El número de beneficiarios del Bono Social Térmico en Euskadi ha crecido un 45% desde 2021, alcanzando las 63.837 personas en 2025. El Gobierno Vasco aprueba un presupuesto de 14,4 millones de euros, 371.705 euros más que el año anterior, para combatir la pobreza energética.
El Bono Social Térmico es una ayuda directa que el Gobierno Vasco concede a las personas más vulnerables para hacer frente a los gastos de calefacción, agua caliente y cocina, independientemente de la fuente de energía que utilicen.
Se trata de un pago único anual que va de los 139 a los 400 euros, dependiendo del grado de vulnerabilidad y de la zona climática donde residan.
Este año, el Consejo de Gobierno ha aprobado una modificación presupuestaria que aumenta la partida destinada a este bono hasta los 14.463.744,4 euros, lo que supone 371.705 euros más que en el ejercicio anterior. Este incremento refuerza las medidas de prevención y lucha contra la pobreza energética, un problema que afecta especialmente a colectivos vulnerables.
El número de beneficiarios no ha dejado de crecer en los últimos años. En 2021 eran 43.813 las personas que recibían esta ayuda; en 2025 la cifra se ha disparado hasta las 63.837. Por territorios, en Araba ha pasado de 6.870 a 10.276; en Gipuzkoa, de 12.250 a 18.026; y en Bizkaia, de 24.693 a 35.535. Esto supone un incremento del 45% en el conjunto de la comunidad autónoma.
El proceso para recibir el bono es sencillo. El Gobierno Vasco envía una carta a las familias beneficiarias en primavera, informándoles del importe que les corresponde y del número de cuenta donde se realizará el ingreso.
Si quieren cobrarlo de forma anticipada, pueden acceder al enlace que se incluye en la carta y recibirán el dinero en un plazo de 2 a 3 días. Si no realizan ninguna gestión, el pago se hará efectivo dentro del abono masivo previsto, normalmente en torno al mes de octubre.
Esta ayuda es fundamental para muchas familias que tienen dificultades para mantener una temperatura adecuada en sus hogares durante el invierno. La pobreza energética no solo afecta al confort, sino también a la salud de las personas, especialmente de mayores y niños. Por eso, el Gobierno Vasco sigue apostando por este tipo de políticas, que complementan otras medidas como el bono social eléctrico o las ayudas a la rehabilitación de viviendas.
En los últimos años, el contexto de crisis energética y el incremento de los precios han hecho que cada vez más hogares necesiten este tipo de apoyos.
El bono social térmico se creó a nivel estatal en 2018, pero son las comunidades autónomas las encargadas de gestionarlo y complementarlo. Euskadi ha sido una de las que más ha apostado por su desarrollo, ampliando tanto la cuantía como el número de beneficiarios.
Con esta nueva partida, se espera seguir llegando a más personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad económica y energética. La modificación presupuestaria aprobada hoy es un paso más en el compromiso del Gobierno Vasco por garantizar el derecho a la energía y combatir las desigualdades.