Sabastian Sawe rompe la barrera de las dos horas en el Maratón de Londres: 1h59m30 y un hito histórico para el atletismo
El Maratón de Londres 2026 entra en una nueva era cuando Sabastian Sawe corre en 1h59m30, primer maratón oficial por debajo de dos horas, acompañado de un cartel estelar que eleva el listón para el deporte.
¿Increíble? El mundo del #atletismo ha cambiado de rumbo de golpe. En el Maratón de #Londres 2026, Sabastian #Sawe completó los 42,195 kilómetros en 1h59m30, convirtiéndose en el primer hombre en conseguir una marca inferior a las dos horas en una prueba oficial.
Hasta ahora, el #récord mundial en competición abierta era de 2h00m35, establecido por Kelvin Kiptum en Chicago 2023. En Viena 2019, Kipchoge ya había logrado una marca por debajo de 2 horas (1h59m40) pero bajo condiciones no reglamentarias y con un dispositivo de apoyo que no forma parte de las pruebas del circuito.
Por ello, Londres 2026 se considera el auténtico salto de la historia para el #maratón en condiciones de competición real.
El austríaco entorno de 2019 se queda atrás y Londres 2026 reunió a una élite que parecía imposible de batir en la normalidad de una carrera abierta.
Sawe, #Kejelcha y Kiplimo, junto con otros grandes nombres, protagonizaron un duelo de gran nivel. Kejelcha debutó en la distancia con un impresionante 1h59m41, el mejor debut de la historia en maratón. #Kiplimo firmó 2h00m28, Amos Kipruto 2h01m39, Tamirat Tola 2h02m59 y Deresa Geleta cerró en 2h03m23. Entre las damas, Tigst #Assefa se llevó la victoria con 2h15m41, el mejor registro mundial para una prueba femenina, mientras Julia Paternain, uruguaya que ya había dejado huella en Tokio, finalizó octava con 2h25m47, récord de su país.
Los tiempos no llegaron de la nada. El grupo de cabeza se movió con un plan claro: 5 kilómetros en 14m14, 10 kilómetros en 28m34, 15 kilometers en 43m10, y la primera mitad concluida en 1h00m29.
A partir del kilómetro 30 y hasta el 35, Sawe y Kejelcha tomaron una breve ventaja, de alrededor de 20 segundos sobre Kiplimo, y marcaron el ritmo que anunciaba que la gloria podría estar al alcance.
Sawe lanzó su ataque decisivo en la última milla y dejó sin respuesta a sus rivales
Con la distancia restante reducida a una recta final, Sawe lanzó su ataque decisivo en la última milla y dejó sin respuesta a sus rivales. El crono quedó grabado en 1h59m30 y la emoción desbordó el estadio. A pocos segundos, Kejelcha completó su debut histórico con 1h59m41 y Kiplimo terminó tercero con 2h00m28.
Este hito llega en un contexto de cambios significativos en el atletismo moderno: avances en calzado con placas de carbono, avances en preparación física y una mayor profesionalización de las pruebas de maratón, que han permitido que los tiempos se desplomen incluso en circuitos históricos como Londres.
Londres ha invertido en una elite de primer nivel y en una organización que transmite a los aficionados el pulso de la carrera, convirtiendo este domingo en un día para la historia.
La pregunta, por ahora, no es si alguien podrá volver a correr por debajo de dos horas, sino cuándo y con qué acabado en una prueba oficial.
La narración de Londres 2026 se enmarca en una larga historia del atletismo: desde la prohibición de la magia de la época auroral de los años 50 y 60, cuando el deporte fue empujando límites que parecían imposibles, hasta la era actual, en la que las tres letras que definen el deporte—talento, tecnología y trabajo—se entrelazan para escribir páginas nuevas.
Si bien Bannister rompió la barrera de los 4 minutos en la milla en 1954 y Hines se convirtió en el primer hombre en bajar de 10 segundos en 1968, hoy se añade un capítulo que podría dejar atrás esas historias y convertir al maratón en una prueba donde cada corredor se acerca o incluso supera un umbral que hace años parecía inalcanzable.
En definitiva, Londres 2026 no solo entregó un récord; entregó una promesa. Que la barrera de las dos horas ya no es un sueño sino una posibilidad real para el futuro cercano. Y que la historia del maratón, tal como la conocemos, podría estar reescribiéndose ante nuestros ojos gracias a Sawe y a sus contemporáneos, que continúan empujando los límites de lo que creíamos que era humano.