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¡Error garrafal! Empresas despidieron empleados por la IA y ahora los readmiten: la inteligencia artificial no puede con todo

Muchas empresas despidieron a sus trabajadores pensando que la inteligencia artificial los reemplazaría por completo. Ahora, tras comprobar que la IA solo puede hacer el 60% del trabajo, se han visto obligadas a readmitirlos. Te contamos qué es el 'efecto boomerang' y por qué la tecnología necesita del criterio humano.

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Hace unos meses, las grandes #empresas tecnológicas se lanzaron a una ola de #despidos masivos. La excusa era que la #inteligencia artificial (IA) iba a hacer el trabajo de los empleados más rápido y mejor. Pero ahora, muchas de esas mismas empresas están readmitiendo a los trabajadores que echaron. ¿Qué ha pasado?

Resulta que la #IA no es tan todopoderosa como pensaban. Según un informe de Forbes, la inteligencia artificial solo puede realizar alrededor del 60% de las tareas de un puesto de trabajo. El 40% restante requiere habilidades que las máquinas aún no dominan: sentido común, empatía, negociación, creatividad, criterio para tomar decisiones en situaciones imprevistas.

Vamos, todo eso que hace un humano con experiencia.

A este fenómeno se le llama 'efecto boomerang'. Primero despiden, luego se arrepienten y vuelven a contratar, a menudo a los mismos empleados, entre seis y doce meses después. Y es que las empresas se apresuraron a sustituir personas por algoritmos sin entender bien qué parte del trabajo podía automatizarse y cuál no. Empresas como Amazon, Cloudflare o Crowdstrike ya han admitido que la IA aplana las curvas de contratación, pero que no puede reemplazar completamente a las personas.

Pero la IA es diferente: no solo sustituye fuerza física

Esto nos recuerda a otras épocas de cambio tecnológico. Cuando llegaron las máquinas de vapor o las cadenas de montaje, muchos pensaron que los trabajadores sobraban. Al final, surgieron nuevos oficios. Pero la IA es diferente: no solo sustituye fuerza física, sino también tareas intelectuales. Sin embargo, la realidad demuestra que la inteligencia artificial tiene límites. Por ejemplo, un programa puede redactar un texto, pero no entiende el contexto político o social; puede analizar datos, pero no sabe interpretar emociones.

Algunos directivos, como Andy Jassy, CEO de Amazon, creen que la IA reducirá la plantilla total en los próximos años. Pero otros, viendo este boomerang, creen que lo sensato es combinar lo mejor de la tecnología con lo mejor de las personas. La clave está en usar la IA para tareas repetitivas y dejar a los humanos aquellas que requieren criterio y responsabilidad.

El 'efecto boomerang' deja una lección: no hay que echar las campanas al vuelo. La tecnología avanza, pero las personas siguen siendo necesarias. Y los empresarios que actúan con prisas, sin analizar bien el impacto, acaban pagando el pato. Porque al final, readmitir a un empleado sale más caro que haberlo mantenido desde el principio.

En resumen, que la IA va a cambiar el trabajo, pero no nos va a quitar todos los empleos. De momento, al menos, seguimos siendo imprescindibles para ese 40% de tareas que solo nosotros podemos hacer. Y es que, como dice el refrán, nadie es profeta en su tierra, y la inteligencia artificial tampoco es capaz de profetizar cuándo la vamos a necesitar de verdad.