La Región destina 5,2 millones para impulsar la autonomía de personas con salud mental: nuevas ayudas y apoyo a la vida independiente
La Consejería de Política Social anuncia una convocatoria de ayudas por 5,2 millones de euros, cofinanciadas con fondos europeos, para apoyar la autonomía y la vida independiente de unas 100 personas con problemas de salud mental, a través de dos líneas de actuación gestionadas por IMAS y entidades locales.
El Instituto Murciano de Acción Social (IMAS) divulgará en los próximos días una nueva convocatoria de ayudas destinada a facilitar la #autonomía y la #vida independiente para alrededor de un centenar de personas con problemas de salud mental.
La inversión total asciende a 5,2 millones de euros y cuenta con la cofinanciación de fondos europeos, en particular del Fondo Social Europeo Plus (FSE+).
Estas ayudas irán dirigidas principalmente a entidades locales y a organizaciones sin ánimo de lucro que trabajan directamente con este colectivo, con el objetivo de que lleguen a quienes más lo necesitan.
La finalidad de la convocatoria es financiar apoyos necesarios para promover la inserción en la vida comunitaria, fomentando modelos de atención centrados en la persona y en sus capacidades.
Con estas medidas se busca que las personas beneficiarias cuenten con herramientas para decidir su propio proyecto de vida, participar en la comunidad y avanzar hacia una mayor autonomía cotidiana, contando con el acompañamiento profesional que sea preciso.
La convocatoria se estructura en dos líneas de actuación distintas, ambas orientadas a consolidar un modelo de intervención que sea flexible y que tenga como eje la autonomía y la recuperación personal.
Primera línea: se impulsan programas destinados a desarrollar modelos de recuperación y a fomentar la autonomía y la vida en comunidad. Entre las actuaciones previstas se incluyen ayudas para cubrir gastos básicos como comida, higiene y vestimenta, así como la atención terapéutica en viviendas tuteladas de tres, cuatro, cinco o seis plazas.
En estas viviendas, la supervisión de profesionales se ajustará a las necesidades de cada usuario, para garantizar un acompañamiento adecuado y continua.
Segunda línea: se destinan recursos a programas de apoyo a la vida independiente para quienes ya presentan un mayor grado de autonomía
Segunda línea: se destinan recursos a programas de apoyo a la vida independiente para quienes ya presentan un mayor grado de autonomía. Esto implica asesoramiento para la búsqueda de vivienda, gestión económica de las tareas cotidianas y apoyo económico para gastos asociados al objetivo de vivir con mayor independencia.
También se incluye la financiación de servicios que faciliten la planificación y ejecución del proyecto individual de cada persona.
La ejecución de la convocatoria, que se publicará en los próximos días, se mantendrá abierta desde este año y hasta 2029. Las ayudas se canalizarán a través de entidades locales y organizaciones sin ánimo de lucro y buscarán, en su conjunto, facilitar la transición de los beneficiarios hacia una vida comunitaria plena y una mayor autonomía personal.
La consejera de Política Social, Conchita Ruiz, subrayó durante su visita a un recurso de atención residencial para personas con problemas de salud mental que estas ayudas permiten a los beneficiarios «tomar sus propias decisiones, planificar cómo y de qué manera quieren vivir» y que representan un paso importante en la apuesta regional por modelos de atención integral y por la vida independiente.
Según Ruiz, el objetivo es ofrecer herramientas y acompañamiento que permitan a cada persona desarrollar su proyecto de vida en condiciones de dignidad y participación.
Historicamente, estas medidas encajan en una estrategia más amplia de la Región para reforzar la atención centrada en la persona y avanzar hacia una ejecución más eficiente de los recursos sociales.
Aunando fondos regionales y europeos, se espera que este programa contribuya a reducir las desigualdades y a favorecer la inserción social de un colectivo que enfrenta retos significativos en su día a día.
El énfasis está en planes individualizados, supervisión profesional y un sistema que permita a cada persona decidir el rumbo de su vida dentro de una comunidad colaborativa.