El astronauta canadiense Jeremy Hansen se convierte en el primero de su país en viajar rumbo a la Luna como parte de la misión Artemis II, un paso clave en el plan de NASA para una base lunar y vida sostenida en nuestro vecino celestial.
Hansen, junto a otros tres compañeros, activó lo que se conoce como inyección translunar, el encendido que impulsa la nave Orion fuera de la órbita terrestre para dirigirse rumbo a nuestro vecino celeste a una distancia de alrededor de 400.000 kilómetros.
La cápsula Orion, tras permanecer una buena cantidad de horas en una órbita estable alrededor de la Tierra, recibió la confirmación de la #NASA de que todos los sistemas críticos estaban en orden y preparados para la siguiente etapa de la misión.
Con esa validación, la tripulación dejó su punto de origen y se lanzó hacia la Luna, marcando un hito histórico para #Canadá en el ámbito espacial.
“EEUU vuelve a acercarse a la Luna con un equipo que ya no es solo de demostración, sino de aprendizaje y de allanar el camino para misiones futuras”, podrían haber dicho desde la sede de la NASA, mientras la nave ganaba velocidad y se alejaba del planeta.
El propio equipo descrito como “en plena forma” y la nave respondiendo de forma excelente, daban confianza a los responsables de misión para lo que vendría.
Durante la comunicación inicial con el control, Hansen habló desde la cápsula y dejó entrever la emoción de los primeros minutos de este viaje histórico.
Señaló que la humanidad ha mostrado, una vez más, de lo que es capaz, y que son las esperanzas de futuro las que mantienen el impulso de este viaje alrededor de la Luna.
Sus palabras, lejos de sonar como un simple reporte, evocan la sensación de hacer historia en directo, ante un planeta que mira con atención cada nuevo avance.
El plan para #Artemis II no contempla aterrizar en la Luna durante esta pasada
El plan para Artemis II no contempla aterrizar en la Luna durante esta pasada. En lugar de eso, la tripulación pasará junto a la superficie lunar y posteriormente realizará un retorno directo a la Tierra. Este itinerario les permitirá alejarse más de la Tierra que cualquier equipo humano anterior, superando la distancia récord establecida por las misiones Apolo a finales de los años setenta.
El programa espacial ruso sufre un revés en su exploración lunar
El programa espacial ruso experimentó un duro golpe en sus aspiraciones de dominar nuevamente la exploración lunar. Después de más de 60 años desde su era dorada soviética, Rusia se encuentra rezagada en la competencia global actual por llegar a la Luna. El astrónomo Brad Tucker señala una disminución en la ambición, misiones y la pérdida generalizada de experiencia e inversión en el programa ruso. Recientemente, la sonda Luna-25 falló en obtener un aterrizaje controlado y se estrelló en la superficie lunar. Este hecho pone de manifiesto los desafíos que enfrenta Rusia en su objetivo de la explotación lunar.En este contexto, se despachará la fase de prueba de vida a bordo y de sistemas de soporte vital en condiciones cercanas al entorno lunar, sin pisar la superficie.
Entre las imágenes y la cobertura, el equipo y la NASA esperan mostrar en algún momento tomas como las del “Earthrise” –la típica imagen de la Tierra asomando sobre la línea del horizonte lunar–, un símbolo de la belleza y fragilidad de nuestro planeta vista desde la distancia.
El comandante Reid Wiseman, la piloto Victor Glover, y Christina Koch complete el cuarteto junto a Hansen, serán quienes ejecuten este tramo orbital, con el objetivo adicional de regresar a la Tierra sin realizar un aterrizaje en la luna, una decisión que enfatiza el carácter de prueba y exploración de la misión.
Para contextualizar, Artemis II es la siguiente fase de un programa mucho más amplio impulsado por NASA para lograr una presencia humana sostenible en la Luna, con una base lunar y misiones de larga duración.
Esta iniciativa no solo reabre la era de las expediciones espaciales tripuladas desde la era Apollo, que concluyó en 1972 con el programa Apollo, sino que pretende sentar las bases para futuras misiones a Marte.
Así, el viaje de Hansen y su equipo no es solo una travesía aislada, sino un eslabón de una cadena que quiere transformar el sueño de vivir y trabajar en la Luna en una realidad cotidiana.
La CSA, la agencia espacial canadiense, participó activamente en la cobertura y, según ha informado, Hansen tendrá una posibilidad de conversar con periodistas canadienses durante una conexión en vivo desde el espacio; un momento que servirá para explicar sus primeras sensaciones y responder preguntas sobre la misión.
