JNE avisa: los resultados oficiales de la segunda vuelta podrían tardar hasta 30 días; Sánchez mantiene una ligera ventaja frente a Fujimori

JNE avisa: los resultados oficiales de la segunda vuelta podrían tardar hasta 30 días; Sánchez mantiene una ligera ventaja frente a Fujimori

El Jurado Nacional de Elecciones estima un plazo de unos 30 días para emitir los resultados oficiales de la segunda vuelta entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. Con el 96,3% de las actas escrutadas, Sánchez aparece con una estrecha ventaja sobre Fujimori y hay 1.547 actas observadas. El artículo analiza qué implica este retraso, cómo funciona el proceso y qué puede ocurrir después.

El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) informó este martes que la #proclamación oficial de los resultados de la segunda vuelta entre Keiko Fujimori, candidata de la ultraderecha, y Roberto Sánchez, candidato de la izquierda, no llegará de inmediato.

Según el abogado del gabinete de asesores del JNE, Jorge Valdivia, se maneja un plazo de unos 30 días, con la idea de tener todo cerrado a mediados de julio.

¿El motivo? hay que terminar de revisar una carga procesal que se acumula por las #actas observadas y, además, atender posibles pedidos o recursos que presenten las organizaciones políticas.

En pocas palabras: hay documentación en revisión y eso retrasa la proclamación.

A día de hoy, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) ha reporteado que, con un adelanto sólido del escrutinio, ya se han contabilizado el 96,3% de las actas.

El resultado parcial señala una ligera ventaja para Roberto Sánchez, que se sitúa en el 50,12% de los votos frente al 49,87% de Fujimori. En números absolutos, la diferencia ronda los 43.233 votos. Es decir, la cuenta va muy ajustada y cada acta observada puede cambiar el panorama si termina decidiéndose a favor de alguno de los dos.

Este escenario de estrecha diferencia no es nuevo en unas #elecciones tan reñidas como estas: la #ONPE ha ido desgranando porcentajes a medida que se iban cerrando actas, y el JNE, en su función de órgano decisor, debe pronunciarse sobre las actas observadas y cualquier otro requerimiento que presenten las candidaturas o las agrupaciones políticas.

Por eso, a pesar del avance notable en el escrutinio, la proclamación oficial se mantiene en una especie de limbo técnico que, por más que incomode a muchos votantes, es parte del protocolo para garantizar que cada voto esté correctamente contado y every demanda procesal sea atendida.

Los dos candidatos, pese a la tensión de la contienda, coincidieron en subrayar que, gane quien gane, será necesario buscar consensos políticos para los próximos años.

Que el poder en #Perú no se puede gestionar en solitario

Sánchez y Fujimori han dicho, de forma explícita o implícita, que el poder en Perú no se puede gestionar en solitario; sin importar el resultado final, la gobernabilidad requerirá acuerdos y alianzas con otras fuerzas políticas, sindicatos, y comunidades regionales.

Este reconocimiento, más allá de la polémica de la campaña, es visto por analistas como un indicio de la marea política que vendrá tras la votación: una necesidad de diálogo para estabilizar las instituciones y las políticas públicas que afectarán a millones de peruanos.

En la práctica, el proceso aún está en curso y, como recuerda Valdivia, la rapidez del escrutinio en esta segunda vuelta se debe a que, a diferencia de la primera ronda, no hay que mezclar tantas categorías en un solo recuento.

Aun así, la lectura final está pendiente de la resolución de las actas observadas y de cualquier recurso que presenten las partes. Por lo tanto, si alguien esperaba una proclamación ya, tal vez tenga que esperar un poco más; lo que sí parece claro es que, cuando el #JNE oficialice los resultados, lo hará con un marco completo de revisión para evitar sorpresas posteriores.

En resumen: la diferencia entre Sánchez y Fujimori es estrecha y está condicionada por varias actas que aún deben resolverse, así como por eventuales recursos.

El JNE mantiene un horizonte de aproximadamente 30 días para la proclamación oficial, periodo durante el cual la política peruana permanece en una suerte de pausa estratégica: lista para gobernar, pero con el proceso legal y administrativo en pleno curso.

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