Con la llegada del invierno, los parabrisas se cubren de hielo y la tentación de recurrir a soluciones rápidas es comprensible.
Sin embargo, deshacerse del hielo con agua caliente puede traer consecuencias indeseadas para el vehículo y, en algunos casos, para la seguridad del conductor.
Este reportaje recoge las recomendaciones más fiables sobre cómo descongelar correctamente el parabrisas, qué prácticas evitar y qué opciones son más económicas en euros para mantener la visibilidad sin comprometer la integridad de la parte frontal del coche.
En primer lugar, las autoridades y los especialistas en #seguridad vial señalan que verter agua extremadamente caliente sobre la luna puede provocar cambios bruscos de temperatura en el vidrio.
Este choque térmico no siempre es visible de inmediato, pero podría debilitar o fracturar el parabrisas, especialmente si la carrocería está fría y el hielo actúa como aislante.
Aunque pueda parecer una solución rápida para un cristal cubierto de hielo, los expertos advierten que el riesgo de grietas o roturas es real. Descongelar con agua caliente no solo podría dañar el vidrio, sino también la pintura y las piezas alrededor. Supuestamente, estos riesgos se han documentado en casos aislados y son una de las razones por las que los talleres recomiendan métodos más controlados para evitar costos mayores a largo plazo.
Qué hacer, entonces, para derretir el hielo de forma segura? Los especialistas recomiendan empezar por calentar el interior del coche y encender el sistema de desempañado en modo defrost, utilizando aire exterior y no recirculado.
Mantener el motor en marcha hasta que el caudal de aire caliente salga a una temperatura adecuada ayuda a evitar cambios bruscos que puedan afectar al parabrisas.
Es importante, además, dirigir el flujo de aire hacia la parte exterior de la luna para no forzar el desempañado en un único punto y, de ser necesario, ayudar con un raspado suave con una escobilla de mango largo para despejar la capa de hielo superficial sin rayar el vidrio.
Otra opción ampliamente utilizada es un deshielo químico comercial, cuyos precios suelen oscilar entre 2 y 6 euros por envase en Europa, dependiendo de la marca y el tamaño del producto.
Presuntamente, estos deshielos contienen etanol, etanol isopropílico u otros solventes que reducen la adherencia del hielo sin someter al vidrio a cambios térmicos extremos.
En algunos casos, los conductores preparan soluciones caseras, como una mezcla de alcohol isopropílico y agua. Supuestamente, una fórmula común es dos tercios de alcohol y un tercio de agua, que ayuda a disminuir la adherencia y facilita la eliminación del hielo; sin embargo, esta práctica debe realizarse con precaución para evitar salpicaduras sobre la pintura o piezas sensibles.
Es relevante recordar que el coste de no adoptar métodos seguros puede ir más allá de la simple reparación del parabrisas
Es relevante recordar que el coste de no adoptar métodos seguros puede ir más allá de la simple reparación del parabrisas. Presuntamente, la reparación o sustitución de un parabrisas dañado por golpes térmicos podría costar entre 150 y 350 euros, dependiendo del modelo y del taller.
Por ello, muchos conductores optan por soluciones simples y asequibles: mantener el vehículo en un garaje o protegido, usar una funda para el parabrisas cuando sea posible y planificar con antelación el descongelado para evitar prisas en la conducción nocturna o en condiciones de baja visibilidad.
A nivel histórico, la necesidad de desempañar y descongelar el parabrisas ha evolucionado junto con las tecnologías de calentamiento y los materiales de vidrio.
En décadas anteriores, los sistemas de desempañado eran menos eficientes y requerían más tiempo, lo que aumentaba la exposición a heladas y accidentes.
Con el avance de los sistemas de climatización y la adopción de vidrio laminado y recubrimientos anticondensación, la tarea se ha vuelto más segura y rápida, aunque persiste la advertencia sobre cambios bruscos de temperatura.
Supuestamente, algunos desarrollos modernos de parabrisas con capas anti-choque y conductores integrados podrían mitigar riesgos en ciertos escenarios, pero requieren inversiones y mantenimientos específicos que no todos los conductores realizan.
En resumen, la recomendación general es evitar el uso de agua caliente para descongelar el parabrisas. Optar por el desempañado adecuado, el uso de herramientas de despeje suave y, cuando sea necesario, productos deshielantes comerciales en rangos de precio razonables en euros puede garantizar una visibilidad segura y reducir la probabilidad de daños.
Si se presenta un daño por cambios térmicos, lo más sensato es acudir a un profesional para evaluar la reparación o sustitución y evitar reparaciones improvisadas que puedan generar costos mayores a medio o largo plazo.
Este enfoque, respaldado por guías de seguridad vial y recomendaciones de talleres, busca equilibrar rapidez y seguridad sin sacrificar la integridad de la carrocería ni la seguridad del conductor.