Una misión histórica: la primera tripulada en acercarse a la Luna desde hace décadas, con pruebas clave para las futuras misiones que buscarán aterrizar en su superficie. Todo ello desde la plataforma de lanzamiento SLS/Orion en Florida, con una ventana de lanzamiento muy esperada.
Es el siguiente gran paso del programa Artemis, que busca reanudar la presencia humana en la región lunar y, a la vez, sentar las bases para misiones más ambiciosas en el futuro cercano.
Entre los protagonistas estarán el astronauta canadiense Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, acompañado por Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, todos de la NASA.
El objetivo no es aterrizar en el satélite, sino evaluar de forma exhaustiva el rendimiento del cohete y de la cápsula en condiciones cercanas al entorno lunar, la vida a bordo, la navegación y las comunicaciones, así como la capacidad de la nave para soportar el frío extremo, la radiación y los ciclos de encendido y apagado necesarios en una misión de ida y vuelta.
La misión despegará desde la histórica rampa 39B del Kennedy Space Center, en Florida. En cuanto a fechas, la primera ventana de lanzamiento está prevista para el miércoles 1 de abril, entre las 18:24 y las 20:24 (hora de la costa Este de Estados Unidos).
Esto podría variar si hay contratiempos en los sistemas o en las condiciones meteorológicas. Si falla ese primer intento, las oportunidades siguientes se irán abriendo cada noche desde el jueves 2 de abril hasta el lunes 6 de abril. En la planificación oficial se cita una probabilidad de “aproximadamente 80% de aprobación” para el día señalado, pero hay que entender que el factor meteorológico y los chequeos de seguridad pueden alterar el calendario.
El objetivo de este ensayo orbital es doble. Por un lado, demostrar que la Orion y el SLS pueden trabajar al unísono con un equipo humano a bordo durante una duración cercana a la semana o más, y, por otro, confirmar que los sistemas vitales —control de la nave, soporte vital, comunicaciones, sistema de control térmico y navegación— funcionan sin fallas en un entorno de alta exigencia.
Especialmente para #Artemis III
Todo ello es fundamental para las misiones siguientes, especialmente para Artemis III, que pretende poner a humanos en la superficie lunar y avanzar hacia una presencia sostenible en nuestro vecino celeste.
El programa espacial ruso sufre un revés en su exploración lunar
El programa espacial ruso experimentó un duro golpe en sus aspiraciones de dominar nuevamente la exploración lunar. Después de más de 60 años desde su era dorada soviética, Rusia se encuentra rezagada en la competencia global actual por llegar a la Luna. El astrónomo Brad Tucker señala una disminución en la ambición, misiones y la pérdida generalizada de experiencia e inversión en el programa ruso. Recientemente, la sonda Luna-25 falló en obtener un aterrizaje controlado y se estrelló en la superficie lunar. Este hecho pone de manifiesto los desafíos que enfrenta Rusia en su objetivo de la explotación lunar.La Artemis II nace en un contexto más amplio de #exploración espacial internacional. Mientras Estados Unidos quiere mantener su liderazgo en la carrera lunar, otros países, como China, aceleran sus planes para enviar astronautas a la Luna alrededor de la próxima década.
En este marco, Artemis II pretende no solo expandir los límites técnicos, sino también consolidar el argumento de que la Luna puede convertirse en un lugar de ensayo para ideas que luego podrían trasladarse a Marte.
Qué significa, en términos prácticos, que cuatro hombres y una misión orbital se encarguen de esta prueba: significa que los ingenieros quieren comprobar que la ruta de la nave, la reentrada y el amarre en la Tierra pueden hacerse con seguridad, que la nave puede soportar la convivencia de la tripulación durante un periodo de varios días, y que los sensores y los sistemas de emergencia responden a las condiciones reales que se esperan en una misión de este tipo.
Si todo sale bien, Artemis II abrirá camino a Artemis III, que buscaría el aterrizaje en la superficie lunar en un futuro cercano, con el objetivo de establecer una presencia humana más permanente y sentar las bases para la exploración de destinos más lejanos, como Marte.
En resumen, esta misión no es un simple preludio, sino un paso concreto para recuperar ritmo y experiencia tras años de retrasos y cambios de planes.
