Una colonia de castores trasladada a la zona oeste de Londres utiliza la construcción de diques para reducir inundaciones alrededor de la estación Greenford, en un ejemplo destacado de convivencia entre ciudad y fauna.
Cuando una familia de #castores llegó a #Londres en 2023 como parte de un esfuerzo de rewilding, pocos imaginaban que su oficio de ingenieros naturales iba a cambiar la historia de las #inundaciones en una zona tan urbanizada.
En el oeste de la capital, junto a la estación Greenford, la colonia que se ha formado en el marco del proyecto #Ealing Beaver Project ha ido ganando terreno y, con ello, ha mostrado que la naturaleza puede ayudar a gestionar el agua de lluvia sin necesidad de obras de ingeniería excesivas.
Simplemente al construir diques, represas y humedales, estos mamíferos han conseguido retener agua y frenar el flujo que, en días de lluvia intensa, podía desbordar calles y tramos de metro.
Esta experiencia se ha convertido en un ejemplo claro de cómo la naturaleza puede complementar la gestión de infraestructuras urbanas.
El proyecto forma parte de un esfuerzo más amplio para “rehabilitar” paisajes urbanos. Londres no tenía castores desde hace unos 400 años, cuando fueron cazados por su piel, su carne y su musk. En 2022 llegaron a Enfield, en el extremo norte de la ciudad, y poco después se lanzó Paradise Fields, un humedal de alrededor de 10 hectáreas situado a menos de 10 kilómetros del aeropuerto de Heathrow.
Cinco años después, el plan siguió expandiéndose, con nuevos individuos que se unían a la iniciativa en distintos puntos de la capital.
En Greenford, la historia ha tomado un giro práctico. Las personas encargadas del proyecto señalan que, desde la llegada de Willow, la hembra que lidera la colonia, el nivel de inundaciones en calles y, sobre todo, en la propia estación, ha descendido notablemente.
Los castores, al construir diques y embalses, crean hábitats que ralentizan el agua durante las tormentas y ofrecen una reserva de agua para moverse y vivir sin prisas.
Este efecto refuerza la idea de que la ingeniería natural puede complementar las soluciones urbanas sin necesidad de grandes intervenciones estructurales.
La colonia en la zona suma al menos ocho castores, repartidos en una parcela de alrededor de 10 hectáreas. Willow, quien en su momento fue la castorera más pesada trasladada al Reino Unido, llegó con un peso de unas 30 kilos; es probable que haya ganado algo más desde entonces, pero los responsables prefieren centrarse en su función ecológica y en las crías que nacen.
En 2024 y 2025, Willow tuvo crías, y aunque no está claro cuántos nuevos kits han nacido este año, la población continúa creciendo.
La presencia de castores en el parque ha llevado a que la visita se convierta en una experiencia educativa y en una atracción para el barrio. A última hora de la tarde, grupos reducidos participan en “safaris” de castores que, por unos 28 libras, incluyen binoculares y guías que explican, entre otras cosas, que las especies presentes en Londres son de origen eurasiático, distintas de los castores norteamericanos que habitan en bosques canadienses.
Y ha habido comentarios de visitantes que afirman que la presencia de los castores aporta seguridad y un nuevo sentido de identidad al parque
Estos safaris buscan concienciar sobre la convivencia entre humanos y fauna urbana, y ha habido comentarios de visitantes que afirman que la presencia de los castores aporta seguridad y un nuevo sentido de identidad al parque.
En cuanto a la regulación, los castores son una especie protegida en el Reino Unido. En 2023 se modificaron las normas para permitir su liberación en Inglaterra siempre que se obtenga una licencia y se evalúe el impacto sobre infraestructuras y agricultura cercanas.
El objetivo oficial es ampliar la presencia de estos mamíferos en el territorio —pues el plan contempla la posible liberación de hasta 100 castores más en distintos lugares— como parte de una estrategia de #biodiversidad y resiliencia frente a las inundaciones.
El proyecto de Ealing no sólo persigue controlar el agua. También quiere aumentar la biodiversidad local: el “castor-engineering” crea hábitats de madera muerta que sirven de refugio para insectos, que a su vez alimentan aves, peces y libélulas.
Şeniz Mustafa, responsable del programa, subraya que la experiencia demuestra que, con una gestión adecuada, humanos y fauna pueden coexistir en un paisaje urbano.
Además, el parque es uno de los pocos sitios en la ciudad que permanece abierto las 24 horas, lo que facilita que residentes y curiosos observen de forma continua el comportamiento de estos mamíferos.
El fondo institucional también acompaña este movimiento. En 2021, el alcalde de Londres, Sadiq Khan, puso en marcha un fondo de #rewilding con una dotación de 2,48 millones de libras para crear y restaurar hábitats en la capital.
Los responsables del proyecto destacan que ver castores en libertad cerca de una estación de metro es una prueba palpable de que la ciudad puede evolucionar hacia un equilibrio entre desarrollo y naturaleza.
En definitiva, el caso de Ealing ofrece una visión esperanzadora: la ciudad no solo convive con la fauna, sino que la aprovecha para crear soluciones sostenibles a problemas urbanos complejos.
En resumen, Londres podría convertirse en un laboratorio de convivencia entre arquitectura, infraestructuras y vida silvestre. Los castores de Greenford demuestran que, a veces, la mejor ingeniería no está en las obras, sino en el trabajo paciente de la naturaleza y en la voluntad de la ciudad para escucharla.
