La subida de la gasolina tras los ataques a Irán podría marcar un nuevo punto de inflexión en los mercados
Análisis de la reciente alza en el precio de la gasolina tras los ataques en Irán y su posible impacto en Europa, con comparativas históricas y conversiones a euros.
Una subida en los #precios de la #gasolina ha sacudido los #mercados tras los ataques a Irán, un episodio que, según informes, podría reconfigurar el costo de la #energía para hogares y empresas a nivel global.
Supuestamente la interrupción de rutas clave y la incertidumbre sobre las respuestas de potencias regionales pueden trasladarse rápidamente a los precios en las gasolineras.
En Estados Unidos, el precio medio de un galón de gasolina regular fue de 3.19 USD el miércoles 4 de marzo, según AAA Auto Club. Eso se traduce aproximadamente en 2.94 EUR por galón o 0.78 EUR por litro. En comparación, una semana antes el promedio estaba en 2.97 USD por galón (≈2.73 EUR/galón; ≈0.72 EUR/L), y un año atrás el valor, en la misma semana, había sido de 3.09 USD por galón (≈2.85 EUR/galón; ≈0.75 EUR/L).
Para entender la magnitud, conviene fijarse en lo ocurrido en conflictos pasados. En octubre de 2023, cuando la escalada entre Israel y Hamás desató tensiones regionales, la gasolina en EE. UU alcanzó un promedio de 3.61 USD por galón (≈3.32 EUR/gal; ≈0.88 EUR/L). En los meses siguientes se observó una caída gradual: noviembre 2023, 3.31 USD (≈3.04 EUR/gal; ≈0.80 EUR/L); diciembre 2023, 3.13 USD (≈2.88 EUR/gal; ≈0.76 EUR/L); enero 2024, 3.08 USD (≈2.84 EUR/gal; ≈0.75 EUR/L).
Más allá de Norteamérica, la tensión #geopolítica suele influir en el costo del transporte y de bienes importados. Presuntamente, si la vía de Hormuz se ve afectada, los proveedores de petróleo podrían reducir el flujo o exigir primas más altas, lo que alimentaría la volatilidad de los mercados.
En el corto plazo, eso podría traducirse en precios más altos en estaciones de servicio y en tasas de flete para mercancías, con efectos en la inflación minorista.
El impacto para #Europa podría ser doble: por un lado
El impacto para Europa podría ser doble: por un lado, una subida de precios en el petróleo importado y en el gas, y por otro, variaciones en los tipos de cambio que encarezcan las importaciones.
Supuestamente, las gasolineras de varios países podrían aplicar ajustes diarios según las cotizaciones internacionales, y las autoridades podrían revisar los subsidios o las medidas fiscales para amortiguar el golpe a consumidores y empresas.
En la práctica, el efecto en la factura de la gasolina europea dependerá de cuánto dure la tensión y de la capacidad de la región para diversificar sus suministros.
En resumen, la actual escalada se observa con cautela por analistas que advierten que no es posible predecir con certeza si los precios seguirán subiendo o se estabilizarán.
Supuestamente, una respuesta coordinada entre productores y grandes consumidores podría ayudar a atenuar la volatilidad, pero la realidad es que las operaciones de abastecimiento se mueven al ritmo de las noticias sobre confrontaciones internacionales.
A la espera de más datos, los precios en el surtidor continúan reflejando la incertidumbre que rodea el conflicto y sus posibles consecuencias económicas a corto y medio plazo.