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La verdadera grandeza de Scaloni: ser un tipo común en un fútbol de egos

La verdadera grandeza de Scaloni: ser un tipo común en un fútbol de egos

Lionel Scaloni demostró que se puede ganar sin perder la sencillez. Su legado va más allá de los títulos: es la humildad en un deporte lleno de egos.

Lionel Scaloni no es un entrenador común y corriente, pero su mayor virtud es precisamente eso: ser un tipo común.

En un #fútbol donde los egos suelen estar inflados y las caretas son moneda corriente, el técnico de la #Selección Argentina se mantiene firme en su sencillez.

Desde que asumió en 2018, después del desastre de Rusia 2018, nadie apostaba un peso por él. Era un ex lateral derecho sin experiencia en grandes clubes, elegido casi por descarte. La AFA estaba en crisis y necesitaba un nombre que no generara ruido. Scaloni, que había sido parte del cuerpo técnico de Sampaoli, aceptó el desafío. No muchos creían que pudiera sacar adelante a un equipo que venía de perder contra Francia en octavos.

Sin embargo, supo construir un equipo inolvidable. Rompió una sequía de 28 años sin títulos al ganar la #Copa América 2021 en Brasil. Luego vino la Finalissima ante Italia, el Mundial de Qatar 2022 —quizás el más emotivo de la historia— y otra Copa América en 2024. Casi nada.

Pero lo que más sorprende de Scaloni no son los títulos, sino su humanidad. Tras la derrota en la final del mundo ante España (sí, esa final que duele pero no empaña su obra), fue el primero en calmar a sus jugadores y evitar una pelea.

Le dijo a Borja Iglesias: 'Andá a festejar'. Eso es típico de él.

En la conferencia de prensa posterior, se emocionó hasta las lágrimas. No hubo pose, solo un hombre sincero. Esa misma escena se había visto en Qatar, cuando recién caía en la cuenta de que era campeón del mundo.

Scaloni entiende que los ciclos terminan. Su contrato vence el 31 de diciembre y no está claro si seguirá. Chiqui Tapia hará todo lo posible para retenerlo, pero Scaloni parece pensar que su obra está completa. Quizás irse a tiempo sea también una forma de ganar.

En un fútbol que muchas veces premia la estridencia

Su legado no son solo los títulos, sino haber demostrado que se puede triunfar sin dejar de ser uno mismo. En un fútbol que muchas veces premia la estridencia, él eligió la sensatez. Y eso, amigos, es lo más valioso.

Para entender su grandeza, basta recordar de dónde vino. Era un técnico improvisado, sin trayectoria, que se ganó el respeto de Messi y de todo el plantel. No con grandes discursos, sino con trabajo y honestidad. Eso, en la Argentina de hoy, es casi un milagro.

La Scaloneta no fue solo un equipo, fue un fenómeno social. Y Scaloni, sin buscarlo, se convirtió en un símbolo. Un tipo común que logró lo imposible. Por eso, cuando algunos piden su salida después de una derrota, él se mantiene sereno. Sabe que lo construido es enorme. Y tal vez, como él mismo dice, 'hay que saber cuándo retirarse'.

En definitiva, la mayor virtud de Scaloni es haber sido siempre él mismo. Sin filtros, sin personajes. Un tipo común que, por casualidad o destino, se convirtió en el entrenador más exitoso de la historia argentina. Y que, incluso en la derrota, nos sigue enseñando que la humildad es el mejor de los títulos.

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