La red IoT de Euskadi avanza con fuerza y eleva sus metas para 2028: 620 puntos y 400.000 sensores
La red IoT pública de Euskadi, impulsada por Itelazpi, ya cuenta con 500 puntos de cobertura y 295.000 sensores conectados. Tras demostrar su utilidad, se fijan nuevos objetivos para 2028: llegar a 620 puntos y 400.000 sensores, para impulsar la digitalización de servicios, la gestión pública y la modernización del territorio.
En Euskadi, la red #IoT pública se está convirtiendo en una pieza central para digitalizar los servicios públicos, hacer más eficientes las gestiones y avanzar hacia una administración más moderna y basada en datos.
Con el despliegue ya en marcha, el #Gobierno Vasco y Itelazpi, la empresa pública de telecomunicaciones, han dejado claro que lo que empezó como un proyecto piloto ya es una infraestructura decididamente estratégica para la comunidad.
A día de hoy, la red IoT pública ha alcanzado 500 puntos de cobertura y unos 295.000 sensores conectados. Estas cifras no solo demuestran que el proyecto va por buen camino, sino que también lo sitúan muy cerca del objetivo inicial de 2028, que contemplaba superar los 300.000 dispositivos conectados. La evolución ha sido constante: hace apenas un año, al presentar la iniciativa, la red contaba con 362 puntos de cobertura, 210.654 sensores y una cobertura estimada del 68% del territorio.
La buena acogida y la demanda que ha ido surgiendo han llevado a revisar al alza las expectativas. En el tramo central del plan estratégico, el objetivo se ha actualizado y ahora se persigue una cobertura de 620 puntos y 400.000 sensores conectados para 2028. Este ajuste refleja la voluntad de consolidar #Euskadi como un referente en comunicaciones IoT públicas, al servicio de la ciudadanía y de las administraciones públicas de la comunidad.
La red IoT no es un proyecto aislado: se ha desarrollado de forma colaborativa con la implicación de 16 entidades y 45 ayuntamientos adheridos. Este carácter compartido refuerza el enfoque de servicio público y demuele cualquier idea de que la tecnología sea algo exclusivo de una zona o un organismo concreto.
En cuanto a los usos, la telelectura de contadores de agua sigue siendo el caso de uso más extendido y estratégico, porque aporta datos en tiempo real que permiten detectar fugas, optimizar consumos y gestionar recursos hídricos con mayor eficiencia.
Pero no se queda ahí: en los últimos meses se han probado soluciones de programación inteligente para riego en parques y jardines, monitorización de estacionamientos, control de niveles de ruido y la prevención de desbordamientos de pozos sépticos y pluviales.
También se exploran herramientas para controlar aforos en piscinas y para avanzar en pilotos de monitorización de consumos e infraestructuras y en la integración de sensores para analizar la eficiencia energética en edificios de distintas entidades públicas.
Este avance no es casual: la red IoT
Este avance no es casual: la red IoT, basada en tecnología LoRaWAN, es una infraestructura de comunicaciones inalámbricas que permite conectar sensores desplegados en el territorio y recoger datos en tiempo real.
Gracias a esta red, las administraciones pueden supervisar servicios e infraestructuras, anticiparse a incidencias y tomar decisiones basadas en información fiable, lo que redunda en una gestión pública más eficiente y en la mejora de la calidad de los servicios que recibe la ciudadanía.
A modo de contexto histórico, Euskadi se ha movido en los últimos años para convertir su entorno urbano en una ciudad más inteligente y receptiva a la innovación.
Proyectos como este encajan en una estrategia más amplia de modernización de la administración y de fortalecimiento de la colaboración entre administraciones, empresa pública y entidades locales.
La tecnología IoT, y #LoRaWAN en particular, ofrece una vía de bajo consumo y largo alcance para desplegar sensores sin necesidad de infraestructuras de telecomunicaciones costosas en cada punto del territorio.
En ese marco, la red IoT de Euskadi se presenta no solo como una herramienta de monitorización, sino como un motor para la eficiencia, la sostenibilidad y la transparencia de la gestión pública.
En resumen, la red IoT de Euskadi ha logrado avanzar de forma significativa en su despliegue y ya apunta a una meta ambiciosa para 2028. La combinación de más puntos de cobertura, más sensores y un abanico mayor de usos prácticos sitúa a la región a la vanguardia de las soluciones públicas conectadas, con la mirada puesta en una administración más ágil y una ciudadanía mejor atendida.