Más de 40 especies migratorias ganan protección reforzada en la CMS: lo que significa para búhos, nutrias y tiburones

Resumen accesible de la ampliación de protecciones en la CMS para 40 especies migratorias durante la COP15 en Campo Grande, con explicación de qué se cubre, por qué importa y qué retos quedan.

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Entre las novedades figuran el búho nival, las nutrias gigantes y dos especies de tiburón cabeza de martillo. Los negociadores destacan que estas medidas facilitan que los países cooperen para cuidar a estas criaturas cuando cruzan fronteras y atraviesan diferentes ecosistemas.

La CMS, firmada en 1979, reúne a las naciones que han aceptado sus reglas y objetivos para frenar la desaparición de especies que migran entre países y biomas.

Este año, la 15ª reunión de partes, o COP15, se realizó en un contexto de creciente preocupación por el cambio climático y sus efectos en las rutas migratorias de #fauna silvestre.

Aunque Canadá no ha ratificado el tratado, el comité internacional busca ampliar el paraguas protector para especies que se desplazan a lo largo de continentes y océanos.

Con las nuevas incorporaciones, las especies quedan registradas en dos anexos de la CMS. El Anexo II, más flexible, incentiva la cooperación y el desarrollo de planes de acción conjuntos para proteger a los migrantes. El Anexo I, en cambio, establece protecciones más estrictas y prohíbe cualquier captura o aprovechamiento deliberado de las especies en cuestión. Este ajuste refleja una tendencia regional e internacional: cuando la ciencia señala riesgos claros, las naciones pueden avanzar juntas hacia soluciones comunes.

Entre los protagonistas, el búho nival destaca por su capacidad de cría en el archipiélago ártico canadiense, pero que recorre largas distancias hasta visitar otros países durante sus crías.

Los científicos han señalado que cambios en la disponibilidad de lemmings, su alimento principal, podrían estar alterando sus patrones de migración y supervivencia.

Con su inclusión en el Anexo II, los países pueden acordar medidas de #conservación compartidas y monitorear de forma más coordinada la especie y sus rutas.

En particular, Noruega impulsó la propuesta inicial, subrayando que la protección reforzada les permitirá continuar y mejorar sus esfuerzos de conservación.

Otra novedad destacada son dos especies de tiburón cabeza de martillo. Estas criaturas, que realizan migraciones para reproducirse y que a veces quedan atrapadas por pesca industrial tanto como pesca incidental o para el comercio de aletas, figuran ahora en el Anexo I, lo que implica que varios países deben prohibir cualquier captura deliberada de estas especies.

Los expertos advierten que algunas de estas poblaciones están críticamente amenazadas según la Lista Roja de la UICN, por lo que clasificar sus rangos como de alto riesgo es un paso clave para su recuperación.

Las nutrias gigantes, que se desplazan entre humedales como el Amazonas y la extensa llanura del Pantanal, también entran en esta ronda de protecciones.

Su negocio migratorio depende de las crecidas estacionales y de la conectividad entre cuencas. Su protección coordinada puede ayudar a salvaguardar ecosistemas enteros que dependen de su presencia, desde peces hasta plantas acuáticas que sirven de alimento y refugio durante las crecidas.

Directora de conservación de WWF Brasil

Más allá de las especies individuales, los expertos señalan que este acuerdo refleja un momento positivo para la cooperación regional. Mariana Napolitano, directora de conservación de WWF Brasil, afirmó que albergar la #COP15 en un territorio tan biodiverso impulsó propuestas concretas y fortaleció la cooperación regional.

Sin embargo, recordó que la implementación real requerirá tiempo, recursos y vigilancia, y que la ambición de proteger no debe quedarse en palabras sino traducirse en planes de acción financiados y verificables.

Aun con estos avances, la #CMS enfrenta críticas habituales. Aunque reúne a decenas de países, grandes actores como Estados Unidos, China o Japón no están necesariamente adheridos al marco, y gran parte de las decisiones dependen de la voluntad de cada nación más que de obligaciones vinculantes.

Además, la financiación de proyectos y la capacidad de vigilancia para cumplir las áreas protegidas siguen siendo desafíos. El encuentro en Campo Grande logró avances significativos, pero los observadores señalan que el verdadero reto está en convertir estas promesas en vida diaria para la fauna migratoria.

La próxima gran cita está prevista para 2029, en Bonn, Alemania, momento en que se conmemorarán 50 años desde la firma del tratado. Se espera que ahí se consolide la implementación de las medidas acordadas este año y se evalúe si las nuevas protecciones están permitiendo recuperar poblaciones que llevaban años en caída.

Mientras tanto, la noticia de Campo Grande deja claro que la protección de especies que cruzan continentes es posible cuando hay voluntad, ciencia y cooperación entre países dispuestos a actuar.