El conteo de votos en las elecciones peruanas llega a su tramo final con Keiko Fujimori liderando por una mínima diferencia frente a Roberto Sánchez. Aun quedan actas por resolver y las implicaciones políticas ya se dejan notar, mientras la Justicia Electoral revisa recursos y la ONPE defiende el proceso.
El conteo de votos en las #elecciones presidenciales de #Perú ha entrado ya en una fase decisiva y, a falta de menos de treinta mil actas por resolver, la distancia entre los dos candidatos se mantiene en un confusionante punto de no retorno.
Con el escrutinio oficial al 99,86%, Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, se mantiene al frente con el 50,12% de los sufragios frente al 49,88% de Roberto Sánchez, representante de Juntos por el Peru.
La diferencia, que supera los 43 mil votos, deja claro que la favorita de la derecha ya no podría perder el resultado sin un giro judicial de última hora.
Aun así, el conteo concluyente debe esperar a que se cierren todas las actas pendientes antes de la proclamación final.
La lectura de este cierre de jornada no es solo numérica. Para Sánchez, el obstáculo no está solo en las urnas, sino en las impugnaciones: aseguró que no reconocerá la legitimidad del proceso si la justicia electoral desestima sus recursos.
En la práctica, el líder de Juntos por el Peru ha llamado a una movilización nacional para este sábado, buscando sostener su posición frente a lo que considera irregularidades y posibles beneficios fraudulentos en el conteo.
Es un movimiento que añade presión a un proceso ya tenso, con una ciudadanía muy dividida y con la sensación de que cada voto cuenta en condiciones poco claras para algunos.
El panorama judicial también avanza. El Jurado Electoral Especial de Lima Centro 2 negó los recursos presentados por la coalición de Sánchez para anular el voto emitido en el extranjero.
El tribunal declaró improcedentes las pretensiones, alegando que las alegaciones de irregularidades en el traslado de actas llegaron fuera de plazo y sin la debida tasa.
La defensa de Sánchez adelantó que recurrirá ante instancias superiores, en un episodio típico de estas contiendas donde los perdedores recurren a tribunales para frenar o invertir resultados.
La ONPE, por su parte, dejó claro en un comunicado que, si bien hubo cambios en el conteo exterior, estos fueron de carácter operativo y solicitados por Cancillería.
Afectaron la Ley Orgánica de Elecciones ni el procedimiento general
En ningún caso, dijo, afectaron la Ley Orgánica de Elecciones ni el procedimiento general.
En el balance de fuerzas, la votación en el extranjero terminó jugando un papel clave. Sánchez logró imponerse en el territorio continental, pero Fujimori logró revertir la tendencia global gracias al caudal de votos que llegaron desde el exterior, aumentando la diferencia total a más de 80 mil sufragios a favor de la derecha.
Este dato subraya la relevancia de los votos fuera del país en una nación tan fragmentada políticamente como Perú, donde el peso de cada acta puede inclinar la balanza.
Con el escrutinio ya muy avanzado, la proclamación oficial podría demorarse hasta mediados de julio, debido a los plazos de 60 Jurados Electorales Especiales que deben resolver pendientes y actas regionales.
El calendario constitucional marca como fecha límite el 28 de julio para el cambio de mando, pero la realidad en estas elecciones ha mostrado que los tiempos pueden estirarse cuando hay desacuerdos y recursos en juego.
Históricamente, Perú ha vivido procesos donde el conteo de votos se prolonga, y las proclamaciones se han visto empujadas por #impugnaciones y revisiones de actas.
En ese contexto, la actual contienda se parece a otras de los últimos años: una batalla entre dos visiones de país, con una ciudadanía expectante y con la sensación de que, tras la papeleta, se decide no solo un nombre, sino la dirección futura de la política, la economía y la convivencia institucional.
Para muchos, lo único seguro es que el cierre definitivo del conteo marcará un antes y un después en la política peruana, y que las consecuencias se sentirán en las calles y en las próximas decisiones de Gobierno.
