La invasión del chain pickerel obliga a frenar el censo de truchas en Kejimkujik
La irrupción de un pez depredador invasor en el Kejimkujik National Park ha obligado a cancelar temporalmente el censo anual de trucha de arroyo. Este artículo explica qué está pasando, por qué es tan grave para el ecosistema y qué medidas se están tomando para mitigarlo.
En #Kejimkujik National Park, en la costa de Nueva Escocia, el censo anual de #trucha de arroyo ha quedado en pausa.
La razón: la llegada de un pez depredador invasor, conocido en inglés como chain pickerel y comúnmente llamado pickerel de cadena, que ha empezado a dominar buena parte de las aguas del parque y está alterando de forma severa la cadena alimentaria local.
El tema no es menor para el monitoreo que Parks Canada venía realizando desde los años 90. Este año se decidió suspender el conteo tradicional de truchas porque los datos disponibles no alcanzarían la potencia estadística necesaria para sacar conclusiones fiables ante la presión del nuevo depredador.
Es decir, si la población de truchas es demasiado baja por la presión de este pez invasor, el muestreo ya no sirve para estimar con rigor cuántas quedan y cómo evolucionan.
El chain pickerel, que llegó a las aguas de Nueva Escocia de forma ilegal en 1945, se ha ido expandiendo por toda la provincia y, según los registros del parque, hizo su primera aparición allí en 2018.
Una vez establecido, este depredador tiende a apoderarse de los hábitats acuáticos de forma rápida, comiéndose no solo peces sino también reptiles, anfibios, insectos y, en ocasiones, crías de aves acuáticas.
En una de las muertes documentadas, los investigadores hallaron cuatro parr de salmón en el estómago de un ejemplar capturado, un indicio claro de su voracidad y de la amplitud de su menú.
Las cifras que se citan para 2020‑2022 indican una progresión alarmante: las capturas de pickerel crecieron del 18% en 2020 a un 66% en 2021 y superaron el 80% al año siguiente.
Es decir, la mayor parte de las capturas ya no correspondía a la trucha de arroyo, lo que ha dejado al censo sin la muestra necesaria para evaluar el estado de las poblaciones nativas.
Ante esta situación, Ken Donnelly, director ejecutivo de Invasives Canada, señaló que, una vez que una especie invasora se asienta, resulta extremadamente difícil erradicarlas por completo.
Kejimkujik no es una isla. El parque comprende 46 lagos y estanques, además de más de 30 ríos y arroyos, muchos de ellos conectados al sistema de drenaje del río Mersey, uno de los más grandes de la región.
Esa conectividad dificulta la protección total de todo el complejo río‑lago ante la expansión de una especie invasora. Los intentos de levantar barreras para peces en determinadas zonas se vieron limitados por las crecidas, que suelen hacerlas poco efectivas para contener la propagación.
Aun así, Parks Canada no se ha rendido por completo. Con la ayuda de voluntarios, el personal ha retirado ya más de 5.300 chain pickerel, y la retención de estos peces es obligatoria: a los pescadores que los capturan no se les permite devolverlos al agua, mientras que todas las especies nativas, incluida la trucha, deben volver a su medio.
Además, el monitoreo de la población de trucha se mantiene mediante el programa de diarios de los pescadores y mediante una red de fyke nets desplegada en varios cuerpos de agua del parque para seguir la pista de las poblaciones de peces nativos.
En lugar de centrarse exclusivamente en Kejimkujik
Frente a la magnitud del problema, los responsables hablan de un cambio de estrategia. En lugar de centrarse exclusivamente en Kejimkujik, sugieren ampliar la vigilancia a otras zonas donde el pickerel no haya sido introducido y donde la retirada sistemática podría tener más impacto.
En palabras de Donnelly, la acción más decisiva suele darse en las primeras fases de una invasión; ya llegada, las opciones tienden a volverse mucho más complejas y costosas.
Paralelamente, académicos como Trevor Avery, profesor de biología y matemáticas de la Universidad de Acadia, llevan años estudiando al pickerel dentro del parque.
Su equipo analiza el contenido estomacal de estos depredadores para entender mejor qué están comiendo exactamente y a qué ritmo. El consenso entre expertos apunta a que este pez es un depredador de emboscada: si ve una presa que cabe en su boca, la ataca y la consume con rapidez, lo que facilita la desaparición de presas más pequeñas y vulnerables.
Las opciones de gestión oscilan entre medidas drásticas, como el uso de rotenona (un pesticida de origen natural para peces) para eliminar poblaciones enteras, y estrategias más moderadas, como la pesca selectiva para mantener a raya a los ejemplares grandes y evitar el colapso de las poblaciones nativas.
Aunque algunas voces piden acciones más contundentes, el manejo de #invasiones de peces siempre genera dilemas entre #conservación y uso recreativo de los recursos.
A nivel cultural, la región de Nueva Escocia es famosa por sus truchas de arroyo, de gran valor para la #pesca recreativa y para el patrimonio local.
La historia literaria de la zona, desde The Tent Dwellers (1908) hasta las tradiciones de pesca estacionales, refleja una relación histórica entre la gente y estas aguas.
Este trasfondo contrasta con la realidad actual, donde un depredador invasor altera la experiencia de los pescadores y la salud de los ecosistemas.
En definitiva, la situación en Kejimkujik es un ejemplo claro de cómo una especie que no pertenece a un ecosistema puede desestabilizarlo rápidamente.
El reto es encontrar un equilibrio entre conservar las especies nativas, mantener la tradición de la pesca recreativa y, a la vez, gestionar de forma realista la amenaza que supone el pickerel de cadena.
La paciencia, la ciencia y la cooperación entre autoridades, comunidades y científicos serán clave para atravesar esta invasión sin perder de vista el objetivo último: preservar la #biodiversidad y la salud de los hábitats acuáticos para las generaciones futuras.