El pintxo, motor de Euskadi: Euskadi y Cataluña unen fuerzas para impulsar el turismo enogastronómico con el Instituto del Pintxo 2026

Una cita en Barcelona entre Euskadi y Cataluña para presentar el Instituto del Pintxo de San Sebastián y la Guía del Pintxo 2026, con el objetivo de promocionar el pintxo como emblema cultural y motor turístico.

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En Barcelona se ha presentado una iniciativa clave para la promoción de la #gastronomía vasca y su impacto en el turismo. El Consejero de Turismo, Comercio y Consumo de Euskadi, Javier Hurtado, asistió a la gala de lanzamiento del #Instituto del Pintxo de San Sebastián y de la Guía del Pintxo 2026.

Esta iniciativa busca preservar, promover y proyectar uno de los grandes emblemas de la cocina vasca ante el público nacional e internacional. Entre las personalidades presentes estuvieron el Conseller de Empresa y Trabajo de la Generalitat de Cataluña, Miquel Sàmper, Libe Otegi, directora de #Turismo de Gipuzkoa, Cristina Lagés, directora General de Turisme de Cataluña, y Jesús Santamaría, presidente del Instituto del Pintxo.

El acto dejó claro que la cooperación entre #Euskadi y #Cataluña no es un gesto puntual, sino una hoja de ruta para impulsar acciones conjuntas en el ámbito gastronómico y turístico.

El propio Hurtado destacó que el #pintxo es mucho más que un pequeño bocado con un palillo. Es historia viva, cultura, producto, vanguardia y una forma de socializar que diferencia a Euskadi de otros destinos. Además, subrayó el peso de la gastronomía en la experiencia turística: los estudios del sector señalan que más del 95% de las personas que visitan el destino practican alguna actividad relacionada con la gastronomía y casi el 98% acuden a bares de pintxos.

Es decir, la experiencia culinaria vasca es un motor central para la llegada y la permanencia de los visitantes.

La directora de Turismo, Libe Otegi, aportó una mirada de fondo: en #Gipuzkoa la gastronomía no es fruto de una estrategia aislada, sino la manifestación natural de un modelo que se ha construido a lo largo de generaciones.

Es una forma de vivir y de cuidar el territorio, donde la fortaleza no solo reside en la calidad de los restaurantes, sino en un sistema auténtico que conecta producto, cultura y conocimiento.

Mientras otros destinos buscan diferenciarse, Gipuzkoa ya lo está haciendo pensando en una identidad que la gente reconoce y disfruta cada día en bares, mercados y casas.

Tras esas palabras se percibe una voluntad de impulsar una gastronomía que acompañe el turismo con una propuesta de valor única y sostenible

Tras esas palabras se percibe una voluntad de impulsar una gastronomía que acompañe el turismo con una propuesta de valor única y sostenible.

El presidente del Instituto del Pintxo, Jesús Santamaría, insistió en el objetivo estratégico: situar el pintxo como un referente gastronómico a nivel mundial.

La idea es visibilizar la riqueza que rodea este formato, que abarca desde la cocina tradicional hasta la moderna y la versión en miniatura, con un foco claro en la calidad, la creatividad y la experiencia sensorial.

El acto culminó con la definición de una agenda de cooperación que prevé acciones conjuntas entre Euskadi y Cataluña para fortalecer sinergias, ampliar rutas enogastronómicas y ampliar la proyección internacional de ambos destinos.

Históricamente, la cocina vasca ha vivido una evolución notable desde las últimas décadas del siglo XX. El formato del pintxo, nacido como una forma de socializar en los bares y tabernas de ciudades como San Sebastián y Bilbao, se convirtió con el tiempo en un símbolo de identidad.

Durante los años 80 y 90, la denominada nueva cocina vasca impulsó una revolución gastronómica que colocó a la región en el mapa mundial de la alta cocina, sin perder la conexión con la ciudad y la vida cotidiana.

Esta tradición de calidad y cercanía es la base sobre la que se apoya la apuesta actual por una internacionalización inteligente, que ya no mira solo a la experiencia individual del comensal, sino a la capacidad de contar una historia completa a través del pintxo, su historia, sus productores y su saber hacer artesanal.

Con esa mirada, el Instituto del Pintxo y la Guía 2026 buscan ofrecer herramientas, rutas y contenidos que hagan de Euskadi y de Cataluña un dúo dinámico para el turismo enogastronómico, con una proyección que trascienda fronteras y que permita a los visitantes entender la singularidad vasca como parte de una identidad compartida con una marcada personalidad.