La cebolla de Chinchón podría redefinir el mapa hortícola de Madrid
La Comunidad de Madrid formaliza el registro de dos variedades de cebolla blanca y morada de Chinchón, con apoyo a agricultores y planes para distribuir plantones en mercados locales, reforzando la biodiversidad y la economía regional.
En una iniciativa orientada a preservar la identidad hortícola de la región, la Comunidad de #Madrid oficializó el reconocimiento de dos #variedades de #cebolla —una blanca y una morada— procedentes de la localidad de Chinchón.
Este movimiento, liderado por IMIDRA, reúne años de trabajo para garantizar la conservación de estas hortalizas en el territorio y dotar de un valor diferencial a la producción regional.
En los comunicados oficiales se recuerda que estas semillas son, supuestamente, exclusivas de la comunidad y podrían convertirse en un sello de identidad para los mercados de proximidad.
Según el estudio, los técnicos han realizado la recolección, el análisis de la planta y del bulbo, y la selección de semillas. De forma meticulosa, han conseguido aumentar la pureza genética y devolver a los cultivos ejemplares que, de no ser por este trabajo, podrían haber desaparecido.
Las variedades, además, han sido incorporadas al Registro de Variedades Comerciales Españolas. El Ejecutivo autonómico confirmó que proporcionará plantones de ambas variedades a los agricultores madrileños para que puedan cultivarlas y, en una fase posterior, distribuirlas en los mercados locales.
Esta acción se sumará a otros productos hortícolas tradicionales cultivados en los viveros del IMIDRA, como el melón de piel de sapo, azul o mochuelo; el pimiento Infante de Aranjuez, de San Clemente o de Aranjuez; y el tomate Gordo de Patones.
Todas estas hortalizas se definen por un sabor más suave y dulce de lo habitual, por un alto contenido en antioxidantes, vitaminas y minerales, y, en el caso de la cebolla morada, por su color llamativo.
Para facilitar la adopción por parte de los cultivadores, se contempla la entrega de plantones a un precio que, supuestamente, podría situarse en torno a 0,65 euros por planta.
En el plano del consumo final, los precios en mercados de proximidad podrían oscilar, presuntamente, entre 1,90 y 2,50 euros por kilogramo, dependiendo de la estación y la demanda.
Estas cifras deben tomarse con prudencia, ya que dependen de factores de mercado y de las políticas de apoyo a la horticultura madrileña.
La región de #Chinchón mantiene una relación estrecha con la horticultura de hortalizas
Históricamente, la región de Chinchón mantiene una relación estrecha con la horticultura de hortalizas, y la cebolla ha formado parte de la despensa local durante generaciones.
Supuestamente, las condiciones climáticas y el suelo de la cuenca del río podrían haber favorecido rasgos de sabor más dulcificado en estas variedades, lo que las hace atractivas para consumidores que buscan productos con identidad regional.
En el marco de IMIDRA, la estrategia de biodiversidad también contempla la renovación de otras hortalizas tradicionales cultivadas en sus viveros, como el melón de piel de sapo, azul o mochuelo; el pimiento Infante de Aranjuez, de San Clemente o de Aranjuez; y el tomate Gordo de Patones.
Este conjunto de esfuerzos refuerza la apuesta por la biodiversidad y la economía local, con un foco en prácticas sostenibles y en la preservación de un patrimonio agroalimentario que ha definido la cocina y la agroindustria madrileñas durante décadas.
Aunque las cifras de precios y la extensión de la distribución dependen de condiciones externas y de decisiones administrativas, la iniciativa ya pone sobre la mesa un modelo de colaboración entre investigación pública y producción local, con miras a generar empleo y valor añadido en el territorio.
En este sentido, supuestamente, estas variedades podrían servir como ejemplo para otras comunidades que buscan proteger sus agrodiversidades y fortalecer cadenas cortas de suministro.