Qué le espera a la electricidad y al gas en Canadá para 2050: más demanda, más renovables y nuevos desafíos

Un nuevo informe del CER proyecta un aumento sustancial de la demanda eléctrica en Canadá para 2050, con un sistema más grande, más renovables y cambios clave en gas, petróleo y la transmisión interprovincial.

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La demanda eléctrica crecerá un 44% entre 2023 y 2050. Este repunte viene impulsado por más hogares y fábricas, y por el tirón de la tecnología, como los data centers de IA, que consumen mucha electricidad.

Además de la vivienda y la industria, el crecimiento tecnológico se suma como motor de consumo eléctrico, lo que empuja a pensar en una red más capaz y flexible.

La capacidad del sistema eléctrico canadiense podría duplicarse de 160 GW en 2023 a 310 GW en 2050. Este salto estructural será posible gracias a inversiones en distintas fuentes y en la infraestructura de transmisión que permite mover #energía entre provincias para equilibrar la oferta y la demanda.

El crecimiento de la generación será liderado principalmente por la energía eólica, que podría pasar de 40 TWh en 2023 a 277 TWh en 2050, con un papel cada vez mayor para la #solar y un soporte robusto de fuentes más estables como hidroeléctrica, #nuclear y gas natural.

Los expertos señalan que, aunque la mayor fuente de generación incremental será la eólica, también habrá crecimiento de la solar y, para asegurar la continuidad, se reforzarán las opciones de respaldo para que la electricidad no falle cuando el viento baja.

Las líneas de transmisión entre provincias jugarán un papel cada vez más importante para equilibrar variaciones de suministro y demanda, con una expansión de capacidad de alrededor del 70% para 2050.

En otras palabras, no solo se trata de generar más, sino de transportar esa energía de forma eficiente y confiable a lo largo del país.

Ontario avanza con la construcción de la primera de cuatro centrales nucleares modulares (SMR), con un coste que supera los 20.000 millones de dólares. Estas instalaciones buscan aportar una fuente de generación estable que complemente las renovables. Otras provincias, como Alberta y Saskatchewan, también estudian proyectos similares, lo que muestra una tendencia hacia un mix más diversificado de bajo carbono y con capacidad de baseload.

Se espera que el consumo de #petróleo y #gas natural se mantenga relativamente estable en las próximas décadas, con un ligero aumento del uso de combustibles fósiles de un 1% para 2050 respecto a 2023 según algunos escenarios.

En paralelo, la producción de gas natural podría crecer desde unos 19 mil millones de pies cúbicos por día en 2025 hasta un rango de 21 a 32 mil millones para 2050, dependiendo de cuántas instalaciones de exportación de LNG (gas natural licuado) se construyan.

Este factor podría convertir al gas natural en un motor clave de transición energética

Actualmente, solo una instalación LNG en la costa oeste está operativa, mientras varias más están en desarrollo o en construcción. Este factor podría convertir al gas natural en un motor clave de transición energética, siempre que se gestione con criterios de sostenibilidad y reducción de emisiones.

En cuanto al petróleo, #CER presentó cuatro escenarios para su evolución, incluyendo un escenario tradicional de referencia que proyecta un máximo de 6,1 millones de barriles por día en 2042 y una posterior estabilización en torno a 5,9 millones para 2050.

Otros escenarios muestran distintos rumbos, con posibles incrementos del 18% para 2050 o caídas del 12%, dependiendo de variables como crecimiento económico, demanda global y políticas ambientales.

Estas proyecciones no deben verse como una predicción única, sino como marcos para planificar inversiones y políticas.

Todos los escenarios coinciden en que las emisiones de gases de efecto invernadero disminuirán en las próximas décadas, principalmente gracias a una red eléctrica más limpia y a mejoras ambientales en gran parte de la economía.

Aun así, alcanzar la neutralidad climática para 2050 exigiría una transformación amplia de la economía hacia tecnologías de bajas emisiones y una coordinación estrecha entre gobiernos, empresas y consumidores.

El CER también subraya que la expansión de generación y la mejora de la red deben ir de la mano para evitar cuellos de botella. La capacidad de generación no basta; es imprescindible que la infraestructura de transmisión permita trasladar la electricidad donde se necesite, cuando se necesite, especialmente ante variaciones de viento o picos de demanda.

Históricamente, el CER ha sido la piedra angular para planificar el desarrollo energético de Canadá. Su primer outlook data de 1967, y desde entonces ha publicado actualizaciones periódicas para orientar inversiones y políticas en un país con una de las redes eléctricas más extensas y complejas del mundo.

La edición más reciente, basada en escenarios para 2023 y actualizada ahora para 2050, refleja una visión de largo plazo que busca equilibrar crecimiento económico, seguridad energética y responsabilidad climática.

En este sentido, la Energía #eólica y la hidroeléctrica siguen siendo pilares, pero la necesaria reducción de emisiones impulsa a incorporar más nuclear y gas natural con una planificación vigilante de emisiones y de impactos ambientales.

En definitiva, el informe del CER plantea un cambio de era para la energía canadiense: menos dependencia de combustibles fósiles puros que en décadas pasadas, pero una red eléctrica más grande, más interconectada y más capaz de sostener un crecimiento tecnológico acelerado.