La misión Artemis II, con astronautas de la NASA y la CSA, podría superar el límite de distancia de Apollo 13 durante un sobrevuelo alrededor de la Luna, a la vez que se viven otros hitos y desafíos de esta prueba crucial.
La misión #Artemis II de la #NASA está en plena marcha y podría dejar un hito histórico en los libros: superar la distancia máxima desde la Tierra alcanzada por seres humanos en una misión que no implica aterrizar, precisamente durante un sobrevuelo de la Luna.
La agencia espacial canadiense (CSA) confirma que el equipo está listo para un nuevo récord, con el astronauta Jeremy Hansen acompañando a tres colegas estadounidenses.
Si todo sale como se espera, estos cuatro exploradores llegarán más lejos de la Tierra de lo que nadie había llegado hasta ahora, superando los 400.171 kilómetros que marcó #Apollo 13 en 1970 y acercándose a una cifra que se estima podría superar los 406.000 kilómetros durante el sobrevuelo.
La trayectoria que llevará #Orion no es una misión de alunizaje. Se trata de un patrón de ida y vuelta que aprovecha las fuerzas gravitatorias para hacer un sobrevuelo inteligente alrededor de la Luna y regresar a la Tierra.
En esa fase, cuando Orion pase detrás de la Luna, se producirá un corte de comunicaciones de unos 40 minutos, ya que la superficie lunar bloquea las señales de radio.
Aun así, los controladores esperan recibir y enviar datos antes y después de ese blackout, para seguir recopilando información clave de la navegación y la geología lunar.
Durante el tramo más cercano del sobrevuelo, la cápsula podría acercarse a la superficie lunar a unos 6.550 kilómetros. Ese “paseo” no es un acercamiento de observación para aterrizar, pero sí permite a la tripulación observar y documentar en tiempo real rasgos geológicos de la Luna.
Según el equipo, entre cinco y minutos más de cinco horas serán para que Wiseman, Koch, Glover y Hansen tomen turnos para observar cráteres de impacto, antiguos flujos de lava y otras formaciones que ayuden a entender la historia del late lunar y a planificar futuras misiones.
Los oficiales de NASA destacan que esta misión es clave para refinar técnicas y adquisiciones de datos que servirán de base para exploraciones lunares más ambiciosas.
La Canadiense CSA subraya que el objetivo va más allá de romper un récord: se trata de obtener información valiosa para futuras misiones, con la mirada puesta en sitios que podrían convertirse en futuros puntos de aterrizaje o de observación prolongada.
El programa espacial ruso sufre un revés en su exploración lunar
El programa espacial ruso experimentó un duro golpe en sus aspiraciones de dominar nuevamente la exploración lunar. Después de más de 60 años desde su era dorada soviética, Rusia se encuentra rezagada en la competencia global actual por llegar a la Luna. El astrónomo Brad Tucker señala una disminución en la ambición, misiones y la pérdida generalizada de experiencia e inversión en el programa ruso. Recientemente, la sonda Luna-25 falló en obtener un aterrizaje controlado y se estrelló en la superficie lunar. Este hecho pone de manifiesto los desafíos que enfrenta Rusia en su objetivo de la explotación lunar.El comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, la especialista Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen serán los protagonistas de una jornada que, si se cumplen las proyecciones, les llevará a una de las distancias más largas jamás alcanzadas por un equipo humano fuera de la Tierra.
La tripulación también generará un caudal de imágenes y datos que aumentarán el caudal de conocimiento sobre la geología lunar
A lo largo del viaje, la tripulación también generará un caudal de imágenes y datos que aumentarán el caudal de conocimiento sobre la geología lunar, con el acompañamiento de geólogos y científicos a bordo y en tierra, que analizarán en tiempo real las observaciones recogidas.
El regreso está planeado para cuatro días después del sobrevuelo, con un amerizaje en el Pacífico cercano a San Diego que cerraría una misión de prueba de casi una semana y media desde su salida desde Florida.
En paralelo, algunos momentos, como la observación de eclipses solares totales desde la posición de la nave, añaden valor científico y educativo, mostrando la utilidad de verse, a gran distancia, el espectáculo del Sol, la Luna y la Tierra.
La historia reciente de la #exploración espacial está marcada por Apollo 13, cuyo fallo en un tanque de oxígeno obligó a una maniobra de retorno de emergencia que, curiosamente, llevó a una de las frases más recordadas de la historia de la NASA: Houston, we’ve had a problem.
Artemis II no busca una solución de emergencia; busca validar rutas, equipos y sistemas para que, en futuras misiones, la gente pueda moverse cada vez más lejos con mayor seguridad y con menos combustible, en una senda que podría desembocar en misiones de alunizaje sostenibles y exploraciones más largas cerca de la región polar lunar y otros objetivos del sistema solar.
Los especialistas adelantaron que, más allá de la máquina, la experiencia humana y la recopilación de miles de imágenes abrirán la puerta a una nueva era de descubrimientos espaciales.
En palabras de una investigadora de geología lunar, la gente de todo el mundo “conecta con la Luna”, y estas misiones permiten entender mejor qué hay allá afuera, algo que inspira a generaciones enteras a mirar al cielo con curiosidad y rigor.
