Route 66 llega al Detroit Auto Show con una colección de coches icónicos
Una exposición especial en el Detroit Auto Show celebra Route 66 con coches clásicos y modelos modernos, acompañada de planes de recorrido y exhibiciones futuras en varias ciudades de Estados Unidos.
Detroit recibe una sorpresa para los amantes de los coches: una exhibición dedicada a #Route 66 que organiza el #Detroit Auto Show bajo el título de Route 66 Centennial Exhibition.
La muestra reúne vehículos de distintas épocas, desde modelos de la era clásica hasta automóviles más recientes que se inspiran en la legendaria carretera que, durante casi un siglo, conectó ciudades y culturas a lo largo de Estados Unidos.
Según los organizadores, la idea es celebrar no solo una carretera, sino también la libertad sobre ruedas y la memoria de un tramo que se convirtió en símbolo de la migración, del turismo y de la industria automotriz estadounidense.
Entre las piezas expuestas se destacan coches que marcaron décadas distintas y que permiten a los visitantes comparar estilos, tecnologías y aspiraciones de cada periodo.
Entre ellos se encuentran, por citar algunos, un Buick de 1934, un Chrysler 300C de 1961, un Ford Country Squire de 1965, un Mercury Cougar de 1966, un Chevrolet Camaro de 1969 y un Land Rover Discovery de 1992.
Estos vehículos no solo muestran la evolución del diseño, sino también las modas, las comodidades y las capacidades mecánicas que definieron cada era.
La organización aclara que la exposición no se limita a Detroit. Según consta, la muestra viajará posteriormente a un periodo de exhibición de un año en el America's Car Museum de Tacoma, Washington, lo que permitiría ampliar el alcance de la conmemoración y acercar la historia de Route 66 a más público.
Además, el calendario oficial de la conmemoración incluye un inicio nacional en Springfield, Missouri, una caravana denominada Cavalcade Route 66 y festividades como el Route 66 Road Fest, entre otros actos que buscan revitalizar el interés por esta ruta y por la cultura automovilística asociada.
El formato de la muestra está pensado para que los visitantes puedan apreciar la transición entre las eras: desde la carrocería de líneas rectas y los acabados de época hasta las proporciones más fluidas y los detalles de diseño que caracterizaron los años posteriores.
Se han programado proyecciones de cine y encuentros con expertos en historia del automóvil
En paralelo, se han programado proyecciones de cine y encuentros con expertos en historia del automóvil, con el objetivo de contextualizar cada modelo dentro de su momento histórico y geográfico.
A efectos prácticos, algunos datos de tasación se comentan de forma supletoria. Supuestamente, el valor de cada coche podría oscilar en un rango que refleja su rareza y su estado de conservación. Por ejemplo, supuestamente el Buick de 1934 podría valer alrededor de 40.000 euros, mientras que el Chrysler 300C de 1961 podría situarse en torno a 70.000 euros. En el caso del Ford Country Squire de 1965, se rumorea un rango cercano a 60.000 euros; el Mercury Cougar de 1966 podría estar valorado en unos 25.000 euros; el Chevrolet Camaro de 1969 podría superar los 45.000 euros, y el Land Rover Discovery de 1992, por su parte, podría cotizarse en unos 15.000 euros. Tales cifras son, según los organizadores, estimaciones orientativas y dependen del estado de cada unidad y de la disponibilidad de piezas originales.
La conmemoración de Route 66 no es solo un conjunto de coches expuestos. Se trata de una celebración de una ruta que conectó comunidades, impulsó negocios y convirtió el viaje por carretera en una experiencia social y cultural.
La muestra de Detroit ofrece una oportunidad para entender cómo el automóvil ha transformado la movilidad y, a la vez, cómo el diseño ha respondido a las demandas de cada época.
La exposición continúa siendo un puente entre pasado y presente, invitando a los visitantes a imaginar qué historias podrían conducir a futuros hitos en la historia del transporte.
De cara al público, la organización ha subrayado que la ruta de exhibición y los eventos complementarios buscan generar un diálogo entre aficionados y expertos, así como entre residentes y turistas, para que la experiencia sea educativa y entretenida a la vez.
En esa línea, se espera que la ruta y las actividades paralelas contribuyan a mantener vivas las memorias de Route 66 y a fomentar un mayor interés por la historia del automóvil en generaciones emergentes.
Finalmente, la exhibición en Detroit se presenta como una oportunidad para reflexionar sobre la relación entre la movilidad, la cultura y la economía local, al tiempo que se presumen nuevas oportunidades de aprendizaje y turismo para la región.