La moratoria en Valencia recorta un 14% los apartamentos turísticos y refuerza la inspección municipal
Valencia Valencia 12 February, 2026

La moratoria en Valencia recorta un 14% los apartamentos turísticos y refuerza la inspección municipal

València reduce en un 14% la cifra de Viviendas de Uso Turístico desde la moratoria de 2024, con más de mil denuncias y un sistema de inspección que continúa vigilando la actividad ilegal.

València ha logrado frenar, en dos años y medio, un aumento que muchos vecinos consideraban descontrolado en la oferta de viviendas para uso turístico.

Con la moratoria aprobada por el Ayuntamiento en 2024 y un plan de control que se mantiene vigente, la ciudad ha conseguido reducir en un 14% el número de Viviendas de Uso Turístico (VUT), según el sistema de inteligencia turística gestionado por Visit Valencia, la entidad pública creada entre el consistorio y empresas del sector.

Concretamente, la base de datos de Visit #Valencia pasó de 10.516 #VUT registradas a 9.057 en la actualidad, lo que supone una disminución de 1.459 viviendas. Este descenso, junto a la intensificación de las inspecciones, marca un giro importante en la gestión urbanística de una ciudad que históricamente convive con un turismo muy intensivo en determinadas zonas.

La #Policía Local y el Servicio de Licencias Urbanísticas continúan con la labor inspectora para detectar y sancionar las viviendas ilegales. En los dos últimos años se han interpuesto más de mil denuncias por infracciones relacionadas con la explotación de apartamentos turísticos sin autorización, frente a un número muy reducido de expedientes tramitados durante los ocho años previos bajo otros gobiernos municipales.

Este incremento en el control, según la concejala de Innovación, #Turismo y Captación de Inversiones, Paula Llobet, responde a la necesidad de equilibrar la actividad turística con la convivencia vecinal y la #seguridad jurídica de los negocios.

La historia de los apartamentos turísticos en València no es nueva. El fenómeno se inició en 2015, cuando llegó al gobierno municipal una corriente de cambio político que coincidió con un crecimiento acelerado del sector.

Entre 2015 y 2023 se inscribieron más de 4.500 apartamentos en la ciudad. En 2018, además, se produjo un cambio del planeamiento urbanístico que permitió destinar bajos comerciales a vivienda turística, una modificación que contrasta con la actual prioridad normativa de contener este tipo de usos para frenar la proliferación descontrolada.

El Ayuntamiento y Visit Valencia insisten en que la moratoria no es solo un congelador de licencias

El Ayuntamiento y Visit Valencia insisten en que la moratoria no es solo un congelador de licencias, sino un marco para establecer una regulación clara y segura.

El objetivo, aseguran, es dotar a la ciudad de un marco jurídico que evite la irregularidad y que brinde a residentes, comunidades de vecinos y visitantes una experiencia regulada y sostenible.

En este sentido, la administración municipal ha subrayado que el control de licencias no se detiene y que, pese a la reducción de VUT, la oferta regulada de alojamiento turístico sigue siendo una pieza importante del turismo urbano.

Presuntamente, las sanciones por incumplimiento de la moratoria podrían alcanzar decenas de miles de euros por inmueble, según la interpretación de la normativa vigente y la gravedad de cada infracción.

Aunque estas cifras no se han publicado de forma detallada en los informes oficiales, el nuevo régimen jurídico y la mayor severidad en las inspecciones señalan hacia un endurecimiento claro de las consecuencias administrativas para quienes operan sin las licencias correspondientes.

Aun así, las autoridades aclaran que la intención no es desalentar la actividad turística de forma indiscriminada, sino canalizarla hacia un modelo más regulado, con un control más eficiente y un turismo que conviva mejor con la vida de los barrios.

En resumen, València consolida una trayectoria de mayor rigor regulatorio en el sector, intentando avanzar hacia un turismo más sostenible y compatibles con la vida cotidiana de sus residentes.

La cifra final de 9.057 VUT y la gran cantidad de denuncias reflejan un esfuerzo institucional por equilibrar demanda turística y convivencia, mientras la ciudad continúa trabajando en una normativa que, a juicio de las autoridades, garantizará seguridad, legalidad y equilibrio a largo plazo.

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