Nuevas reglas para heredar IRA podrían redefinir tu factura fiscal
Las reglas que rigen las IRAs heredadas cambiaron, y los beneficiarios deben planificar con cuidado para evitar sorpresas fiscales. Este análisis explica los cambios clave y su posible impacto en euros.
Las reglas que rigen las #IRAs heredadas cambiaron y obligan a los beneficiarios a entender el nuevo marco para evitar sorpresas fiscales.
Este repaso explica, en lenguaje claro, qué cambia, cómo se aplica la regla de los 10 años y qué papel juegan las distribuciones mínimas requeridas (RMDs).
La reforma, que forma parte de una revisión más amplia de la tributación de cuentas de retiro, introduce una regla general de distribución en diez años para la mayoría de los herederos que no sean cónyuges, menores de edad, personas con discapacidad o enfermas crónicas, o individuos que tienen una edad de menos de 10 años respecto al titular de la cuenta.
En la práctica, esto significa que el beneficiario debe liquidar la totalidad de la cuenta heredada en un plazo de diez años, sin importar cuánto haya sido la base de aportes o el año en que se produjo el fallecimiento.
Por otro lado, si el titular original de la IRA había comenzado a tomar distribuciones mínimas anuales (RMDs), el beneficiario normalmente debe continuar con esas distribuciones de forma anual.
La fecha límite para completar la distribución de cada año corresponde al final del año calendario; si la distribución correspondiente al año 2025 no se realizó, podría haber repercusiones fiscales, como la obligación de regularizar la situación ante la autoridad tributaria.
En el caso de las cuentas Roth heredadas, las reglas son distintas: las Roth heredadas pueden disfrutar de distribuciones libres de #impuestos y, mientras la cuenta haya estado abierta al menos cinco años, las RMDs no son obligatorias para los beneficiarios.
En cuanto al aspecto contable, la tributación de las retiradas de una IRA tradicional heredada se trata como ingreso ordinario para el beneficiario.
Esto implica que, dependiendo de la cuantía retirada y de los demás ingresos del año, podrían aplicarse tramos impositivos más altos. En cambio, las distribuciones de una Roth heredada suelen quedar exentas de impuestos y de RMDs, siempre que se cumplan los criterios de antigüedad de la cuenta.
Si un heredero decide retirar más del monto mínimo de la regla de diez años en un año concreto, podrá hacerlo, siempre dentro de el marco de las reglas aplicables.
La planificación fiscal sugiere, con frecuencia, distribuir las retiradas de manera uniforme a lo largo de la década para evitar saltos bruscos en las tasas impositivas anuales y maximizar el crecimiento con impuestos diferidos.
Por ejemplo, un planificador podría proponer retirar cantidades iguales cada año durante los diez años que dura la ventana de liquidación, evitando así empujar al contribuyente a tramos impositivos más altos año tras año.
En términos prácticos, ello podría resultar en una diferencia significativa frente a una estrategia de retiradas concentradas al final.
Para ilustrar, consideremos un escenario hipotético: si una cuenta heredada tiene un valor de 100,000 USD, eso equivale a aproximadamente 92,000 EUR al tipo de cambio actual.
Sujeto a impuestos según el tipo aplicable al beneficiario
Si se aplica la regla de diez años, las retiradas anuales podrían promediar alrededor de 9,200 EUR cada año, sujeto a impuestos según el tipo aplicable al beneficiario.
Si, en un año concreto, el heredero retira el monto mínimo y, además, realiza retiros adicionales, esos importes podrían subir la base imponible y, en consecuencia, la factura fiscal del año correspondiente.
En el caso de una distribución adicional de 25,000 USD (aproximadamente 23,000 EUR), habría que considerar el impacto en el tramo impositivo y, potencialmente, en la elegibilidad para créditos o deducciones.
La gestión de estas cuentas herederas también ha sido objeto de recomendaciones por parte de gestores de inversiones. Una pauta común es distribuir de forma equitativa a lo largo de los diez años para aprovechar tramos impositivos menores cada año y evitar que el saldo total caiga dentro de un año en un tramo superior.
Aunque la estrategia óptima depende de la situación individual, muchos asesores señalan que la diversificación de retiros entre años ayuda a mantener una tributación más estable y a preservar el crecimiento del capital con prosperidad fiscal diferida.
Contexto histórico: las reglas para heredar IRA han evolucionado en varias fases. En 2019 se aprobó la Ley SECURE, que introdujo la regla de diez años para muchos herederos que no cumplen las excepciones; luego, en julio de 2024, el IRS publicó regulaciones finales que clarificaron cómo se aplica la regla, cuándo comienzan a contar los diez años y qué ocurre con las RMDs cuando el titular fallecido ya había empezado a retirarlas.
Estas regulaciones aportaron mayor previsibilidad, aunque también añadieron complejidad al planificar las retiradas.
Con todo, el titular de una IRA heredada debe vigilar tanto las fechas como los montos retirados cada año. La normativa exige atención cuidadosa para evitar penalidades significativas. Si una retirada se omite o se retrasa, podría imponerse una penalidad del 25% sobre la cantidad que debería haberse retirado. En algunos casos, la penalidad podría reducirse al 10% si la corrección se realiza dentro de un plazo permitido, según la normativa fiscal vigente.
Por ello, la asesoría profesional y el uso de simuladores fiscales pueden ser herramientas útiles para entender el efecto total en la factura fiscal anual del heredero.
En resumen, la reforma de las reglas de heredar IRA enfatiza la planificación preventiva y la consideración de la denominación de las cuentas (tradicionales frente a Roth) para entender cuándo y cuánto retirar, y con qué coste fiscal.
A pesar de la mayor claridad que aportan las regulaciones finales, los beneficiarios deben estudiar sus circunstancias personales y, de ser posible, trabajar con expertos para optimizar la estrategia de distribución a lo largo de la década, asegurando que el valor de la herencia se mantenga lo más eficiente posible a efectos de impuestos a futuro.