Descubren que los bosques de kelp del norte del Salish Sea eran diez veces más extensos de lo que pensábamos

Un estudio de la Universidad de Victoria redefine la historia de los bosques de kelp en la región norte del Salish Sea, revelando una extensión pasada mucho mayor y un retroceso vinculado al calentamiento oceánico.

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Una investigación de la Universidad de Victoria revela que una franja del Salish Sea, en el extremo norte, cerca de Comox y la Isla Denman, albergaba hace décadas una extensa red de bosques de #kelp bull que sumaban más de 5,5 millones de metros cuadrados.

Eso es diez veces lo que los científicos habían considerado como base en torno a principios de los años 2000. Hoy apenas quedan vestigios de aquellos bosques, y las imágenes satelitales demuestran que la mayor parte de la pérdida ocurrió en un periodo de apenas una década entre 1972 y 1984.\n\nLos investigadores explican que esa desaparición no se debe exclusivamente a olas de calor recientes, sino a un calentamiento progresivo de las aguas que crea microclimas cálidos en pequeñas zonas de la costa.

En concreto, el estudio señala un bolsillo de agua cálida dentro del Estrecho de Georgia, cercano a Comox y Denman Island, que se sitúa entre el 90% de las temperaturas globales más altas registradas.

Esa anomalía térmica ha ido erosionando el kelp durante décadas, debilitando sus poblaciones y facilitando un descenso acelerado de otras especies asociadas.\n\nEl kelp, que en estos ecosistemas funciona como especie base y productora primaria, es más que una planta marina: aporta refugio y alimento para innumerables especies, captura carbono y ayuda a regular la claridad y temperatura del agua.

Por eso, cuando desaparecen grandes parches de kelp, se desestabiliza toda la red de vida marina y también se reduce la protección natural frente a tormentas y erosión costera.

En el estudio se observa que el azúcar kelp (sugar kelp) se ha reducido un 78% y la alga de hoja roja (red blade algae) en casi un 99% desde 1972. Esos porcentajes, que representan pérdidas catastróficas para comunidades microalgales, ayudan a entender por qué el ecosistema de la región ha cambiado tanto en pocas décadas.\n\nPara entender mejor estas tendencias, los investigadores compararon mapas, inmersiones y fotografías aéreas de 1972 con imágenes repetidas en 2023.

La comparación muestra que la caída de kelp fue más abrupta de lo que se pensaba y que el proceso no es homogéneo: hay zonas que conservaron algo de kelp mientras otras, como en la zona alrededor de Comox y Denman, se vaciaron casi por completo.

El equipo de Timmer y sus colegas sostienen que estas diferencias deben analizadas con una línea base histórica rigurosa para evitar confundir tendencias actuales con magnitudes pasadas.\n\nAdemás, el estudio aporta contexto local: Chrome Island Lighthouse, al sur de Denman Island, ha visto subir las temperaturas superficiales en torno a 0,25 °C por década durante mitad de siglo, acumulando aproximadamente 1,66 °C desde 1972.

Tiene efectos muy claros sobre la fisiología del kelp y la composición de las comunidades marinas

Es un incremento que, aunque parece modesto, tiene efectos muy claros sobre la fisiología del kelp y la composición de las comunidades marinas. Los investigadores señalan que estas variaciones de temperatura, combinadas con otros factores como la variabilidad natural y las aguas más cálidas propias de microclimas costeros, han ido mermando de forma sostenida los bosques de kelp en la Bahía y que los efectos se ven con mayor intensidad en zonas de litoral expuestas y menos protegidas.\n\nFrente a este panorama, #UVic ha puesto en marcha un conjunto de iniciativas para intentar revertir la tendencia. Timmer y su equipo trabajan con la Kelp Rescue Initiative y con las Primeras Naciones (First Nations) para restaurar bosques de kelp en la provincia, especialmente en áreas como alrededor de Broken Group Islands en BC.

Las estrategias incluyen identificar hábitats adecuados para un kelp a largo plazo, y repoblar con especies de kelp adecuadas para cada microhábitat y para las condiciones que se esperan en el siglo XXI.

No es una tarea de un año; se trata de un esfuerzo que combina ciencia, protección y colaboración con las comunidades locales y con la administración pública.\n\nLos autores subrayan que la recuperación no será automática: requiere vigilancia, gestión adaptativa ante cambios climáticos continuos y, sobre todo, la implicación de las comunidades costeras.

El hallazgo refuerza la necesidad de ampliar áreas protegidas y de diseñar políticas que reconozcan la 'línea base histórica' como una referencia que permita ver con claridad cuánto se ha perdido y qué significaría recuperar parcialmente esos bosques.

En este sentido, el estudio no sólo documenta un pasado sorprendente, sino que también propone un marco para orientar acciones de conservación y de resiliencia climática en las costas de British Columbia.\n\nEn resumen, la investigación de UVic invita a mirar con lupa la memoria de los océanos: lo que hoy parezca normal podría haber sido muy distinto hace solo unas décadas.

Reconocer ese sesgo histórico es clave para trazar rutas de acción que protejan la biodiversidad marina, el secuestro de carbono, la pesca sostenible y la seguridad de las comunidades que dependen del litoral.

Mantener vivo el kelp no es sólo un tema ecológico: es una decisión de gobierno, de ciencia y de cultura para el futuro de la costa oeste de Canadá.