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Fertilizante de plasma frío: la tecnología que podría cambiar la agricultura canadiense ante la escasez de fertilizantes

Fertilizante de plasma frío: la tecnología que podría cambiar la agricultura canadiense ante la escasez de fertilizantes

Un método emergente que genera fertilizante líquido en la granja mediante plasma similar a un rayo, buscando reducir costes y emisiones en un contexto de escasez global.

En Canadá, una idea que parece de ciencia ficción está ganando atención entre agricultores e investigadores: generar fertilizante líquido directamente en la granja mediante una descarga de #plasma que imita la chispa de un relámpago.

Este fertilizante, conocido como plasma frío, podría ser más eficiente y, en teoría, menos dañino para el medio ambiente que los #fertilizantes nitrogenados tradicionales.

Y llega en un momento crítico: la seguridad de suministro está en juego por guerras en Oriente Medio y por interrupciones logísticas que afectan rutas como el estrecho de Hormuz, por donde pasa buena parte del fertilizante mundial.

El vacío de suministros y el coste crecientes de los fertilizantes tradicionales han aumentado el interés por buscar alternativas. El estrecho de Hormuz ha visto reducido el tráfico de fertilizantes y la industria de Irán, también importante productora de fertilizantes y nitrógeno, ha sufrido daños por ataques aéreos, con precios en ascenso que golpean especialmente a agricultores canadienses que dependen de compras importadas.

Jeff Harrison, presidente de Grain Farmers of Ontario, comenta que los gastos se han disparado este año, y que esa situación no es buena para las cuentas de los agricultores.

Para entender qué implica el plasma frío hay que empezar por la física básica. Plasma es un estado de la materia distinto de sólido, líquido o gas. Si se aplica #energía a ciertos gases, como el nitrógeno del aire, estos pueden convertirse en moléculas reactivas que las plantas pueden usar. En este sistema, esas moléculas se llevan a un agua que, tras procesarse, da lugar a un fertilizante líquido. En Canadá, varias firmas están probando este enfoque, y uno de los protagonistas es Green Lightning, cuyas máquinas son distribuidas en el país por Nytro Ag Corp., con sede en la región de la Saskatchewan. El modelo más difundido, el Thunder 365, mide casi dos metros de alto y se comercializa a unos 66.500 dólares. Cada unidad, si funciona de forma continua, podría producir alrededor de 140.000 litros de fertilizante al año, suficiente para nutrir aproximadamente 1.000 acres de trigo y canola o para apoyar explotaciones más grandes cuando se usa junto a otros insumos.

Nykolaishen describe un camino de adopción prudente: empezar con una prueba piloto en una parcela pequeña, comprender las especificaciones técnicas y, sobre todo, confirmar que se dispone de un sistema de ósmosis inversa para depurar el agua que alimenta la máquina.

Con esa cautela, algunos agricultores ya ven beneficios: un aspecto clave es que el proceso utiliza principalmente aire, agua y electricidad, sin que haya que importar #gas natural para fabricar el nitrógeno, y añade la promesa de reducir la huella de carbono de la producción de fertilizantes.

Hasta ahora, hay datos limitados. Los resultados de laboratorio y de invernadero de un equipo dirigido por Stephan Reuter, profesor de ingeniería física en la Polytechnique Montréal, muestran que el método puede generar fertilizante para plantas hidropónicas.

Sin embargo, aún no hay ensayos a gran escala en suelos de trigo o maíz, ni revisiones por pares que confirmen su rendimiento en condiciones de campo real.

En 2025 se publicó una revisión tutorial sobre el tema en la revista de la Royal Society of Chemistry, RSC Sustainability, el cual reconoce potencial pero subraya que falta evidencia sólida y que existen retos de escalabilidad e integración con el equipo de siembra tradicional que utiliza fertilizante seco o granulados.

La mitad tratada con fertilizante de plasma mostró raíces y tallos más robustos y el cultivo emergió y se desarrolló con mayor soltura respecto a la mitad que recibió fertilizante químico convencional

En la práctica, algunos agricultores que ya han probado la técnica destacan diferencias visibles. En Yorkton, Saskatchewan, Jordan Keep y su socio realizaron una prueba en la que, al comparar dos mitades de un mismo campo, la mitad tratada con fertilizante de plasma mostró raíces y tallos más robustos y el cultivo emergió y se desarrolló con mayor soltura respecto a la mitad que recibió fertilizante químico convencional.

Estos resultados, dicen, son alentadores, pero deben repetirse en varias campañas y parcelas para confirmar su consistencia y para entender cómo interactúa con distintos suelos y climas.

Las preguntas no tardan en aparecer: ¿funcionará igual de bien con equipos de siembra ya existentes que reparten fertilizantes secos? ¿Podrá producirse a escala suficiente para sustituir una parte significativa de la fertilización tradicional? ¿Qué coste real tendrá para las granjas medianas y grandes? ¿Qué impacto tendrá en la verificación ambiental y en las emisiones de gases de efecto invernadero? Nadie duda de que la fertilización química actual es una fuente importante de gases contaminantes, y que es una de las herramientas más estables para mantener la producción de alimentos.

Pero su impacto ambiental y su dependencia de gas natural para su fabricación están en el centro de este debate, y la #innovación que propone el plasma frío llega en un momento de búsqueda de soluciones mixtas y más eficientes.

El Departamento de Agricultura y Alimentación de #Canadá (AAFC) dice haber reconocido que la innovación puede jugar un papel en el futuro del uso de fertilizantes y señala que hay trabajos para identificar presiones de suministro antes de la temporada 2027.

Aun así, recuerda que los fertilizantes convencionales y los purines siguen siendo “un elemento crítico e indispensable” para la producción de cultivos y la seguridad alimentaria.

Correcciones: una versión anterior indicó que 36.500 galones equivalen a 14.000 litros; en realidad son unos 140.000 litros.

Este texto proporciona un panorama claro, no definitivo, de una #tecnología en etapas iniciales que podría, si se confirma su rendimiento, convertirse en una pieza más del rompecabezas para una #agricultura más eficiente y menos dependiente de cadenas de suministro sensibles a conflictos geopolíticos.

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