Fallece Ángel Norberto Coerezza, referente histórico del arbitraje argentino
Ángel Norberto Coerezza, destacado árbitro de las décadas de 1960 y 1970, falleció a los 92 años. Su labor como juez, docente y promotor de las reglas dejó un legado duradero en el fútbol argentino e internacional.
El mundo del arbitraje argentino suma una nueva pérdida en su historia: Ángel Norberto Coerezza, una de las figuras más influyentes de la profesión durante las décadas de 1960 y 1970, falleció a los 92 años, según informó la Asociación Argentina de Árbitros, que destacó su enorme legado humano y profesional.
Nacido el 24 de octubre de 1933 en el barrio de Almagro, Coerezza vivió una infancia marcada por la adversidad y el esfuerzo. Su padre falleció cuando él era muy joven, lo que lo obligó a colaborar con su madre y a trabajar en distintos oficios para sostener a su familia. Esos inicios forjaron una personalidad de acero y compromiso con la comunidad. A los 19 años ingresó a la Escuela de #Árbitros de la #AFA y, a los 23, debutó en la Primera División, dirigiendo un partido entre Independiente y San Lorenzo que terminó en empate 1-1.
A lo largo de los años 60 y 70, Coerezza se convirtió en un referente indiscutible del fútbol argentino, pero también dejó huella en el ámbito internacional.
Fue el primer árbitro argentino en dirigir en dos Copas del Mundo: México 1970 y Argentina 1978. Esta trayectoria coincidió con una etapa de transformación del arbitraje mundial, en la que nacieron las tarjetas amarilla y roja y se consolidaron como herramientas fundamentales para el control de los partidos.
Aquella coyuntura marcó un hito en la historia de la disciplina y dejó un legado que trascendió las canchas.
Entre sus actuaciones más recordadas figuran pruebas de fuego en el fútbol de clubes y en competiciones nacionales. En el Metropolitano de 1967, Estudiantes sorprendió a Platense, pero Coerezza pitó un penal que terminó por cambiar el rumbo del encuentro y permitió que el conjunto pincharrata avanzara hacia una final que dio inicio a un ciclo de gloria para el equipo de La Plata.
Su historial también contiene presencias en Superclásicos y en la final del Nacional de 1970, un capítulo destacado en la historia de Boca y River.
Dirigió la Escuela de Árbitros de la AFA durante más de una década y estuvo al frente del predio de entrenamiento del organismo en Ezeiza durante catorce temporadas
Más allá de las canchas, Coerezza dejó una impronta profunda como formador. Dirigió la Escuela de Árbitros de la AFA durante más de una década y estuvo al frente del predio de entrenamiento del organismo en Ezeiza durante catorce temporadas.
Su labor educativa se extendió a la difusión de las reglas y a la capacitación de nuevas generaciones de jueces, una tarea en la que encontró continuidad incluso cuando ya no dirigía partidos.
La vida de Coerezza también estuvo ligada a otras facetas del deporte y la cultura. Trabajó en Relaciones Públicas de Adidas, en un equipo que reunió a grandes figuras del deporte, y contribuyó al impulso de proyectos como el Maratón Internacional de Buenos Aires, que comenzó a disputarse en 1984.
Sus memorias y opiniones sobre el arbitraje le valieron distinciones y el reconocimiento del Comité Olímpico Argentino, que valoró su trayectoria como símbolo de la justicia deportiva y la ética profesional.
Entre sus reflexiones más candidas se encuentra la idea de que la honestidad es la virtud cardinal de un árbitro y de cualquier profesional. En su trayectoria dejó claro que el arbitraje no es sólo imponer decisiones, sino educar, difundir reglas y promover la integridad en el deporte. En 2006 publicó, junto al profesor Ernesto Binda, el libro Las reglas del juego para todos, una obra que se convirtió en una referencia para entender las últimas actualizaciones de la FIFA y las normas que rigen el juego.
La historia de Coerezza también está ligada a la evolución del arbitraje argentino en el plano institucional. Tras su retiro como juez, siguió siendo una voz autorizada y un ejemplo de dedicación, lo que demuestra que su influencia va más allá de un puñado de encuentros: fue un motor de formación, un puente entre generaciones y un ejemplo de compromiso con el deporte que tanto amó.
La memoria de #Ángel Norberto Coerezza permanece como un testimonio de la evolución del arbitraje argentino. Su vida y su legado continúan inspirando a las nuevas generaciones de jueces que buscan comprender que el oficio exige conocimiento, disciplina y una moral que honre la esencia del deporte.
Que descanse en paz, y que su historia siga guiando a quienes persiguen la justicia en la cancha.