La Saskatchewan Wildlife Federation lanzó un programa gratuito para ayudar a los agricultores a controlar las ardillas de Richardson tras la prohibición de la estricnina. El proyecto enlaza propietarios con cazadores voluntarios y busca reducir daños sin perjudicar más fauna.
A partir de 2024, la agencia reguladora de #manejo de plagas prohibió el uso de estricnina para controlar su población, porque puede afectar a otras especies y se considera poco humano.
Ante esa limitación, la #Saskatchewan Wildlife Federation (SWF) decidió el año pasado poner en marcha un programa gratuito para ayudar a los agricultores a controlar estas plagas, conectando a los propietarios con cazadores voluntarios.
El procedimiento es sencillo: los agricultores que necesitan ayuda llaman o contactan a SWF; la organización toma su nombre y datos de contacto y los envía a la sucursal provincial más cercana.
Esa sucursal reúne a voluntarios dispuestos a participar, y se coordinan para asignar la intervención a los cazadores disponibles. Los voluntarios de SWF cuentan con un seguro de responsabilidad civil de 5 millones de dólares, de modo que las operaciones se realizan con ciertas garantías legales.
Los organizadores insisten en que todo se lleva a cabo de forma responsable y ética.
Para muchos, la iniciativa aporta una solución necesaria, pero otros advierten que no resuelve el problema de fondo. James Husband, reeve de la Rural Municipality de Hazelwood, señala que las ardillas tienden a repoblarse con rapidez: cuando llega el 10 de abril, la mayoría de los machos ya ha salido de la hibernación y las que siguen criando quedan bajo tierra, lo que quiere decir que las pérdidas podrían seguir apareciendo a lo largo de la temporada.
En resumen, es una lucha de tiempo: si no se actúa a tiempo, el daño se acumula.
De la Universidad de Saskatchewan
El profesor asociado Edmond Sanganyado, de la Universidad de Saskatchewan, opina que la caza llevada a cabo por profesionales capacitados puede ser una solución más humana que el uso de venenos.
Si la persona que realiza la caza es experta, la muerte puede producirse en cuestión de segundos o minutos. Por otro lado, algunos productores destacan que, aunque el veneno ya no está disponible, el fosfuro de zinc se ha usado como alternativa; sin embargo, no es tan eficaz como la estricnina, exige más mano de obra y resulta más caro, y conlleva sus propios riesgos.
Hasta que no haya una herramienta más eficaz, la comunidad busca caminos que minimicen daños a los cultivos sin dañar el ecosistema. En Saskatchewan y en la vecina Alberta, varios actores piden al gobierno federal que reconsidere la prohibición de la estricnina, o al menos que se permita utilizarla en circunstancias controladas.
Mientras tanto, la SWF continúa promoviendo el programa de voluntarios para conectar a los dueños de campos con cazadores dispuestos a ayudar, con la esperanza de reducir las pérdidas agrícolas y proteger el sustento de las comunidades rurales.
Si eres agricultor y quieres participar, ponte en contacto con la Saskatchewan Wildlife Federation para que te orienten sobre la sucursal más cercana y el proceso para organizar la intervención.
Este esfuerzo comunitario representa, en palabras simples, una manera de cuidar la cosecha, escuchar a la ciencia y buscar un equilibrio entre rentabilidad, seguridad y bienestar animal.
