Polémica por wearables en el Abierto de Australia: quién puede usar Whoop y a qué precio
Deporte Tenis 27 January, 2026

Polémica por wearables en el Abierto de Australia: quién puede usar Whoop y a qué precio

Una disputa sobre la utilización de rastreadores de actividad durante el tenis en Melbourne reaviva el debate entre reglas, rendimiento y privacidad de los datos.

Melbourne Park volvió a ser escenario de una discusión sobre tecnología aplicada al rendimiento tras una jornada marcada por la presencia de un rastreador de actividad física llamado Whoop.

Este dispositivo, que se sitúa bajo la muñeca y funciona sin pantalla, mide parámetros como la frecuencia cardíaca, la recuperación y la carga de entrenamiento, con el objetivo de optimizar el rendimiento y prevenir lesiones.

En la última sesión de la novena jornada en el Margaret Court, el ambiente se tensionó cuando Jannik Sinner, segundo del mundo, se enfrentaba a Luciano Darderi y, tras el sorteo entre los jugadores, recibió la orden de quitárselo al ser requerido por el umpire.

El italiano cumplió al instante, dejando claro que no hay espacio para el uso de ese rastreador durante el encuentro. La escena se repitió de forma similar para otras figuras destacadas del cuadro masculino y femenino: Aryna Sabalenka y Carlos Alcaraz también se vieron envueltos en esa situación ante las consignas de la jueza de silla Marija Cicak.

El video de las intervenciones generó una ola de comentarios y potenció un debate que ya venía en marcha en el entorno del #tenis internacional.

El eje central de la discusión es si la tecnología de monitorización puede emplearse en la competencia en vivo. Los defensores sostienen que los datos pueden aportar una visión complementaria para planificar descansos, entrenamientos y estrategias, mientras que los oponentes argumentan que la presencia de información en tiempo real podría convertir a la cancha en un terreno de juego para la tecnología, y no solo para la habilidad física.

En palabras de Sinner, existen ciertos datos que, según su criterio, serían útiles para analizar después de la contienda y para orientar las prácticas, pero la regulación vigente prohíbe su utilización durante el partido.

Por su parte, Alcaraz reiteró la necesidad de respetar las normas, señalando que el dispositivo no está permitido para el juego, un punto que la organización ha mantenido como válido y claro durante este torneo.

La Federación Internacional de Tenis (ITF) se pronunció en diciembre sobre la certificación de Whoop para su uso en torneos, pero introdujo una condición esencial: la retroalimentación háptica, es decir, las vibraciones o señales de alerta, debe estar desactivada de forma comprobable por el jugador para que el dispositivo pueda permanecer activo durante la competencia.

Según el comunicado oficial, esa función podría ofrecer una vía para que entrenadores influyan en las decisiones del atleta en tiempo real o entregar alertas sobre la carga muscular, lo que podría afectar la equidad de la prueba.

En respuesta, la organización del #Abierto de Australia señaló que, si bien los wearables aportan información valiosa para entender la fatiga y el rendimiento, su implementación durante los puntos decisivos se mantiene fuera de lugar.

A lo largo de la polémica, Sabalenka, quien es embajadora de Whoop, junto con otros testimonios de la marca y de especialistas, subrayaron que el dispositivo ofrece un marco de datos complementario a las cámaras y a las métricas tradicionales: distancia, cambios de dirección y velocidad de sprint.

Whoop detalla que el sensor registra indicadores biométricos como la oxigenación de la sangre

Whoop detalla que el sensor registra indicadores biométricos como la oxigenación de la sangre, la temperatura de la piel, la frecuencia respiratoria y la presión arterial, y que estos datos pueden sincronizarse con un móvil para el análisis de un entrenador.

Aunque la tecnología goza de amplia popularidad entre atletas de élite en diversos deportes, su uso durante el juego ha generado voces discordantes tanto dentro como fuera de la pista.

La respuesta de la industria no se hizo esperar. Will Ahmed, fundador de Whoop, defendió la finalidad de la pulsera: “Whoop fue creado para atletas. Sin pantalla. Siempre activo. Mejora el rendimiento”. Por su parte, Patrick Mouratoglou, entrenador de alta autoridad, opinó que si la regla impide la monitorización en competición, el tenis estaría quedando rezagado respecto a otros deportes en cuanto a profesionalización y gestión de cargas.

En paralelo, el torneo ha comunicado que los debates están en curso, y que cualquier modificación de #reglas se discutirá en foros oficiales, con la intención de buscar un balance entre seguridad, rendimiento y equidad para todos los jugadores.

En lo puramente deportivo, Sinner, Alcaraz y Sabalenka lograron avanzar a cuartos de final sin depender de la tecnología para su rendimiento. Este trío de protagonistas demuestra que el tenis moderno se encuentra en una encrucijada entre tradición y tecnología, entre el dominio de la habilidad humana y el aprovechamiento de datos que, en la teoría, pueden optimizar la preparación y la recuperación.

En cuanto a los costos asociados a Whoop, la compañía detalla planes de suscripción que incluyen el dispositivo y el servicio de recopilación de datos.

Los precios, expresados en euros tras la conversión, quedan aproximadamente así: 230 € al año para la opción básica, 368 € para una versión intermedia y 552 € para la forma más completa, suplementos que dependen de la complejidad del sensor y del paquete de servicios ofrecido.

Esta escala de precios deja claro que, más allá de la ética y las reglas, la tecnología deportiva entra cada vez más en la economía del rendimiento.

En resumen, el tenis continúa abrazando la innovación tecnológica mientras persiste el debate sobre su uso en competición. La búsqueda de un marco que beneficie la salud y el rendimiento sin desvirtuar la competitividad es un tema que, a buen seguro, seguirá ocupando portadas y foros especializados en los próximos torneos.

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