La Región adelanta la campaña del langostino del Mar Menor: 14 embarcaciones autorizadas y calendario ampliado

La Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca ha anunciado el inicio adelantado de la campaña del langostino en el Mar Menor tras una pesca experimental que valida tallas y recursos. Arranca con 14 embarcaciones autorizadas dentro de una flota de unas 40 en la laguna, con calendario de mayo-julio y un segundo periodo de septiembre a noviembre.

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La Región ha decidido adelantar el inicio de la campaña del #langostino del #Mar Menor tras confirmar, mediante una pesca experimental coordinada entre la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca y el sector pesquero, que las tallas permitidas se ajustan a la normativa vigente.

El anuncio llega en un momento clave para la pesca artesanal de la laguna y la economía local, y se toma para asegurar una explotación responsable del recurso, con criterios de #sostenibilidad que ya son habituales en esta actividad.

La campaña arranca hoy, 28 de abril de 2026, y dentro de la planificación establecida se ha fijado que la primera fase se desarrolle desde el 1 de mayo hasta el 6 de julio.

Tras este periodo, habrá un segundo periodo de pesca previsto entre el 10 de septiembre y el 15 de noviembre. En total participan 14 embarcaciones autorizadas, dentro de una flota de aproximadamente 40 barcos de pesca artesanal que operan en la laguna y que desarrollan esta actividad de forma regulada y controlada.

Este esquema busca no solo aprovechar un recurso de la zona, sino hacerlo de forma que permanezca disponible para futuras campañas.

La calidad del langostino del Mar Menor es reconocida por su finura y sabor. La consejera de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca, Sara Rubira, subrayó que "el langostino del Mar Menor es uno de los productos más valorados de la laguna por su calidad y finura".

En cuanto a las normas, la talla mínima de captura establecida es de 10 centímetros, una medida diseñada para proteger la cría y garantizar que la pesca respete el equilibrio del ecosistema.

Un sistema tradicional y altamente selectivo que permite pescar la especie cuando entra en el Mar Menor procedente del Mediterráneo

El arte utilizado para la captura es la charamita, un sistema tradicional y altamente selectivo que permite pescar la especie cuando entra en el Mar Menor procedente del Mediterráneo.

Este método reduce el impacto ambiental y facilita un aprovechamiento sostenible del recurso, un punto clave para las autoridades y para los pescadores de la Cofradía de San Pedro del Pinatar, que llevan años trabajando bajo estas reglas.

La decisión de adelantar la campaña se ha tomado tras la pesca experimental realizada en coordinación entre la Consejería y el sector pesquero, que ha permitido constatar la adecuada evolución del recurso.

Rubira enfatizó la responsabilidad del consumidor: "como consumidores debemos apoyar el mantenimiento de las pesquerías sostenibles, y no consumir productos que se encuentren por debajo de la talla legal.

La mejor forma de hacerlo es exigiendo las etiquetas y la documentación de trazabilidad para asegurarnos de que han sido comercializados por las lonjas pesqueras, lo que es garantía de calidad y seguridad".

Este langostino, además de su valor gastronómico, es un motor para la #economía local de la región costera. En 2025, la campaña de langostino en el Mar Menor dejó 3.815 kilos capturados, con un valor en primera venta de 170.627 euros, lo que representa un precio medio de alrededor de 44 euros por kilogramo. Estas cifras reflejan la importancia de una pesquería regulada que busca equilibrio entre productividad y sostenibilidad a largo plazo.

La regulación de la pesca artesanal en el Mar Menor ha sido una constante en la región, con actuaciones que buscan proteger la salud de la laguna y mantener fuentes de ingresos para las familias de pescadores de la zona.

La charamita, la disciplina de tallas y el control de caladeros son piezas centrales de ese marco regulatorio. En un contexto de cambios ambientales y presión turística, la región da continuidad a una tradición que aporta alimento y empleo a la comunidad, a la vez que refuerza la confianza del consumidor en productos pesqueros locales con trazabilidad comprobable.