La situación de los ciervos y alces que quedaron en Marineland tras su cierre es desconocida. Una organización a favor de los derechos de los animales advierte que podrían terminar en mataderos y exige a autoridades federales y provinciales que intervengan. Las agencias reguladoras han emitido permisos de traslado, pero aún no informan el destino final; el parque mantiene que los animales están bajo la custodia de un tercero y con supervisión veterinaria.
En Marineland, el gran complejo de Niagara Falls, Ontario, la vida de decenas de ciervos y alces que alguna vez formaron parte del paisaje del parque está en el aire.
Aunque el lugar cerró al público en 2024, las autoridades y quienes vigilan el #bienestar animal no tienen claro qué ocurrirá con estos cervidos. Una organización defensora de los animales, Animal Justice, advierte que algunos podrían terminar en mataderos y reclama a las autoridades federales y provinciales que actúen para garantizar su seguridad y una posible reubicación.
La CFIA, la agencia federal encargada de trasladar #animales de forma humana, ha expedido permisos para mover ciervos y alces alojados en Marineland. Sin embargo, ni la #CFIA ni #AWS —los Servicios de Bienestar Animal de Ontario— han informado públicamente a dónde podrían ir esos animales. #Marineland sostiene que los ciervos y alces son propiedad de un tercero y que, aunque no revelan cuántos hay ni su destino, los animales reciben atención veterinaria constante y están bajo supervisión regulatoria.
La empresa añadió que el propietario tercero podría solicitar ver a los ciervos, siempre que se cumplan las leyes.
Según dos personas que dicen haber buscado traer parte de estos animales, el dueño tercero sería Mike Hart; Hart no quiso comentar. Animal Justice, en una carta al CFIA y a AWS el 5 de junio, pidió que se investigue el bienestar de los ciervos y alces y se exploren opciones de reubicación.
La organización sostiene que Marineland pretende deshacerse de todos los cervídeos a finales de julio. Alexandra Pester, abogada de Animal Justice, argumenta que la autoridad de bienestar animal de la provincia tiene poder para intervenir y sustituir a los animales si fuera necesario para su bienestar.
Por su parte, la CFIA señala que su papel es regular el transporte de animales y que no decide el destino final de cada traslado, remitiendo la pregunta a Marineland.
AWS, que ha realizado más de 250 inspecciones en Marineland desde 2020, afirma haber revisado los estándares de cuidado y que las cuestiones sobre el transporte deben dirigirse a CFIA.
Que es quien debe responder por la ubicación y el tratamiento de los animales
El parque, al responder, mantiene que los cervídeos están protegidos por contrato con un tercero, que es quien debe responder por la ubicación y el tratamiento de los animales.
Mientras tanto, #Niagara Falls ha sido escenario de otros desarrollos en torno a Marineland: el cierre al público en 2024 se produjo tras la muerte de Marie Holer, esposa del fundador John Holer, quien creó el parque en 1961 y murió en 2018.
El legado de Marineland —sus espectáculos con orcas, belugas y otros mamíferos marinos— ha alimentado un debate persistente sobre la crianza y exhibición de fauna en instalaciones de entretenimiento.
Como contexto histórico, el cierre de Marineland dejó a la vista un dilema: qué hacer con los animales que allí quedaron y qué normas deben regir su traslado.
En paralelo, Canadá respaldó un plan para reubicar a las belugas restantes, con opciones que contemplan aceitar su traslado a varios acuarios en Estados Unidos y uno en España.
Este plan forma parte de una presión constante para buscar destinos que ofrezcan mejores condiciones de vida para estos animales fuera de una instalación de entretenimiento, y recuerda que la conversación pública sobre el tratamiento de fauna en atracciones de este tipo continúa evolucionando.
En resumen, los ciervos y alces de Marineland siguen sin un destino definitivo. Las autoridades vigilan de cerca la situación y las partes involucradas sostienen que se priorizará el bienestar de los animales, pero la incertidumbre persiste hasta que se aclare quién tomará las decisiones finales y a dónde serán trasladados, si es que realmente se produce algún movimiento respectando las normativas vigentes y las normas de protección animal.
