Un metaanálisis de 43 estudios concluye que tomar paracetamol durante el embarazo no aumenta el riesgo de autismo, TDAH o discapacidad intelectual, y sugiere que dudas previas podían deberse a sesgos y factores maternos.
El metaanálisis, liderado por el City, St George’s University of London, Reino Unido, y publicado en The Lancet Obstetrics, Gynaecology & Women’s Health, reúne 43 estudios de alta calidad y emplea métodos que incluyen comparaciones entre hermanos para acotar posibles sesgos genéticos y ambientales.
Los investigadores explican que, cuando se compara a embarazos expuestos al paracetamol con aquellos que no lo estuvieron, no hay una asociación sostenida con autismo, #TDAH ni discapacidad intelectual.
En la parte que analiza secuencias entre hermanos, el equipo trabajó con una muestra amplia: 262.852 niños evaluados para autismo, 335.255 para TDAH y 406.681 para discapacidad intelectual. Este enfoque, señalan, ayuda a controlar la genética compartida y el entorno familiar, factores que a menudo distorsionan las conclusiones de estudios más tradicionales.
Entre los hallazgos se destaca que las posibles asociaciones señaladas en investigaciones anteriores podrían deberse, en gran medida, a otros factores maternos como el dolor subyacente, la fiebre o predisposiciones genéticas, más que a un efecto directo del paracetamol en sí.
Según la investigación, estas limitaciones anulan la necesidad de erradicar el uso del medicamento durante el #embarazo cuando la indicación médica lo justifica.
La profesora Asma Khalil, de City, St George’s y directora del estudio, subraya que el paracetamol sigue siendo una opción segura para aliviar dolor o fiebre en mujeres embarazadas, siempre que se use conforme a las indicaciones.
“Es una de las primeras líneas de tratamiento recomendadas en este contexto”, señala. Este análisis ha sido valorado por la comunidad científica como una revisión sistemática rigurosa que refuerza la seguridad de su uso cuando es apropiado.
El estudio llega en un momento en el que, supuestamente, algunas voces políticas han planteado preocupaciones sobre el paracetamol en el embarazo. En septiembre de 2025, el gobierno de Estados Unidos, presuntamente, sugirió que este fármaco podría interferir con el desarrollo neurológico de los niños y contribuir al desarrollo de autismo.
Los autores del #metaanálisis aclaran que esas afirmaciones estaban basadas en informes previos que resultaron sesgados y no reflejaban todos los datos disponibles, ni consideraban a hermanos o antecedentes familiares cruciales para entender el fenómeno.
Que excluyó estudios de menor calidad y que dialoga con una #investigación que podría servir para responder dudas persistentes
La comunidad científica externa consultada por la plataforma de recursos SMC Reino Unido ha destacado la solidez de esta revisión, que excluyó estudios de menor calidad y que dialoga con una investigación que podría servir para responder dudas persistentes.
En palabras de algunos expertos, la interpretación prudente es que gran parte de las asociaciones descritas en el pasado pueden explicarse por predisposiciones genéticas o por condiciones maternas, como fiebre o dolor, más que por un efecto directo del paracetamol.
Aun así, según los autores, el objetivo no es promover un uso indiscriminado de analgésicos en el embarazo, sino asegurar que las decisiones clínicas se basen en evidencia sólida.
La recomendación práctica es que las mujeres embarazadas que necesiten alivio para dolor o fiebre consulten a su médico y sigan las indicaciones de dosificación.
Si bien el consenso científico actual indica que el paracetamol es seguro en dosis adecuadas, la vigilancia y la contextualización de cada caso siguen siendo clave.
Supuestamente, la discusión pública sobre el tema también podría tener efectos en las decisiones de atención sanitaria y en la percepción de riesgos por parte de las futuras madres.
A nivel económico, algunos análisis sugieren que evitar una alerta prematura y evitar tratamientos innecesarios puede evitar costos elevados en sistemas de salud, aunque no existen cifras oficiales publicadas en este texto para convertir a euros una estimación específica.
En cualquier caso, los expertos están de acuerdo en que la prioridad es la #salud materna y fetal, con recomendaciones basadas en evidencia y en el balance entre beneficios y posibles riesgos.
En resumen, el nuevo metaanálisis propone una lectura más contextualizada: no hay evidencia suficiente para vincular de forma causal el uso de paracetamol durante el embarazo con autismo, TDAH o discapacidad intelectual, cuando se controla adecuadamente por variables genéticas y del entorno.
Esto no significa immunidad total ante posibles efectos, pero sí sugiere que la evidencia actual no apoya una relación directa, y que las decisiones clínicas deben sustentarse en las indicaciones médicas y en una evaluación individualizada de cada embarazo.
