El funicular de Larreineta se pone guapo para su centenario: así es su nueva cabina renovada
Euskotren renueva las cabinas del histórico funicular de Larreineta, que cumple 100 años en 2026. La primera cabina ya está en servicio y la segunda se reforma con un contenedor como contrapeso. Un siglo uniendo la mina y el valle con un diseño único en Europa.
El #funicular de Larreineta, ese tren inclinado que sube y baja desde hace cien años por las laderas de Trapagaran, se ha puesto guapo.
Está de centenario y, para celebrarlo, #Euskotren le está haciendo un lavado de cara a sus cabinas. La primera ya está lista y funciona desde el pasado fin de semana. Los viajeros que la han usado notan la diferencia: más confort, mejor acabado, y esa sensación de estrenar algo que, en realidad, lleva décadas rodando.
Porque el funicular es un clásico. Inaugurado el 24 de septiembre de 1926, nació con una doble misión: llevar a los mineros del hierro desde el valle hasta los barrios altos de #Larreineta y La Arboleda, y también subir vehículos y mercancías pesadas.
Lo de los vehículos no es broma: el funicular tiene una plataforma horizontal única en Europa, capaz de cargar coches y camiones. En sus inicios, el viaje duraba diez minutos, frente a la hora y media que se tardaba por la carretera. Una revolución para la época.
Ahora, cien años después, las cabinas actuales datan de 1985. Han tenido mantenimiento, pero nunca una rehabilitación tan profunda. La que acaba de estrenarse es la primera de las dos. Mientras tanto, la segunda cabina está en el taller, y para no parar el servicio, Euskotren ha hecho un apaño ingenioso: ha puesto un contenedor marítimo adaptado en lugar de la cabina, con ventanas y un puesto de conducción funcional, para que el funicular siga funcionando con normalidad.
El contenedor no lleva pasajeros, claro, pero permite que el sistema mantenga el equilibrio y el viaje continúe.
La #renovación no es solo estética
La renovación no es solo estética. Se ha mejorado el aislamiento, la iluminación, los asientos y los sistemas de seguridad. Todo para que el funicular siga siendo un transporte público eficiente y, de paso, un atractivo turístico de primera. Porque el funicular de Larreineta no solo conecta barrios, sino que es una pieza clave del patrimonio industrial vasco. Desde hace años, los fines de semana se llena de visitantes que quieren disfrutar de las vistas del valle y del Nervión, o que se acercan al cercano Parque de la naturaleza de Cabárceno.
Pero el centenario no se limita a las cabinas. Euskotren, en colaboración con el Ayuntamiento de Trapagaran, ha preparado un montón de actividades: un sello de Correos con la imagen del funicular, un libro ilustrado, un cómic juvenil, exposiciones fotográficas permanentes en las estaciones y charlas técnicas y lúdicas para recordar la historia de la zona minera.
Todo para mantener viva la memoria de Meatzaldea, la comarca minera que vivió su esplendor gracias al hierro.
El funicular ha visto pasar un siglo de cambios. De la minería intensiva a la reconversión industrial, de la crisis a la recuperación. Hoy es un símbolo de cómo el transporte puede adaptarse y seguir siendo útil. Con sus cien años, el funicular de Larreineta sigue siendo único en Europa por su plataforma horizontal, y ahora, con las cabinas renovadas, apunta a otros cien años más.
Así que ya sabes, si pasas por Trapagaran, súbete al funicular. No solo harás un viaje en el tiempo, sino que comprobarás que, a veces, las cosas viejas pueden renovarse sin perder su esencia. Y encima, el viaje es barato y las vistas, increíbles.