Una celebración en Parc Ouellet acabó en tragedia cuando un castillo inflable fue levantado por ráfagas de viento; hay 11 heridos y se debate sobre la seguridad de estas estructuras.
Una menor de tres años perdió la vida durante una celebración organizada por una iglesia local en Parc Ouellet, en LaSalle, al suroeste de Montreal.
El castillo inflable instalado para la ocasión se descontroló cuando una ráfaga de viento lo levantó, y la estructura terminó moviéndose de forma peligrosa.
Al mismo tiempo, una carpa que cubría parte del recinto fue arrastrada por el viento, dejando a los presentes atónitos y a la vez en alerta.
El balance oficial de los servicios de emergencia indica que hubo 11 personas heridas por este incidente, y seis de ellas fueron trasladadas a un centro sanitario para recibir atención médica.
Las autoridades trabajan para aclarar las circunstancias exactas del suceso, pero de momento se sabe que la falta de control de la estructura inflable, sumada a las condiciones meteorológicas del momento, fueron los factores determinantes de la tragedia.
Según Environment Canada, las ráfagas de viento durante la tarde alcanzaron velocidades de hasta 50 kilómetros por hora. Esa intensidad es suficiente para mover incluso estructuras ancladas, especialmente si tienen una superficie amplia como es el caso de los castillos inflables, que pueden convertirse en proyectiles ante un vendaval repentino.
Cathy Denis, propietaria de una empresa de alquiler de este tipo de juegos en Quebec, explicó que su firma suspende la instalación y el uso de castillos cuando las previsiones meteorológicas superan los 38 kilómetros por hora.
La explicación técnica es clara: estos juegos ocupan superficies grandes y, aun con anclajes, las ráfagas pueden desplazar toda la estructura y desprenderla de las fijaciones.
La #seguridad depende tanto de las condiciones meteorológicas como del criterio de quienes gestionan los suministros y el montaje
En este sentido, la seguridad depende tanto de las condiciones meteorológicas como del criterio de quienes gestionan los suministros y el montaje.
El suceso en LaSalle se suma a una serie de incidentes similares registrados en años recientes en diferentes países, que han puesto en el centro del debate la seguridad de estos dispositivos.
El epicentro de los tornados en Canadá se desplaza de las Praderas a Ontario-Quebec, según los investigadores
Se advierte que los tornados que devastaron las áreas suburbanas de Ottawa y Montreal resaltan una preocupación creciente para los investigadores. Los datos preliminares indican que la zona más densamente poblada de Canadá, en Ontario y Quebec, podría convertirse en el epicentro de los tornados, con consecuencias cada vez más devastadoras.En Conchalí (Chile) en 2022, un castillo inflable arrendado a través de redes sociales volcó y dejó varios heridos, entre ellos una niña con una fractura de cráneo.
En Arauco, también Chile, ese mismo año, durante una fiesta de fin de año, un juego inflable se desancló y dejó a varios menores lesionados; una niña quedó eyectada y un menor sufrió complicaciones serias.
En España, España (2022) registró la muerte de una niña de ocho años en Mislata, después de que una ráfaga elevase la estructura. En Australia (2021), un hecho similar en la escuela primaria Hillcrest dejó a seis menores fallecidos y a tres heridos graves, al parecer tras elevarse una instalación a considerable altura por una ráfaga de viento.
En 2017, Caldes de Malavella, en la provincia de Girona, España, también dejó varios heridos cuando una estructura se soltó de sus estacas.
Estas referencias históricas, aunque distintas en cada caso, subrayan un riesgo común: las estructuras inflables expuestas a vientos adversos pueden volverse peligrosas de forma súbita.
La tragedia de LaSalle invita a revisar protocolos, condiciones meteorológicas y criterios de montaje para eventos al aire libre, especialmente cuando se trata de espacios comunitarios o religiosos que dependen de la buena fe de organizadores y proveedores.
En resumen, la noticia de Quebec recuerda que la seguridad no es optional: ante vientos que pueden superar fácilmente los 40 o 50 km/h, la prudencia manda reducir o cancelar instalaciones de este tipo, revisar anclajes y asegurarse de que haya personal capacitado para gestionar cualquier cambio meteorológico.
La memoria de incidentes pasados, tanto en #Canadá como en otros países, refuerza la idea de que la prevención puede evitar tragedias similares en el futuro.
