Descubrimiento sorprendente: los tiburones toro pueden hacer amigos y desarrollar una vida social

Un estudio en Fiji revela que los tiburones toro, tradicionalmente vistos como solitarios, pueden establecer vínculos sociales complejos y comportamientos coordinados entre sí.

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El trabajo, publicado en Animal Behaviour, sugiere que estos #tiburones pueden establecer relaciones que parecen amistades y que incluyen dinámicas de grupo, incluso cooperaciones.

El estudio fue liderado por Natasha Marosi, una estudiante de doctorado en #comportamiento animal en la Universidad de Exeter y fundadora de #Fiji Shark Lab.

Se basó en seis años de datos recogidos en la Reserva Marina Shark Marine Reserve en Fiji, con 473 inmersiones y 8.192 minutos de observación submarina, observando a 184 tiburones toro, desde juveniles hasta adultos. En las condiciones de investigación, los tiburones eran alimentados regularmente en un sitio de provisión protegido, lo que permitió a los científicos realizar las inmersiones y seguir sus movimientos con más detalle.

Entre lo que encontraron: el concepto de asociaciones se definió como estar a menos de una longitud de cuerpo. Descubrieron que les gustaba sincronizar sus nados, algo que llamaron nado paralelo, y observaron comportamientos de liderar-seguir, donde un tiburón va delante y el otro lo sigue en movimientos coordinados.

Los investigadores vieron que el sexo y la especie eran selectivos en las relaciones: machos y hembras preferían asociarse con hembras, aunque los machos mantenían más conexiones con hembras.

Además, los tiburones de tamaños parecidos tendían a interactuar entre sí. La edad importaba: los adultos formaban el núcleo de la red social, y los tiburones de mayor edad eran menos sociables, probablemente porque ya tienen más experiencia y hay menos depredadores a su alrededor.

Notablemente, los autores dicen que una parte clave es entender que estas interacciones surgen de forma natural, y no son exclusivamente un efecto del sitio de provisión.

Métodos que no requieren interactuar directamente con los tiburones

Marosi subraya que el sitio facilita la observación, pero no es el motor de las decisiones; es la conducta individual la que rige. Estos resultados coinciden con estudios previos que utilizaron rastreo acústico y por satélite, métodos que no requieren interactuar directamente con los tiburones, lo que refuerza la idea de que la socialidad está presente en la especie.

¿Qué significa esto para la conservación? Según Marosi, entender cómo aprenden y cooperan entre sí podría ayudar a entender mejor su capacidad para consumir recursos, desplazarse entre hábitats y reproducirse, y cómo enfrentan impactos humanos como la sobrepesca y la degradación ambiental.

Daly-Engel añade que estos hallazgos ayudan a cambiar la percepción pública: a veces se ve a los tiburones como depredadores sin emociones, pero tienen su propia versión de la amistad y de la vida social, aunque con su propio tipo de vínculos.

En Fiji, este estudio aporta otra pieza del rompecabezas; no todos los tiburones muestran el mismo grado de sociabilidad, y el tamaño, la especie y el contexto ambiental influyen.

Pero demuestra que la vida social de los tiburones toro es más compleja de lo que creíamos y abre preguntas sobre cómo se forman estas comunidades y qué significa para su ecología a largo plazo.