Una segunda ballena gris ha sido hallada muerta en Haida Gwaii, y los científicos ya sitúan este año en la costa oeste de BC como una temporada especialmente delicada para la fauna marina. Este artículo ofrece contexto, cifras y posibles causas vinculadas al cambio climático y a la disponibilidad de presas.
Una segunda ballena gris ha aparecido muerta en #Haida Gwaii en menos de un mes, y los científicos advierten de una temporada particularmente dura para estas ballenas en la costa oeste de la Columbia Británica.
Las necropsias realizadas por las autoridades canadienses confirman que dos ballenas grises halladas en Haida Gwaii estaban malnutridas, y un tercer animal, una ballena minke, murió presumiblemente tras un encuentro con un orca.
Este trío de fallecimientos se suma a un patrón inquietante que ha dejado varios cetáceos muertos a lo largo de la región.
Según Fisheries and Oceans Canada (DFO), hasta la fecha se han contado ocho ballenas grises muertas en #BC este año, una cifra que sitúa 2026 entre los años con más muertes de este tipo.
El investigador Juan José Alava, de la Simon Fraser University, señala que estas cifras podrían representar solo la punta del iceberg: muchas ballenas mueren lejos de las playas y no llegan a contarse.
Alava subraya la necesidad de entender mejor las condiciones que conducen a una malnutrición tan extendida entre estas especies.
El #DFO ha necropsiado varias ballenas en la zona y, conforme a sus informes, la condición de estos cuerpos es pobre, compatible con una nutrición deficiente y con tendencias observadas también en Washington, Oregon y California.
Las ballenas viajan en una migración larga, desde sus zonas de alimentación en el Ártico hacia caladeros de cría y al regreso; en ese camino se ha detectado una caída significativa de las presas disponibles en el Pacífico norte, lo que sugiere que el problema tiene raíces en el ecosistema marino global.
Este año, desde la ciencia se describe a la ballena gris como un canario en la mina, es decir, un indicador temprano de desequilibrios en los océanos que podrían afectar a más especies y a comunidades que dependen de ellos.
Desde 2019, ha habido un repunte inusual de muertes de ballenas grises a nivel mundial; se declaró un evento de mortalidad inusual que se extendió hasta 2023, con más de 200 muertes registradas en el mundo.
Aunque aún no está claro si este año entra en ese marco, entre BC y el estado de Washington ya se han observado unas 29 muertes de grises. En cuanto a la población, los científicos señalan que la producción de crías este año es la peor registrada y que la población total ha caído de unos 28.000 individuos en 2016-17 a alrededor de 13.000 en la actualidad.
Siete ballenas grises mueren frente a Vancouver Island y surge la alarma por la escasez de presas en el Ártico
Siete ballenas grises han muerto frente a Vancouver Island este año. Científicos vinculan la mortandad a la caída de la pesca de presas en el Ártico y advierten de la necesidad de más datos para entender la magnitud del problema.A través de grupos como los Haida Gwaii Watchmen
El Departamento de Pesquerías y Océanos de Canadá insiste en que la situación es grave y que se agrava por la baja tasa de nacimientos. Los investigadores trabajan conjuntamente con las primeras naciones de la región, a través de grupos como los Haida Gwaii Watchmen, para realizar necropsias, obtener muestras y compartir conocimiento local.
Estos guardianes locales permiten alertar cuando aparece un animal varado y ayudan con el transporte y la recopilación de datos, piezas clave para entender la evolución de este fenómeno.
Si ves un animal marino muerto, herido o en peligro, debes llamar a la línea de incidentes 1-800-465-4336. La información recibida aquí facilita las necropsias y la recopilación de datos para comprender si la mortalidad de las ballenas está ligada a cambios climáticos y a la reducción de presas en el Pacífico norte.
Esta historia no es aislada: el problema de las ballenas grises en BC forma parte de un cuadro más amplio de cambios en el océano. El calentamiento global y la degradación de hábitats marinos afectan la distribución de presas como el kril y otros peces que sostienen a estos migrantes.
El resultado es un estrés crónico que se manifiesta en malnutrición, debilitamiento y mortalidad más alta de lo normal. A nivel histórico, estas ballenas fueron objeto de intensas cacerías en siglos pasados, pero su recuperación ha sido lenta y el estatus actual de la población es frágil.
Las autoridades señalan la necesidad de medidas efectivas para reducir la emisión de gases y frenar el calentamiento global, además de fortalecer las estrategias de #conservación y vigilancia en la región.
En resumen, la escena en BC este año es un aviso claro de que los océanos responden a la acción humana. Los científicos esperan que estas muertes sirvan para fortalecer la protección de la fauna marina y para mirar de forma más amplia a cómo el cambio climático está reconfigurando la vida marina en todo el Pacífico norte.
