Gasto en medicamentos con receta en EE. UU. podría superar el billón este año: GLP-1 y precios en el centro del debate
Un informe de ASHP advierte que el gasto en fármacos con receta en Estados Unidos podría rebasar los 1 billón de dólares en 2026, impulsado por los GLP-1 para obesidad y diabetes y por los precios y coberturas que afectan a hogares y aseguradoras.
En Estados Unidos,
Una previsión reciente de la American Society of Health-System Pharmacists (ASHP) señala que el gasto en medicamentos con receta en Estados Unidos podría superar el billón de dólares este año 2026, una cifra récord que invita a entender qué está impulsando ese salto y qué significa para familias, seguros y políticas públicas.
En el informe se utiliza un registro de compras al por mayor para estimar el gasto total, y advierte que el crecimiento va más allá de simples subidas de precios: hay una mayor demanda de ciertos #fármacos que están cambiando el panorama del mercado.
El aumento general del gasto en 2025 fue del 13% respecto al año anterior, situándose en unos 915.000 millones de dólares. La razón principal: la popularidad y la expansión de los fármacos GLP-1, una clase de fármacos para la diabetes tipo 2 y para la obesidad que han ganado terreno en los últimos años.
Entre los nombres más conocidos figuran tirzepatida, comercializada como Zepbound para la pérdida de peso y Mounjaro para la diabetes, y semaglutide, que se vende como Wegovy para la obesidad y Ozempic para la diabetes.
En 2025, Zepbound fue el fármaco de mayor venta en Francia, Alemania y Estados Unidos, con compras al mayoreo que rozaron los 63.000 millones de dólares; Wegovy superó los 59.000 millones. En tercera posición quedó Eliquis, un anticoagulante, con ventas de aproximadamente 29.000 millones, muy por detrás de las cifras de los GLP-1.
Para entender estas cifras hay que mirar cómo funciona el proceso de suministro: los mayoristas compran a los laboratorios, luego venden a hospitales, clínicas, farmacias y otros puntos de venta.
Lo que paga finalmente el consumidor depende de rebajas, descuentos y, sobre todo, de si tiene seguro y qué cobertura tiene. En ese marco, la dinámica entre precios listos, rebajas y aseguradoras marca gran parte de cuánto paga cada persona.
Los precios no son estáticos: Lilly y Novo Nordisk, las compañías detrás de Zepbound y Wegovy/Mounjaro, han ido recortando precios para atraer a clientes que pagan en efectivo o tienen seguros con copagos menores.
Al mismo tiempo, se ha expandido la oferta de compra directa al consumo y de proveedores que atienden a clientes sin seguro. En palabras del informe, «la demanda pública de estos fármacos antieObesidad es un fenómeno que empuja a impulsar ventas, incluso cuando se ajustan precios para ampliar el acceso».
Un dato adicional que figura en el análisis es la atención de las políticas públicas: en España y otros países la discusión suele centrarse en la innovación y en el coste de desarrollo de nuevos fármacos
Un dato adicional que figura en el análisis es la atención de las políticas públicas: en España y otros países la discusión suele centrarse en la innovación y en el coste de desarrollo de nuevos fármacos; en Estados Unidos, el factor de cobertura de seguros cobra un papel protagonista.
Así, la Administración anunció un programa puente para cubrir #GLP-1 de pérdida de peso desde el 1 de julio de 2027, con un copago máximo de 50 dólares mensuales para quienes participen en el programa de Medicare.
Eso podría cambiar de forma significativa la ecuación de gasto a medio plazo, especialmente para personas mayores y quienes dependen de la seguridad social.
Por si fuera poco, el informe de ASHP también ofrece datos sobre otros fármacos y áreas de gasto: el incremento de precios en lista mostró subidas del 4% en 2025 según 46Brooklyn Research, aunque algunas medicinas relevantes, como Eliquis o Jardiance, registraron recortes de precio de más del 40% en ciertos periodos.
En oncología, Pembrolizumab (Keytruda) se mantuvo como uno de los fármacos más gastados en clínicas y hospitales.
A nivel histórico, este crecimiento responde a múltiples factores: mejoras en tratamientos que obligan a más pacientes a utilizar medicamentos de alto coste, mayor presión de las aseguradoras para cubrir tratamientos innovadores y cambios regulatorios que, a la larga, pueden repercutir en la forma de pagar y de acceder a la medicación.
Para un lector común, la lectura rápida es: hay más fármacos caros que funcionan y que la gente quiere usar, y eso, combinado con políticas de cobertura y descuentos, se traduce en un gasto global que crece año tras año.
En resumen, el gasto en prescripciones en EE. UU. está en una trayectoria que podría superar el billón de dólares en 2026, impulsado principalmente por los GLP-1 y por la forma en que se negocian precios y coberturas.
Si esta dinámica se mantiene, afectará no solo a las cuentas de los seguros y las farmacias, sino también al presupuesto de los hogares. El debate sobre cómo equilibrar acceso, innovación y sostenibilidad del sistema sanitario seguirá siendo central para la política sanitaria estadounidense y para familias que buscan respuestas claras sobre qué pagar y cuánto.}