Traslado internacional de belugas de Marineland: ¿qué supone para España y Estados Unidos?
Una decisión aprobada por el gobierno canadiense podría enviar 30 belugas de Marineland a acuarios de España y EE. UU., en lugar de dejarlas en Canadá, tras la prohibición de mantener cetáceos para entretenimiento.
Una decisión del gobierno federal de #Canadá podría cambiar el destino de 30 belugas que quedaron en Marineland, el parque temático de Niagara Falls que cerró sus puertas en 2024.
Aunque el parque ya no opera, las belugas siguen allí, y ahora se evalúa una vía alternativa: enviarlas a #acuarios en #España y a cuatro en Estados Unidos, en lugar de mantener la manada en Canadá.
La razón oficial es la nueva normativa que, desde 2019, prohíbe mantener ballenas, delfines y marsopas con fines de cría o entretenimiento en el país.
En ese marco, los responsables han buscado opciones para que las belugas tengan un hogar que cumpla criterios de bienestar, socialización y cuidados veterinarios, aunque fuera de las fronteras canadienses.
Para empezar, lo que el plan propone no es una salida fácil ni sencilla de un día para otro: se requieren permisos gubernamentales de Canadá y de los países receptores, y un criterio de asignación de cada animal, basado en la personalidad de cada beluga y en su historial.
En la práctica, expertos consultados señalan que el traslado implicaría varias fases: revisión veterinaria y pruebas de salud; cuarentenas y controles para evitar enfermedades; numerosas evaluaciones de adecuación de cada acuario para garantizar que el entorno, el grupo social y la alimentación se ajusten a las necesidades de cada animal.
Una vez aprobados los permisos, los #animales se irían preparando durante meses para acostumbrarse a los elementos que se usarían para moverlos desde su tanque, como un arnés o un equipo de manejo diseñado para cetáceos, y a las personas que les acompañan.
Este entrenamiento gradual busca reducir el estrés y favorecer una transición más suave.
El día del traslado, la beluga se subiría a un contenedor de transporte grande, con agua suficiente para que pudiese mover la cabeza y la cola, y se trasladaría por carretera a un avión de carga, acompañado por veterinarios y cuidadores.
Durante el vuelo se monitorizaría la respiración para asegurarse de que están cómodas, y los expertos señalan que, por seguridad y para minimizar ruidos, se intentaría que la aeronave vuele a alturas adecuadas y a ritmos que reduzcan el estrés.
Al llegar, los contenedores serían descargados con una grúa y llevados a las instalaciones del acuario receptor; allí, las belugas entrarían en un periodo de cuarentena y evaluación para confirmar que siguen sanas y para que los nuevos cuidadores se familiaricen con sus particularidades.
En el fondo, expertos ratifican que la opción de devolverlas al océano no sería factible: la mayoría nacieron en cautiverio y no tendrían experiencia de caza ni podrían integrarse de forma natural con poblaciones silvestres; además, hay obstáculos geopolíticos para reintroducir cetáceos en aguas de origen, y la realidad es que la reutilización de estas belugas en escenarios de ocio es hoy la vía más práctica, al menos en el corto plazo.
Significaría un nuevo capítulo en la historia de #Marineland y de la normativa canadiense sobre bienestar animal
El plan todavía depende de cambios logísticos y de los permisos finales, y los destinos siguen sin determinarse por completo. Si se concreta, significaría un nuevo capítulo en la historia de Marineland y de la normativa canadiense sobre bienestar animal, así como un ejemplo de cooperación internacional en materia de rescate y conservación.