El Fondo Monetario Internacional advierte que si el conflicto entre EE. UU., Israel e Irán se alarga y los precios de la energía se mantienen altos, el crecimiento global podría frenar por debajo del 2% en los próximos años. También revisa las perspectivas para 2026 y 2027 y comenta impactos en Chile.
Lo que dice el FMI es claro: si el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán se alarga y el precio de la energía se mantiene por encima de lo habitual, la economía mundial podría verse forzada a desacelerarse.
El informe llamado #Perspectivas de la Economía Mundial advierte que
El informe llamado Perspectivas de la Economía Mundial advierte que, de continuar los precios elevados del petróleo y del gas, y por ende de los alimentos que dependen de esos costos, el crecimiento global podría situarse por debajo de la marca del 2% tanto este año como el próximo.
Esto no es una noticia menor: una recesión mundial es un escenario que no se ha visto a menudo desde 1980 y, cuando aparece, trae consigo caída de la demanda, pérdidas de empleo en muchos lugares y más incertidumbre para las empresas.
La última gran caída global vino con la pandemia de la COVID-19, una crisis que dejó huellas en prácticamente todos los países.
El informe destaca que la clave está en tres factores interrelacionados. El primero es el precio de la energía, especialmente el petróleo y el gas, cuyo encarecimiento reduce la capacidad de gasto de los hogares y la inversión de las empresas.
El segundo factor son las cadenas de suministro, que pueden volverse más costosas y complejas ante la inestabilidad geopolítica. El tercero es la respuesta de las políticas públicas, porque los gobiernos deben equilibrar estímulos para evitar una caída mayor del crecimiento con la disciplina fiscal para no agravar la deuda.
En conjunto, estos elementos podrían hacer que el crecimiento mundial quede por debajo de 2% este año y el siguiente, una señal de que la economía podría acercarse a una recesión si no se mitigan los choques externos.
En términos de números, el FMI ha revisado a la baja las proyecciones para 2026. El crecimiento global quedaría en 3.1%, frente a una cifra previa que era un poco más alta. Para 2027, la proyección se mantiene en 3.2%, con una evolución algo más favorable que en 2026, pero sin recuperar las tasas previas a la crisis. Antes de estallar el conflicto, las predicciones para 2026 estaban en 3.4% y para 2027 en 3.2%, lo que ya marcaba una diferencia de entorno a un giro de entornos externos más inciertos. Este ajuste refleja la repercusión de la mayor incertidumbre y de la mayor volatilidad en los precios de la energía.
El informe también ofrece luces sobre economías específicas. En Chile, por ejemplo, el FMI sí ha cambiado las expectativas para 2026, aumentando el crecimiento previsto del 2.0% al 2.4%. Además, la proyección para 2027 contempla un crecimiento de 2.7%. Estos datos señalan que, aunque el panorama global sea más débil, algunas economías pueden beneficiarse de mejoras en la demanda externa y de políticas que impulsen la inversión y el consumo dentro de sus fronteras.
Históricamente, el FMI recuerda que las crisis provocadas por shocks de energía o por conflictos geopolíticos no eliminan de inmediato la necesidad de políticas prudentes.
La combinación de estabilidad financiera, reformas estructurales y apoyo temporal a los hogares puede marcar la diferencia entre atravesar la tempestad sin golpes graves y quedarse atrapado en una recesión profunda.
Por eso, el mensaje del informe es claro: si el conflicto continúa y los precios de la energía se mantienen elevados, el crecimiento podría enfriarse más de lo deseado y la economía mundial quedaría en una situación delicada que requeriría respuestas coordinadas a nivel internacional.
