La Generación Z y su economía paralela: cuánto ganan con trabajos secundarios que se vuelven virales

La Generación Z y su economía paralela: cuánto ganan con trabajos secundarios que se vuelven virales

Un estudio reciente muestra que el 72% de los trabajadores depende de al menos una fuente de ingresos adicional. El ingreso típico de estos segundos trabajos ronda los 184 euros al mes, y el fenómeno crece entre la Generación Z.

El fenómeno de los #ingresos secundarios se ha hecho tan común que ya forma parte del día a día para muchos trabajadores en Estados Unidos, especialmente entre la Generación Z.

supuestamente, aquello que comenzó como una forma de completar el sueldo podría haber evolucionado hasta convertirse en una constante en la vida laboral cotidiana, una convivencia entre empleos formales y la creciente popularidad de la economía de gig.

Esta dinámica ha recibido impulsos de fondo a lo largo de la última década, desde la expansión del trabajo a distancia durante la pandemia de 2020 hasta la escalada de costos de vida que persiste en muchos mercados.

En ese marco, se sugiere que el interés por ingresos extra no es meramente pasajero, sino una respuesta estructural a un entorno laboral cambiante. presuntamente, el relato personal de cada joven que combina varios trabajos también se ha convertido en contenido atractivo para quienes buscan empatía y validación en redes sociales.

Un estudio reciente de MyPerfectResume, publicado a principios de 2026, revela que el 72% de los trabajadores depende de al menos una fuente de ingresos adicional.

Las vías más comunes son: 14% trabajar como freelance o en gig economy; 14% obtener ingresos a partir de inversiones, ya sea en acciones o criptomonedas; 9% generar ingresos a través de negocios paralelos; 9% ingresos pasivos, como regalías o alquiler; y 4% acumular segundos empleos con un empleador distinto.

En este contexto, el ingreso típico de quienes combinan varios trabajos ronda los 184 euros al mes, una cantidad que, si bien no es una suma abultada, puede marcar la diferencia en la economía doméstica de muchos hogares.

Este dato, traducido a euros, ilustra un componente del salario que se complementa con la nómina principal para sostener gastos básicos. En la práctica, esas cifras pueden variar según la ciudad, el costo de vida local y la hora trabajada, pero sirven para dibujar una tendencia clara de un mercado laboral que se diversifica.

Los datos muestran que la presencia de múltiples empleos ha ganado terreno. La proporción de trabajadores que sostiene más de un puesto se situó en 5,7% en noviembre de 2025, la más alta de la década, un indicio de que cada vez más personas buscan seguridad financiera y flexibilidad.

Incluso cuando se mantiene un #empleo a tiempo completo

Según otros indicadores, el salario promedio entre 2020 y 2024 subió un 18%, mientras la inflación acumulada en ese periodo fue de un 21%. Este desajuste entre ingresos y costos de vida ayuda a explicar por qué muchos trabajadores recurren a fuentes de ingresos adicionales, incluso cuando se mantiene un empleo a tiempo completo.

En palabras de analistas, esto significa que el poder de compra real ha estado bajo presión durante varios años.

El estudio sugiere que más de la mitad de los trabajadores esperan mantener un nivel similar de ingresos extra en 2026. En el plano generacional, los jóvenes encabezan la adopción de estas prácticas: según la Encuesta de Side Hustles de Bankrate de 2025, el 34% de la Gen Z reportó ingresos secundarios, frente al 31% de los millennials, 23% de Gen X y 22% de los baby boomers.

Las actividades abarcan desde conducción para plataformas de transporte y entrega de comida hasta pasear perros o realizar trabajos freelance de escritura y diseño.

En números prácticos, el promedio por mes de estos ingresos extra aparece como una cantidad modesta pero significativa para quienes buscan cubrir alquiler, comida y servicios básicos, y para algunos se convierte en un primer paso para convertirlo en fuente principal de ingresos.

Supuestamente, este mosaico de ingresos podría influir en la forma en que las empresas abordan las recompensas laborales, ampliando el concepto de empleo con beneficios y seguridad, más allá de una sola nómina.

Presuntamente, la evolución podría acelerar la migración de ciertas funciones hacia modelos híbridos que combinan salario y ingresos complementarios.

En resumen, el fenómeno de los ingresos secundarios no es un rasgo aislado de un grupo particular, sino una característica emergente de un mercado laboral en transición.

Aunque las cifras y pronósticos deben tomarse con cautela, la evidencia sugiere que la #Generación Z y otros trabajadores jóvenes están reconfigurando sus #finanzas personales para ganar estabilidad en un entorno de costos variables y oportunidades digitales.

A medida que estas dinámicas se consolidan, es probable que veamos más datos y análisis que ayuden a entender cómo estos ingresos extras afectan el comportamiento laboral, la planificación financiera y las políticas de empleo en las próximas décadas.

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