Amor que perdura: John y Alice Trice mueren con pocas horas de diferencia en Tennessee tras más de 70 años juntos

Una pareja de Tennessee fallece en su casa a pocas horas de diferencia, tras una vida en común de más de siete décadas. Su historia, marcada por amor, viaje y compromiso cívico, deja un legado en la comunidad.

Imagen relacionada de amor perdura john alice trice tennessee

En #Tennessee se escribió una historia de amor que parece de película. John Ridley Trice, de 93 años, y Alice Moss Trice, de 94, murieron en su casa, a apenas unas horas de diferencia. John murió alrededor de la 1:00 de la tarde del 2 de abril; horas después, Alice murió en el mismo lugar donde habían compartido más de seis décadas de vida juntos.

Según el informe de WSMV, la gente cercana dice que no les sorprende la cercanía de sus decesos; eran inseparables y se apoyaban en lo cotidiano. Angela Trice, la hija de la pareja, recuerda el vínculo que marcó su vida: “Nunca decías un nombre sin pensar en el otro. Realmente, uno de ellos no habría querido vivir sin el otro y no tuvieron que hacerlo”.

La historia de amor de John y Alice empezó de forma sencilla, en un baile en Green Hills, en las afueras de Nashville. Se casaron el 11 de noviembre de 1955 y formaron una #familia con dos hijos. A lo largo de los años, la pareja viajó por los 50 estados de Estados Unidos y visitó muchos países, acumulando experiencias que, dicen, les daban fuerza para seguir juntos ante cualquier desafío.

Más allá de su vida familiar, dejaron una huella en la comunidad. En 1979 participaron en la creación de la feria del condado de Wilson; John fue su primer presidente y Alice impulsó la exposición de flores, que sigue celebrándose año tras año.

En reconocimiento a su aporte, existe un “Premio de Excelencia General Alice Trice”.

“Eran un gran ejemplo de una pareja comprometida con su comunidad”

“Eran un gran ejemplo de una pareja comprometida con su comunidad”, declaró Randall Clemons, presidente actual de la feria, en declaraciones recogidas por WSMV.

Pero, por encima de los logros colectivos, lo que dejó grabado fue la forma en que se cuidaban día a día.

La hija, Angela, ofrece una pista sobre lo que hizo fuerte a sus padres: “Papá solía decir: pon a Dios primero y luego estén ahí el uno para el otro”.

Esa mentalidad, que en su época era habitual en hogares cristianos, parece haber guiado una vida compartida de más de setenta años, un periodo que hoy en día no es frecuente en una sociedad de cambios rápidos.

La historia de John y Alice, por su simplicidad y por su dedicación mutua, invita a mirar con atención a la gente que elabora su vida en comunidad: parejas que trabajan por el bienestar de los demás, que sacan tiempo para educar a una generación y que, al retirarse, dejan un legado que trasciende su propia existencia.

En definitiva, una historia de amor que, sin aspavientos, muestra que la fidelidad y la familia siguen siendo pilares en un país que cambia a ritmo vertiginoso.