede aportar lecciones valiosas.
En definitiva, esta alianza no es solo un proyecto de cooperación al uso, es una apuesta por un futuro compartido, donde el desarrollo sostenible se construye desde abajo, con la participación de todos.