Un nuevo ferry de pasajeros totalmente eléctrico en Columbia Británica intenta disminuir la contaminación acústica marina, pero los expertos alertan de un posible aumento en el riesgo de colisiones con ballenas jorobadas. Se están probando sistemas de detección y medidas de mitigación para proteger a la fauna.
Una empresa con sede en Victoria, en la Columbia Británica, está avanzando con un nuevo ferry de pasajeros totalmente eléctrico. Aunque la prioridad declarada es reducir el ruido generado bajo el agua para proteger la vida marina, los expertos advierten que podría aparecer otro riesgo: los choques con ballenas jorobadas.
El proyecto está impulsado por Reach Technologies Inc., una firma que nació hace 32 años en el ámbito de la tecnología aeroespacial y que recientemente ha empezado a explorar soluciones para el mundo marino.
La empresa está probando una cámara multispectral que gira de forma continua 360 grados y que, en cuanto una especie marina rompe la superficie, puede identificarla al instante.
Este sistema, denominado Maritime Situational Awareness System (MSAS), está siendo desarrollado por un equipo de ocho ingenieros y, según su fundador, Glenn Jones, no hay nadie en el mundo que esté trabajando en una tecnología así para el ámbito marino.
En palabras de Jones, “tan pronto como un mamífero marino asoma, podemos detectarlo”.
El precio de estas soluciones no es bajo: el #MSAS puede costar hasta 600.000 dólares. Aun así, el equipo describe el dispositivo como una herramienta valiosa para reducir riesgos en zonas de alta densidad de ballenas. En el último otoño, varias #ballenas jorobadas han sufrido encuentros mortales o graves con embarcaciones en la región, incluyendo dos muertes por colisiones y un tercer animal herido frente a Vancouver; otro ejemplar apareció muerto cerca de Lasqueti Island en el estrecho de Georgia.
Estos incidentes han puesto sobre la mesa la necesidad de medidas más estrictas de mitigación.
CIRQL Ferries, la empresa detrás del proyecto, pretende operar dos ferris eléctricos para 2028, conectando Vancouver con Bowen Island y la Sunshine Coast.
Las naves recorrerán la misma zona donde, en octubre de 2025, una ballena jorobada fue alcanzada por un barco de turismo de avistamiento. Además de la detección, la tripulación recibirá formación específica y se seguirá un protocolo para reducir la velocidad, cambiar de ruta y mantener una distancia amplia respecto a los bancos de ballenas cuando se detecte actividad.
El MSAS no solo detecta objetos flotantes o seres humanos
El MSAS no solo detecta objetos flotantes o seres humanos; su desarrollo pretende distinguir entre troncos, restos y fauna, algo que, a diferencia de las cámaras infrarrojas, permite identificar animales en superficie e incluso especificar su especie.
El objetivo es crear un sistema de alerta temprana que permita a la tripulación frenar o desviar el curso para reducir la probabilidad de colisiones. El propio #CIRQL Ferries indica que los buques podrían alcanzar velocidades de hasta 23 nudos, lo que subraya la importancia de escenarios de seguridad y mitigación bien diseñados.
Varios especialistas señalan que, si bien disminuir el #ruido submarino es beneficioso para la fauna, no se debe trasladar el problema a otro factor de riesgo.
La bióloga marina Anna Hall, de la Marine Mammal Zoology, explica que las ballenas jorobadas son especialmente vulnerables a los choques con embarcaciones y que “la reducción de ruido no debe equívocamente interpretarse como una solución que permita más tráfico”.
También advierte que incluso barcos pequeños pueden causar daños graves a estas especies cuando viajan cerca de la costa. Por su parte, el Comité de Conservación recuerda que es fundamental implementar planes de mitigación integrales y mantener áreas restringidas para la vida marina.
En ese marco, la Dirección de Pesca y Océanos de Canadá (DFO) señala que ya existen dos sistemas de detección de ballenas en las zonas de mayor riesgo de colisiones.
Transport Canada, por su parte, subraya que los operadores de embarcaciones comerciales deben estar formados y certificados en seguridad marítima. Darren Pereira, cofundador de CIRQL, insiste en la necesidad de “ser gestores de nuestros océanos y protegerlos en la medida de lo posible”.
Aunque la llegada de un ferry eléctrico representa un avance en la reducción de la contaminación acústica y del consumo de combustibles, varios científicos advierten que no debe suponer una simple compensación de riesgos.
Hall reclama que, si la tecnología de detección funciona, su implementación debe ir acompañada de planes de mitigación muy estrictos, control de velocidad y rutas alternativas para mantener a las ballenas lo más a salvo posible.
En resumen, se trata de dar un paso positivo, pero sólo si va acompañado de un enfoque integral que minimice todos los riesgos para la fauna marina, no solo uno de ellos.
