Paradoja de los incendios forestales en Canadá: menos incendios, más daños
Análisis nacional de la Canadian Forest Service revela que Canadá registra menos incendios totales, pero la destrucción la generan cada vez más incendios grandes, con impactos crecientes en seguros y gestión.
Un análisis nacional de sesenta años de registros de incendios, realizado por el Servicio Forestal Canadiense y publicado en el Canadian Journal of Forest Research, indica que #Canadá está experimentando menos incendios en conjunto, pero una proporción cada vez mayor de daños está determinada por un reducido grupo de incendios grandes y de difícil control.
El estudio utiliza mapas satelitales mejorados y nueve temporadas más, hasta 2024, para ampliar las conclusiones de un trabajo anterior de 2019 que sugería que la actividad de incendios había aumentado con temperaturas más altas y temporadas de fuego más largas.
El patrón de crecimiento del área afectada por incendios no es uniforme; al contrario, se observa un incremento en casi todas las eco-zonas canadienses, incluso en las regiones del Pacífico Noroeste y del Atlántico, que antes se consideraban de menor riesgo y que ahora muestran tendencias estables o al alza.
El informe sugiere que los incendios más grandes explican una mayor cuota del daño total y que, si bien los relámpagos siguen iniciando la mayoría de fuegos, los incendios provocados por el ser humano han empezado a aumentar desde principios de los años 2000, asociando este cambio a condiciones más cálidas y secas que dificultan el control.
Las autoridades destacan que los equipos de extinción se ven obligados cada vez más a concentrarse en contener y proteger, en lugar de apagar por completo el fuego cuando se trata de incendios de gran tamaño, lo que cambia la estrategia de respuesta ante incendios forestales.
Entre los ejemplos recientes, destaca 2021 cuando el calor extremo impulsó incendios en la Columbia Británica y dejó como registro una temperatura máxima regional de 49,6 C en Lytton; la temporada de 2023 fue descrita como la más severa en la historia canadiense, con más de 15 millones de hectáreas afectadas; y en 2024 un incendio en el Parque Nacional Jasper en Alberta obligó a la evacuación de unas 25 000 personas, destruyó cientos de estructuras y figuran entre las pérdidas más onerosas del año.
El sector de seguros ha reaccionado ante el aumento del riesgo de incendios
El sector de seguros ha reaccionado ante el aumento del riesgo de incendios. La Insurance Bureau of Canada señala que las pérdidas por incendios llegaron a promediar alrededor de 70 millones de dólares canadienses por año entre 2005 y 2014, y en la última década esa cifra ha subido a aproximadamente 750 millones CAD anuales, lo que equivale a cerca de 46,2 millones de euros y 495 millones de euros, respectivamente, usando una tasa de cambio aproximada de 1 CAD = 0,66 EUR.
Estas tendencias, que se acoplan con proyecciones climáticas de mayor duración de las temporadas de incendios y de mayor intensidad, señalan la necesidad de adaptar la gestión de bosques, infraestructuras y comunidades ante un panorama que podría convertirse en la nueva normalidad.
A modo de reflexión histórica, se puede recordar que la región boreal de Canadá ha sido sometida a incendios de gran magnitud desde hace décadas, pero el aumento de temperaturas y de eventos extremos en las últimas dos o tres décadas ha cambiado la dinámica y la escala de los daños.
En paralelo, el costo social y económico de estos incendios ha llevado a revisar estrategias de prevención, monitoreo y respuesta rápida, con un énfasis mayor en la protección de poblaciones y bienes que en la simple erradicación de las llamas.
Estas conclusiones aportan una visión más completa de la problemática y sugieren que las políticas públicas deben considerar el aprendizaje obtenido en estas casi seis décadas de datos para mejorar la resiliencia ante #incendios forestales en Canadá y otros países boreales.