¡Alerta! Trump aprieta las tuercas a Canadá: nuevo arancel del 50% a vino, lácteos y más
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha impuesto un arancel del 50% a una larga lista de productos canadienses, desde vino hasta cemento, en represalia por las prácticas comerciales que considera injustas y por los incendios que han afectado el aire estadounidense. Te contamos todos los detalles.
En Estados Unidos,
El pasado 20 de julio, Donald #Trump volvió a dar un golpe sobre la mesa. El presidente de Estados Unidos firmó una orden ejecutiva para imponer un arancel del 50% a una gran variedad de productos que vienen de Canadá. Sí, has leído bien: del 50%. Y no, no es cualquier cosa. Esto afecta desde el vino que tomas en una cena hasta los palos de hockey que usan los niños, pasando por la leche, el queso y el cemento. Vamos a ver qué está pasando y por qué Trump ha tomado esta decisión tan drástica.
Primero, hay que entender qué es un arancel. Es como un impuesto que se pone a los productos que vienen de otro país. Si cuestan más caros, la gente piensa dos veces antes de comprarlos. Trump lleva tiempo diciendo que #Canadá no está jugando limpio en el comercio. Según su gobierno, los canadienses ponen trabas a productos estadounidenses como el alcohol, los coches y los lácteos, mientras que ellos venden lo suyo sin problemas.
Por ejemplo, varias provincias canadienses dejaron de comprar bebidas alcohólicas de Estados Unidos, pero siguen comprando de otros países. Y Canadá puso #aranceles a los coches estadounidenses, pero no a los de otros sitios. Para Trump, eso es discriminación.
Pero no solo es por el comercio. Trump también está enfadado por los #incendios forestales que han afectado a Estados Unidos. El humo de los incendios en Canadá ha llegado al norte de EE.UU., y Trump dice que el aire está "sucio, contaminado y poco saludable". En sus redes sociales, escribió que el coste de lidiar con esa contaminación "debe sumarse a los aranceles que Canadá ya está pagando". Incluso se lo dijo al primer ministro canadiense, Mark Carney, cuando se vieron en la final del Mundial de fútbol en Nueva Jersey.
Los nuevos aranceles entrarán en vigor el 19 de agosto y afectan a una larga lista de productos: vino, productos lácteos, palos de hockey, cemento... Pero hay excepciones importantes: la energía (petróleo, gas), la potasa (un fertilizante), el pescado y los minerales críticos quedan fuera. Tampoco se libran los productos que estaban libres de aranceles gracias al tratado de libre #comercio entre EE.UU., México y Canadá firmado en 2019. O sea, Trump ha tirado por la borda ese acuerdo.
Canadá no se ha quedado callado
Canadá no se ha quedado callado. Mark Carney salió a defender a su país diciendo que ellos solo han "igualado" los aranceles que les ha puesto Estados Unidos. En sus palabras: "Canadá cree en los beneficios del comercio libre y justo, pero esta disputa está subiendo los costes a las familias, sobre todo en EE.UU.". Carney se mostró dispuesto a negociar, pero dejando claro que no van a ceder sin más.
¿Y de dónde saca Trump la autoridad para hacer esto? Pues de una ley muy vieja: la Sección 338 de la Ley de Aranceles de 1930, también conocida como la Ley Smoot-Hawley.
Esta ley se usó en la Gran Depresión y, según los historiadores, empeoró la crisis al subir los aranceles de todo el mundo. Trump tuvo que recurrir a ella porque el Tribunal Supremo le bloqueó el uso de otra ley de emergencia que había utilizado antes para poner aranceles.
El Supremo dijo que no podía usar esos poderes de emergencia, así que Trump buscó otro camino legal.
Esto no es nuevo. Desde hace más de un año, Estados Unidos y Canadá están en una guerra comercial. Trump ya había puesto aranceles del 25% a los coches canadienses, del 50% al acero y al aluminio, y del 10% a la madera. Canadá respondió con aranceles similares. Ahora, con este 50% adicional, la cosa se pone más tensa.
¿Qué significa esto para España? Aunque parezca lejano, estas guerras comerciales afectan a todo el mundo. Si Canadá y EE.UU. se enredan, los precios pueden subir y el comercio global se resiente. Además, Trump está marcando el camino para otros países. La pregunta es si Europa será la próxima. De momento, nosotros miramos desde la barrera, pero sin perder detalle. Porque cuando Trump aprieta las tuercas, tiemblan hasta los arces canadienses.