Las 'munchies' existen: qué revelan las ratas sobre el apetito y sus posibles implicaciones para quimioterapia y trastornos alimentarios

Un estudio conjunto entre la Universidad de Calgary y la Universidad Estatal de Washington analiza cómo el cannabis afecta el apetito en ratas y en humanos, con posibles aplicaciones para la náusea de la quimioterapia y ciertos trastornos alimentarios.

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Un equipo de investigadores de Calgary y de Washington State University ha indagado en cómo el #cannabis modifica el hambre en #ratas y, de paso, qué podría significar para las personas.

El experimento se centró en la vía de administración por inhalación, que es la forma en la que la mayoría de las personas consume cannabis, y buscó entender si el consumo provoca lo que todos conocemos como el 'munchies'.

Los científicos, liderados por neurólogos de la University of Calgary, explican que, tras exponer a las ratas a vapor de cannabis y lograr cierto estado de intoxicación, se observó de manera muy fiable un aumento claro del impulso por comer.

En las primeras sesenta minutos posteriores a la inhalación, las ratas mostraron un incremento sustancial de la ingesta, algo que no se repetía en los grupos que recibieron un placebo.

Este hallazgo refuerza la idea de que la relación entre cannabis y #apetito está mediada por circuitos cerebrales que regulan el hambre y la recompensa alimentaria.\n\nUna de las curiosidades que dejó el estudio es que, cuando las ratas ya estaban saciadas, la inhalación de cannabis parecía revertir esa sensación de saciedad y las llevó a comer de nuevo.

No se trató solo de preferir un tipo de alimento concreto: incluso cuando se les ofrecía comida alta en grasa o alta en carbohidratos, mostraban interés por una amplia gama de opciones.

En el marco paralelo que estudiaba la respuesta de humanos, 82 participantes entre 21 y 62 años inhalaron cannabis vaporizado y se les presentó una especie de menú tipo cafetería.

Entre los alimentos disponibles, la carne seca (beef jerky) fue uno de los snacks que más consumo registró entre los voluntarios; en contraste, otros comestibles también fueron elegidos, dejando claro que el efecto no se limita a un único grupo de sabor.\n\nEn cuanto a las implicaciones para la #salud humana, los autores destacan que, además de aportar evidencia de que la experiencia de las 'munchies' es real, el estudio podría tener peso en el manejo de náuseas asociadas a la quimioterapia.

Existe ya un uso médico reconocido del cannabis en este contexto

Existe ya un uso médico reconocido del cannabis en este contexto, ya que la náusea puede provocar una aversión al sabor de los alimentos y dificultar la ingesta cuando se está atravesando un tratamiento oncológico.

En este sentido, los cannabinoides podrían ayudar a contrarrestar la náusea y, en la fase posterior a la oleada inicial de malestar, estimular el apetito para recuperar la ingesta necesaria.\n\nSin embargo, los investigadores también advierten de que estas conclusiones deben tomarse con cautela. Aunque hay indicios de que los cannabinoides, y en particular el THC, pueden aumentar el apetito más de lo que lo hacen algunas terapias estándar para la náusea, no se deben generalizar como una solución universal para pacientes oncológicos o para personas con trastornos alimentarios.

La evidencia clínica disponible es todavía mixta, y la forma de administrar el cannabis es crucial: los efectos observados suelen ser más pronunciados con la inhalación que con formas orales, pero fumar o vapear puede no ser recomendable para ciertos pacientes por riesgos respiratorios.

En su lugar, se señalan alternativas como aceites o extractos orales cuando se trata de estimular el apetito, siempre bajo supervisión médica.\n\nComo contexto histórico, el estudio se inscribe en una línea de #investigación que ha mostrado repetidamente que el sistema endocannabinoide —un conjunto de receptores y señales químicas en el cuerpo— juega un papel central en la regulación del consumo de alimentos y del balance energético.

Aunque los resultados en animales y humanos apuntan en la misma dirección, las conclusiones sobre usos terapéuticos se deben completar con ensayos clínicos más amplios y rigurosos.

En los últimos años, la investigación sobre cannabis y alimentación ha ganado tracción, especialmente en pacientes que deben afrontar náuseas intensas o pérdidas de apetito asociadas a tratamientos médicos, y también en el contexto de trastornos alimentarios, donde se exploran enfoques muy controlados para ayudar a recuperar la ingesta de alimentos.\n\nEn definitiva, este estudio aporta evidencia útil de que el efecto 'munchies' es real en mamíferos y subraya la importancia de la vía de administración.

Refuerza la posibilidad de que, en condiciones bien determinadas, ciertos cannabinoides podrían facilitar la ingesta en pacientes que no toleran bien la comida durante tratamientos médicos, o en personas con dificultades para comer.

No obstante, señala con claridad que hay que avanzar con precaución, establecer protocolos clínicos y valorar riesgos y beneficios a largo plazo antes de sacar conclusiones sobre uso terapéutico generalizado.

El análisis recalca la necesidad de estudios adicionales y de guías clínicas claras para traducir estos hallazgos en prácticas seguras y efectivas para pacientes españoles y de todo el mundo.