Despedido un ingeniero tras fallo de código generado por IA, la presión por acelerar la IA desata debate
Una startup centrada en IA despide a un ingeniero tras un fallo de producción provocado por código generado por IA, desatando un intenso debate sobre la presión gerencial y los riesgos de depender de herramientas automatizadas.
Mumbai, 27 de febrero. Supuestamente, un ingeniero de software de una startup enfocada en #IA fue despedido tras desplegar código generado por IA que provocó un fallo crítico en producción.
La historia fue difundida por un colega en Reddit y ha encendido un debate encarnizado sobre las expectativas de la dirección, descritas por algunos empleados como que rozan lo delirante, y sobre los riesgos de forzar a los desarrolladores a depender de herramientas automatizadas para cumplir con plazos cada vez más agresivos.
Según la cuenta, el equipo de ingeniería trabajaba bajo una presión considerable para maximizar el uso de asistentes de IA en la codificación. Una ingeniera frontend afirmó que las revisiones de desempeño estaban basadas cada vez más en métricas de uso de cursor en lugar de hitos de proyectos.
El colega añadió: “he tenido sesiones 1:1 que giraban totalmente en torno a que mi uso del cursor fuera el más bajo de la empresa”, a pesar de que, supuestamente, nunca había dejado de entregar a tiempo.
Presuntamente, la dirección elevó la expectativa de entregar código mediante IA, acompañando esa meta con un sistema de evaluación enfocado en la productividad de fragmentos de código generados por IA.
El entorno, según quienes participaron, se convirtió en un escenario en el que la presión por acelerar la entrega de software desplazaba la responsabilidad de revisar y comprender la lógica subyacente.
La falla ocurrió cuando el código generado por Cursor AI fue fusionado en el sistema en vivo. El ingeniero, aunque inicialmente estaba cualificado, perdió terreno ante la presión de los plazos y pasó de escribir lógica de forma manual a gestionar grandes bloques de texto generado por IA.
El compañero explicó que la metodología se volvió “trabajar con trozos”: “Así que esta función básicamente hace esto, aunque no sepamos cómo funciona”.
Esta dependencia de los ‘chunks’ creó un dolor de cabeza: archivos que se extendían a miles de líneas y hacían casi imposible depurar errores de forma manual.
La advertencia fue clara: “la IA no se preocupa si el archivo tiene quince mil líneas”
La advertencia fue clara: “la IA no se preocupa si el archivo tiene quince mil líneas”, mencionó el colega en su relato, lo que a su juicio alimentó un ciclo de corrección de errores mediante más generación de IA en lugar de una comprensión técnica profunda.
La situación se agravó por la falta de supervisión humana a nivel directivo. El código defectuoso habría sido fusionado tras una revisión realizada por un gerente utilizando IA en lugar de una auditoría técnica manual. Cuando el sistema falló, el equipo recibió una llamada en Slack a las 23:00 y dedicó el día siguiente a “tratar de encontrar y arreglar” el problema oculto dentro de la lógica automatizada.
El desarrollador fue despedido poco después, marcando lo que algunos señalan como su segundo fallo de producción. Un denunciante concluyó que, si bien existen formas responsables de usar IA, esto no debe sustituir el rigor y la revisión humana: “Solo quería avisarles que esto pasó”.
Este caso sirve como una advertencia para startups que buscan reemplazar el trabajo riguroso de la ingeniería de software por generación automatizada de código.
A la vez, el episodio funciona como espejo de una tendencia más amplia en la India y en otras economías emergentes, donde la adopción de IA en el desarrollo de software ha ido acompañada de ajustes en la plantilla y tensiones laborales.
Contexto y proyecciones: presuntamente, las cifras del sector indican que, desde julio, la India ha visto recortes en miles de empleos en áreas tecnológicas debido al giro hacia la IA, con reportes que sitúan la magnitud en varias miles de puestos.
En este marco, analistas estiman que el costo de reemplazar a un ingeniero de software podría oscilar entre 60.000 y 90.000 euros, considerando indemnización, contratación y formación. Asimismo, se advierte que un fallo de producción podría generar pérdidas superiores a 100.000 euros para la empresa, dependiendo del sector y de la dependencia operativa.
En resumen, este episodio subraya la necesidad de equilibrar la innovación impulsada por IA con la supervisión humana y las prácticas de desarrollo responsables.
Aunque las herramientas automáticas pueden acelerar ciertos procesos, los casos de fallo y de despido evidencian que el camino hacia la productividad debe ir acompañado de controles técnicos, auditorías y una cultura que valorice la comprensión del código por encima de su generación a toda costa.